miércoles, 14 de enero de 2026

Campeonato de Euskadi de Cross Ortuella 2026

Vuelta de nuevo al barro y está vez de verdad. Era el campeonato de Euskadi de clubs y me parecía correcto ir a ayudar al equipo en lo que pudiera y encima debutando Diana en el equipo, pues tocaba acercarse hasta Ortuella.

Las expectativas no eran buenas, las nieves de esta semana y la lluvia iban a poner un terreno de verdad apto para los adictos al Cross. Yo por mi parte no, iba con muchas ganas, aunque es cierto que después sienta muy bien la experiencia.
Allí nos presentamos con antelación y después de charlar un poco con los compañeros y recibir del gran Juan unos "obsequios" que nos tenía pendientes, me empiezo a preparar para lo que tocaba.

El barro está por todos los lados (y eso que no he visto lo peor) y me dirijo con Aritz a calentar un poco por los alrededores, por lo menos el día nos está respetando. Cuando ya va quedando menos, me cambio de zapatillas para ponerme los clavos y me dirijo a la cámara de llamadas. Últimos largos por la zona "buena" del terreno. Saludos a Urko y Ander y me coloco detrás de ellos esperando el pistoletazo. Cuando suena, salimos todos como locos hacia delante, intento buscar un sitio antes de la bajada para no tener problemas. Los lodos empiezan a aparecer y llega el primer pie dentro del charco, a partir de aquí ya no importan los demás que van a venir.

Foto @ortuella_udala

Muchos resbalones, pero de momento libro la peor zona del recorrido. La cuesta arriba nos lleva a un sitio más adecuado, pero hay que tener cuidado de no tropezar con las raíces de los árboles. Voy en un pequeño grupo que de momento puedo aguantar. En una de las curvas anteriores a finalizar la vuelta, la doy por dentro y me meto en todo el barro, pegando un buen resbalón y yéndome casi al suelo, así que en las próximas por el exterior toca.

Primera de las cinco vueltas completadas y ya se sabe cómo es el circuito, llega la bajada, la calma y el miedo hace que no la baje como debería, pero llego a la parte llana de una pieza. Charco por aquí barrizal por allá, casi da igual por donde lo gestiones y de la que voy a pasar un charco, se me resbala el pie, me tuerzo el tobillo y no puedo evitar caerme de morros al suelo. Como si de la celebración de un gol se tratase, deslizo por todo el barro y me pongo de pie en cuanto puedo, menudo revolcón me he dado.

Las primeras zancadas después de eso las hago con dolor, he perdido al grupito y en la cuesta arriba me van pillando por detrás. Se va pasando un poco el dolor, pero el sobre esfuerzo, me ha hecho gastar mas de la cuenta y me cuesta coger el aire. Solo pensar que tengo que pasar otras 3 veces por esa zona hace que me tense cada vez que bajo la cuesta y aunque me lo tome con tranquilidad sigo teniendo más de un susto.

Foto Eduborrowsport

Tengo a Gontzal un poco mas adelante y aunque no le doy caza, tenerle a la vista me da una referencia por lo menos, porque la cosa esta muy desperdigada. El cansancio se empieza a acumular faltan 2 vueltas y hay que mantener el ritmo por lo menos. En el mismo sitio donde tuve yo el percance veo que Gontzal reduce la velocidad y al pasar me dice que se ha torcido el tobillo, le animo a que me siga, pero se como son esos dolores, espero que pueda acabar.

Los doblados también hay que saberlos gestionar según en que parte te toquen, pero de momento no he tenido problemas. La campana me indica que entro en la ultima vuelta y me mentalizo en que solo son poco mas de mil metros, que ya se me empiezan a hacer bola. Último paso por el spa de barro que solvento sin problemas, la cuesta la ataco por el lado izquierdo mientras adelanto a algún doblado y llego a la parte más “cómoda” pero sin descuidarme mucho, puesto que cualquier puesto es importante para el club.

Giros por un lado, giros por el otro y llego a la cinta que nos separa para llegar a meta, echo la primera mirada hacia detrás y viendo que tengo a un corredor bastante cerca realizo un pequeño esfuerzo para mantener el puesto.

Finalizo en 32ª posición con tiempo de 25:57 para estos 7 kilómetros largos, tomo mi tiempo para recupérame y voy saludando a los compañeros de equipo y conocidos como ya es costumbre. Después toca limpiarme un poco el barro con la manguera y poco más. Mientras realizo todo eso y me pongo algo de ropa, han salido las chicas y me acerco a ver como le va a Diana.

Al final 7 puesto para nosotros y un gran segundo puesto para las chicas, que están que se salen. Con todo esto se acaba la sesión matutina entre hierba y barro y salimos pitando hacia Vitoria que toca viaje relámpago a la nieve diez años después.



viernes, 2 de enero de 2026

61ª San Silvestre Vallecas 2025

Y va la última del año, la Vallecana nos espera y de paso pasamos las fiestas con los abuelos (aunque en verdad es al revés). Días previos con el paseo habitual por el centro atestado de personas, Metropolitano y relajación relativa. Llega el día, por la mañana nos desplazamos a Vicálvaro para que Diana corra la san silvestre de allí, que gana con sufrimiento y solvencia a partes iguales, por fin alguien trae un jamón a casa. Después toca comer, los primeros corredores de la popular se van de la casa para llegar a tiempo a su salida y yo me quedo por primer año en solitario esperando por la internacional.

Últimos preparativos antes de salir de casa en dirección al metro, el itinerario es fácil y ha ido todo sin contratiempos, por lo que llego a la zona del evento con bastante antelación. Mientras acaban las oleadas me voy aproximando porque tengo que hacer tiempo y pululando por alrededores me topo con Fernando Carro, al cual saludo y me alegra que incluso se acuerde de mí, que tío más grande.

Aunque queda bastante tiempo para arrancar, me cambio porque no quiero las colas para dejar la ropa en el ropero, por lo que me toca ponerme de corto, bolsa de basura (si me viese el Alberto de hace 20 años…) y a trotar para que pase el tiempo, con un frio de mil pares. Mucho calentamiento después y ya por aburrimiento me voy acercando a la salida, que gracias a la posibilidad de acreditar tiempo puedo estar en la zona delantera.

Troto un poco con la élite y me voy colocando debajo del arco, estoy más retrasado que en ocasiones anteriores, pero es donde me he podido poner y como sardinas en lata esperamos al pistoletazo.

Arranco con prudencia, algún que otro empujoncito que otro, que entre la subida y la aglomeración de gente hace este inicio un poco diferente. Primera curva y se va alargando el pelotón para que cada uno nos pongamos en nuestro lugar. Tengo malas sensaciones, es como si no me llegase el aire a los pulmones y corro bastante incomodo en este comienzo. Rebasamos el primero de los repechos, la velocidad desciende y comienzo a estabilizarme un poco.


Las bajadas para mis cortas piernas no es que me beneficien mucho y tengo que apretar bastante cuando son muy pronunciadas por lo que prefiero las zonas relativamente llanas, pero el recorrido es lo que es. Antes de llegar al ecuador de la prueba me pego a uno con la camiseta albiceleste que al llevar un puntito más que yo me ayuda a esforzarme, pero controlado.

La animación durante el recorrido es espectacular como siempre, lástima que no se pueda apreciar cuando vas con el gancho desde el primer metro, pero nos gusta la competición más que a un tonto una tiza. Sexto kilómetro, va quedando menos de la continua bajada, por lo que toca mentalizarse y regular un poco el ritmo para no desfallecer en la peor parte del circuito.

Antes de eso, voy cogiendo de vez en cuando a la gente que ha ido quedándose rezagada y me anima moralmente a pesar de ir con las piernas algo tocadas. Pasamos el puente, me preparo para lo peor, que pensaba que iba a llegar antes, pero que me da un poco de margen todavía. Giro de derechas y empieza el baile, reduzco la zancada y agacho la cabeza. De momento me encuentro “bien”, al contrario que en años pasados, en vez de ser rebasado constantemente voy acercándome a los de delante y pasando a alguno.


Kilometro duro de narices el que va del 8 al 9, las piernas me empiezan a doler bastante y los cuádriceps me dan un toque de atención. Se que hay un pequeño descanso más adelante e intento llegar como sea sin que me entre el bajón. Llego reventado a la parte de arriba y me cuesta recuperar el aliento, el arco del último kilómetro a la vista y más adelante el ver a Pablo “el del megáfono” me da ese pequeño extra de motivación para afrontar la cuesta hacia la entrada del estadio. Los aplausos espectaculares, pero los pies los tengo de plomo y me cuesta avanzar, por suerte todos los de delante parecen que van igual o peor y puedo adelantar una o dos posiciones.

Se ven las luces del estadio y medio muerto giro de izquierdas y entramos al campo, como siempre, tremenda la sensación, indescriptible. No me quedan fuerzas, pero es que entrar de esa manera al campo de futbol te da algo que no se puede explicar. Las curvas por la alfombra hay que tomarlas con precaución así que regulo la velocidad en la primera. Se nota que el empuje no es efectivo, en los pasos por curva paso bastante bien y cuando llego a la recta de meta alzo la vista.

En el crono veo 31 minutos largos y me toca pegar un pequeño sprint para no llegar a la barrera de los 32, que no es que me importe mucho el tiempo, pero todo lo que sea arañar algún segundo pues para la saca.


Entro en 102ª posición con un tiempo de 31:59, tengo que pasar entre varios corredores para encontrar un hueco en la alfombra para poder tirarme, porque no puedo con mi alma. Un buen rato después me levanto, con la mirada intento buscar a los familiares, les veo donde suelen estar y hago una panorámica de las gradas, buahhh es espectacular. Como este año no tengo que esperar a Diana, me voy poco a poco hacia el guardarropa que este año ha cambiado de ubicación. De camino y antes de salir me giro para guardar en mi memoria la imagen del estadio y con comienzos de calambre en los cuádriceps me dirijo a por la mochila.

Muy a gusto por la carrera realizada, como digo, el tiempo bien, pero para mí lo importante es que he podido disfrutar del recorrido y si los dos últimos años no lo pase muy bien en los kilómetros finales, en esta ocasión he tenido la fuerzas para no quedarme en las rampas del barrio.

Después bordear todo el estadio para reunirme con la crew, volvemos bajo tierra hacia casa y ya en ella nos vamos preparando para comenzar un año nuevo que espero que por lo menos, como le he escuchado a una amiga “no quiero que el 2026 me traiga nada, lo único que quiero es que no se lleve nada de lo que tengo”.