martes, 29 de septiembre de 2026

XX. Herri Krosa Orduña - Urduña Hiria Herri krosa 2026

Llega un clásico de las carreras y, al decir esa palabra, se me vienen a la cabeza los años que tengo ahora mismo; pero mejor poder pensar eso y seguir corriendo, jeje. La duda era ir al triatlón de Getxo o allí y, al final, me decanté por el pueblo vizcaíno. El domingo de Orduña se iba a plantear como el año pasado, que las cosas cuando salen bien hay que mantenerlas.

Por la mañana y después de hacer las mochilas, nos dirigimos a por el resto de telerines y hacia el pueblo que nos vamos. Aparcamos donde siempre y vamos con calma a recoger los dorsales. Como siempre, todavía hay margen para que la gente se pueda apuntar allí directamente, cosa que se ha ido perdiendo en la mayoría de las carreras.

Después, acompañando a la familia, vamos al bar y aprovecho para saludar a una persona fija del evento: Josu. Al igual que yo (y bastantes más), somos perros viejos de este tinglado y no podía faltar. Saludos realizados, me voy hacia el coche para cambiarme. Diana ya anda por allí y sale antes que yo a trotar. 

 

Foto Rakel

Las inmediaciones, como siempre, calle arriba y calle abajo, van transcurriendo los minutos hasta que me coloco a la izquierda del todo, esta vez en primera fila. La salida se realiza al despiste, ni cuenta atrás ni nada, así que al escuchar el bocinazo arrancamos a ver cómo nos sale esta vez. Toma el mando Josu y yo, como es al único que conozco más o menos, me pego a él en estos primeros metros. 
Foto Rakel
Damos la primera vuelta corta al pueblo; el primer kilómetro sale más “lento” que otras veces y vamos todavía agrupados, por lo que en la bajada que nos lleva de nuevo a la plaza, me coloco delante intentando hacer una primera selección.Bajada rápida para salir del pueblo. Después de los aplausos de la gente, escucho las zancadas, pero parece que hay alguno menos. 
Foto Rakel

Un problema que tengo es que no me gusta mirar hacia atrás: yo hago mi carrera sin importar cómo está la situación y eso muchas veces es un error, pero bueno. Mantengo el ritmo pero ya un poco relajado y a la espera de ver qué hacen los acompañantes. Sobre el kilómetro 4 bajo el pistón y se ponen a mi altura; iremos unos 4 o 5 (también error de no mirar a ver quiénes iban a la de 6 km y quiénes a la de 10 km). Me coloco detrás del compañero; va tirando un poco, pero se ralentiza una barbaridad el ritmo y, no queriendo que nos alcancen por detrás, cambio de velocidad y a partir de aquí me concentro en realizar mi carrera.

Por la sombra me doy cuenta de que me sigue, pero los demás se han descolgado (por lo que vi después, iban a la de 6 km). Larga recta, pasamos debajo del puente y vamos a encarar la subida hacia la plaza. De repente lanza un ataque en subida que no puedo responder y, dada la situación, no intento pegarme, puesto que queda algo menos de la mitad, que es la peor parte del recorrido con viento en contra.

Foto Rakel

De nuevo en la plaza, los ánimos espectaculares y nos vamos al típico callejeo por las calles del casco. La distancia se está manteniendo; a pesar de estar ya un poco tocado, me encuentro relativamente bien y vamos a afrontar los últimos 3 kilómetros.

Foto Rakel

El viento en contra hace su mayor aparición en el peor momento: nos vamos en dirección al polígono y veo que empiezo a reducir la distancia. Cojo el botellín de agua, más que nada por efecto placebo que por lo que realmente hace. Aquí es el único momento en el que echo una mirada hacia atrás, como siempre, y veo que no hay nadie cerca que haga peligrar el podio; después de pegar un trago, contacto con el primer clasificado. En la subida antes del noveno kilómetro sigo a mi ritmo e incluso intento apretar un poco a ver si en realidad solo estaba cogiendo algo de aire y, efectivamente, puede seguirme el ritmo, por lo que solo ha sido un espejismo.

Bajamos en dirección al pueblo por un terreno en el que hay que tener cuidado con los baches, y más a la velocidad que vamos. Repecho de subida con los ánimos de los voluntarios que se encuentran en el cruce. A partir de aquí va a ser una incógnita, pero la cosa casi la tengo clara ante un rival mucho más joven que yo. Mi idea es intentar un sprint suicida en la última recta, pero antes de entrar en la curva que da acceso a ella, cambia el ritmo. Intento aguantarle, pero se me va escapando poco a poco y, viendo el panorama de la recta de meta, prefiero disfrutar de este segundo puesto.

Reduzco la velocidad, antes de nada y para no tener ningún susto miro hacia atrás de nuevo, y me voy por la zona de la derecha, que está más liso el suelo. Allí se agolpa todo el gentío y me parece diferenciar a la tropa de Salburua, aunque no lo tengo muy claro. Alargo el brazo, choco a la chavalería y toda la recta hasta el arco voy de la misma manera.

Foto Rakel

Entro en segunda posición con un tiempo de 33:37 con muy buenas sensaciones. Intento buscar al ganador pero no le veo por ningún lado, así que espero a los demás corredores para felicitarles. Después de hidratarme un poco, voy “soltando” a la contra para ver la entrada de Diana, que, como es habitual, me resta protagonismo ganando la carrera, jajajaja.

Después llega “la fiesta” de las demás carreras: paralímpicos, txikis y minitxikis (donde correrá Aihotz y sus compañeros) se preparan con ganas para sus respectivas competiciones. Como siempre, espero a cambiarme hasta el final porque no me quiero perder ninguna, y animo a los pequeños igual que ellos me han animado a mí. Finalizando, toca la entrega de premios, este año un poco “desorganizada”, pero al final, dando las gracias a la organización, damos por finalizado el tramo deportivo.

 

Foto Rakel

Para terminar, me dirijo con Diana a las duchas, que estaban a punto de cerrarlas, y damos las gracias al chico que nos las deja abiertas un momentico más. Después cogemos el coche y nos dirigimos al merendero que descubrimos el año pasado para finalizar con las maravillosas tortillas de la ama y demás picoteo que hemos llevado. Y de esta manera acabamos un año más con una gran jornada deportiva y familiar, que al final es lo que más me llena, que como dice uno del curro Erki do!


martes, 8 de septiembre de 2026

XII Triatlon Sestao 2026

Para dar por finalizada la andadura de triatlones (si no cambia mucho la cosa) tocaba desplazarse hasta Sestao, siempre me gustaba venir aquí desde que lo descubrí en 2016 y este año aún mas, porque gracias a Gorka me acogieron en el club, así que no había mucho que pensar. Es cierto que cada vez me dan mas pereza los días previos, pero hay que reconocer que me lo paso pipa después.

Con la ropa preparada el día anterior me levanto para finiquitar lo que faltaba y voy a recoger a los telerines, que al final, el compartir estos momentos con la familia es lo que mas me llena. Llegada al pueblo, sitio para aparcar gratuito (esto es un lujo que muchas competiciones ni se lo plantean y dice mucho de esta organización)

Ahora ya es todo sota,caballo y rey, primero coger dorsal, luego preparar todo y por último meter todo a boxes. De nuevo volveremos a nadar sin neopreno, este año esta siendo particular en este aspecto, con la mayoría de las carreras sin poder utilizarlo, veremos el lado bueno de no tener que quitárselo y luego limpiarlo jeje.

Hago un poco de tiempo con mi madre y mi hermana y cuando lo veo pertinente me cojo el gorro, las gafas, dejo la mochila en consigna y me voy a dar unas brazadas. El agua caliente no está, pero tampoco helada. Cuando veo que faltan unos 10 minutos me voy poco a poco hacia la zona de salida y charlo con algún conocido hasta que nos llega la hora de la zambullida.

Foto Rakel

Bocinazo y allá que vamos, primeros metros sin saber hacia donde voy, pero estoy entre burbujas, después de un rato desaparecen y en cuando me da por mirar, me estoy yendo hacia la parte izquierda (o los demás hacia la derecha) por lo que encauzo el rumbo y a partir de ahí ya me voy orientando por la boya naranja. Primer giro y por lo menos salvo algún toque no ha sido una salida agobiante, que es lo que mas molesta, así que cojo rumbo hasta el siguiente objetivo.

Segundo giro y ya nos toca encaminarnos hacia el pantalán, el sonido de los altavoces se oye cada vez mas cerca y cuando veo que el compañero de delante baja el ritmo significa que vamos a tomar la subida. Me la tomo con ligera “calma”, no me gustaría cortarme como en alguna edición anterior. 

Foto Jokin

Veo que no entramos directamente por el arco y este año tenemos que hacer la compensación por fuera y entrar por detrás, así que me relajo un poco para coger aire, pero sin bajar mucho el ritmo para que no se me escape ningún grupo. Llego a la transición, me cuesta un poco mas que otras veces, pero por lo menos no se me olvida nada y salgo hacia el nuevo sector.

Salto a la bici y al ponerme las zapatillas me voy un poco rozando la valla, aunque por suerte no sucede nada y me enderezo. He visto que se ha escapado alguno cuesta arriba, pero por lo menos, a los 2 que salen conmigo, tengo que aguantarlos.

Foto Rakel

 Este primer esfuerzo es grande, pero por suerte llegamos arriba, me coloco bien las zapatillas y vamos al lio. Vamos 3 corredores, nos vamos turnando mas o menos bien, pero después de la primera bajada oigo a alguien de fuera que nos comenta que viene un grupo detrás, lo compruebo con una miradita, al darme cuenta se lo digo a los compañeros y dejamos de “apretar” para ser engullidos unos metros después.

No hay tiempo para el descanso porque llega la subida, que no es muy larga pero es donde te pueden dejar tirado. Primeros metros normales, pero el cansancio se empieza a acumular en las piernas y a partir de la mitad de la rampa, sufro muchísimo para no quedarme descolgado. Por suerte, esta vez consigo llegar y en la bajada nos agrupamos los que hemos quedado. Seremos unos 3 o 4 corredores y al ver que tenemos un grupillo cerca empieza la persecución. En ocasiones parece que les recortamos, pero otras veces parece que se van. La verdad es que estamos todos reventados, pero viendo la “recompensa” tan cerca intento dar todo lo que tengo para pillarles. Antes de acabar la primera vuelta y con el higadillo saliendo por la boca, conseguimos llegar hasta ellos, nos “felicitamos” y recuperamos el aliento.

Foto Rakel

Rotonda superior con los ánimos de la gente y a partir de aquí la cosa se calma por momentos, por lo menos hasta llegar de nuevo a la subida que es donde toca echar el resto. Esta vez igual, los primeros metros los sobrellevo, pero en los últimos paso muchas penurias, pero no me quedo descolgado. Bajada de nuevo de agrupación, ligeros relevos y ya pensando en la transición.

La subida estrecha hacia la rotonda es peligrosa por los baches que hay y si a esto le sumamos el grupo que vamos, pues sucede lo que sucede, entre unos y otros acaba un corredor yendo hacia el bordillo y no puede hacer nada por evitar la caída. Viendo el panorama y como no puedo llegar hacia la zona delantera, me quedo detrás en la bajada hacia la transición, con distancia para no tener problemas. Bajo bien de la bici, pero el estrecho caminito por el que tenemos que ir hasta llegar a la zona de boxes me impide adelantar a nadie y hasta que no entramos en la alfombra no puedo ir hacia delante.

Llego a mi lugar, me intento colocar las zapatillas, pero esta vez se me resiste la lengüeta, por lo que la dejo doblada y paso al siguiente pie, porque estoy viendo a la mayoría de la gente salir a correr. No ha sido de las mejores transiciones que se diga, tocará arriesgar un poco mas en el último sector.

Foto Rakel

Salgo algo rápido y pronto me doy cuenta de que voy a tener que regular, por delante veo que no se me alejan y decido mantener un poco la distancia. Una vez recuperado un poco el aliento decido ir a por ellos y parece que la cosa funciona en cuanto empiezo a rebasar a los primeros. En el giro de 180º del final voy un poco viendo el panorama, por delante gente que corre bastante y que sera difícil recortar.

A partir de aquí ya no me puedo guardar nada y sabiendo que este año son los 5 kilómetros llanos voy a por todas. El ir pasando a la gente hace venirme arriba y antes de llegar al tramo nuevo por debajo del puente doy alcance a Segurola, uno de los buenos del Peñota. A partir de aquí veo pocos objetivos, justo delante veo que se para un corredor al que animo a continuar y mas adelante diviso a un joven que no se si seré capaz de pillar.

Foto Rakel

Pasando de nuevo por donde está la gran mayoría de la gente veo que estoy cada vez mas cerca del jovenzuelo y antes de llegar al último giro de 180 del fondo consigo rebasarle. A partir de aquí y viendo que sigue Ander cerca intento no relajarme en este último kilómetro. Que bien venían los ánimos del diablo que siempre estaba por aquí, pero el gran Cesar no se pude dividir. Llego a los metros finales conservando la distancia y después de dar la curva afronto el paso por el arco de meta.

Foto Rakel

Al final puesto 10º con un tiempo de 1:06:45 contento por como ha salido todo y como siempre digo, a estas alturas, lo único que quiero es que no me pase nada, a partir de ahí el resultado siempre en bueno. Después del buen avituallamiento me dirijo a la ducha y a estar con los telerines para comentar la jugada, casi se lo pasan mejor ellas que yo jeje.


Paso a recoger las cosas por el box y me entero que tengo “premio” por viejo, así que antes de ponerme a ayudar, subo al podio de esta bonita carrera. Después de todo y para que no se nos haga tarde ayudo en la recogida de las cosas, ya que no puedo ayudar en las cosas previas, por lo menos tengo que poner mi granito de arena en el post.

Foto Rakel

Y para finalizar y a pesar de que Gorka me insistía en comer con ellos, le comento que tenemos con mi madre y mi hermana el pícnic preparado y nos vamos a la zona de siempre a degustar los “manjares” que nos ha preparado la ama. Esta vez estamos menos componentes, pero nos acordamos de todos.

Agradecer como siempre, pero este año mas especial, por la organización del evento, siempre ha sido un autentico placer correr por aquí y este año pudiéndome integrar en el equipo, pues con mucha mas alegría, gracias a Gorka por la oportunidad y a todo el equipo que durante este año me he ido encontrando en las carreras conociéndoles un poco mas

Foto Sestao TT


martes, 7 de julio de 2026

V Triatlon de Legutio 2026 Legutioko Triatloia

Sin ser habitual en mí, se juntan dos fines de semana de competición. No se puede perder la oportunidad de la cercanía del evento y, además, de que sea en distancia olímpica. Eso sí, es prácticamente lo único bueno, porque el evento en sí es duro de narices. Pero habrá que lucharlo.

Salgo de trabajar, voy directo a casa para preparar las cosas y, después de recoger a parte de la familia (la otra ya está por allí haciendo el swimrun del pequeño), me dirijo con tiempo y calma hacia Legutio. Aparco sin problemas y cojo los bártulos para ir dejando las cosas por los diferentes sitios, porque la logística de este triatlón es un poco especial.

Antes de nada voy a buscar a Aihotz para preguntarle por la experiencia de la mañana. No las tenía todas conmigo de que acabase, pero al final terminó venciendo sus miedos.

Foto Vibike Outdoor Eskola

Lo primero es dejar la bici en boxes y saludar a nuevos miembros del equipo, al menos para mí. Después, acompañado por Teje, uno de los buenos en esto, nos dirigimos a dejar las zapatillas que tendremos que coger al salir del agua para llegar hasta boxes.

Foto Sestao Triatloi Taldea

La siguiente parada ya es el pantano, desde donde vamos a salir. Quedan treinta minutos y me sorprende no ver mucho ambiente, aunque poco a poco la gente va llegando. Gano a la pereza y comienzo a prepararme para entrar al agua. De nuevo tocará nadar sin neopreno. Ya no sé si es bueno o malo, pero mira, una cosa menos que me tengo que quitar.

El agua está más fresquita que la semana pasada y en diez minutos salimos, así que toca despejar la zona. Esperamos bajo el arco hasta que nos dejan entrar en el agua, porque la salida será desde dentro. Nos acercamos a la "línea" virtual de salida. Me estoy quedando frío con la espera, así que espero que den la salida cuanto antes.

Foto Rakel

Bocinazo y empieza la pelea. No entiendo cómo una salida con 200 personas puede tener muchísimos más problemas que una de 700 como la de la semana pasada.

Empiezo nadando "rápido", pero poco a poco me van llevando hacia la parte izquierda. Me agarran, me golpean, tengo que pararme y redirigirme por detrás de los pies de la gente, que no se está dando cuenta de que vamos directos a un árbol. Paso pegado a él y, con mucha agonía, intento alejarme de los golpes, pero es increíble cómo me agarran y no puedo avanzar.

La llegada a la primera boya, más de lo mismo: empujones sin sentido. En cuanto la rebaso me voy hacia la izquierda y empiezo a nadar medianamente bien. No llevamos ni 500 metros y ya estoy sin aliento. Por suerte me quedo "solo", viendo un grupo por delante, aunque lejos, y me dispongo a hacer mi natación particular.

Llegando a la mitad del recorrido empieza a soplar el viento de cara y el ritmo se ralentiza. Muy a mi derecha veo un grupo; yo sigo a los lejanos compañeros que llevo por delante y creo que voy bastante recto.

Voy viendo el arco de salida. Todavía queda bastante, pero avanzo sin agobios hasta llegar a la zona donde ya puedo ponerme de pie. Intento andar para llegar a la hierba, pero le tengo mucho respeto a las piedras que hay y libro de milagro un pedrusco enorme (creo que fue el que lesionó al compañero de equipo Rubén) para, por fin, pisar tierra firme.

Me levanto las gafas y llego a la zona donde están las zapatillas. Entre lo turbado que sales del agua y el error de haber dejado unas zapatillas demasiado comunes, tengo que mirar una, dos y hasta tres veces para encontrarlas y afrontar los 600 metros de subida hasta boxes.

Foto Rakel

Veo un par de personas delante, pero la cuesta te quita la poca energía que te queda. Rebaso a uno y entro con el otro en boxes, mientras recupero el aliento. Transición sin neopreno, así que bastante rápida, pero de nuevo se me olvida ponerme el dorsal. Tengo que dejar la bici, colocármelo y salir otra vez.

El no tener que perseguir a ningún grupo hace que me tome el inicio del sector con calma y encaramos la sorpresa de este año: una nueva cuesta nada más salir.

Foto Rakel

Por lo menos no me molesta el glúteo, como me pasó el primer año, y espero que no se me salga la cadena, como sucedió el segundo.

A mitad de la mini subida me rebasan dos del Dida. Soy incapaz de seguirles. Llego a la bajada y continúo en solitario, así que "descansaré" hasta esperar a ser alcanzado para no inmolarme a las primeras de cambio.

Una vez enganchado a un pequeño grupo de seis o siete vamos todos juntos hasta el comienzo de la subida a Oleta, donde cada uno hace la guerra por su cuenta.

Bajo al plato pequeño, subo piñones y pongo mi ritmo de crucero. Son dos kilómetros duros para la gente y muy duros para mí. Alguno se va por delante, pero por suerte los demás estamos más o menos al mismo nivel y, después de sudar lo mío, en la cima nos reagrupamos para seguir con los toboganes.

Las bajadas me las tomo con precaución. El asfalto ha mejorado bastante desde la última vez que corrí esta carrera y se agradece para evitar disgustos.

Foto Rakel

La primera vuelta va más o menos en mi línea, manteniendo el grupo y bajando con cuidado la recién estrenada variante. Al poco de empezar la segunda vuelta llega Unzu con un buen grupo de gente. Viendo el panorama decido reservar fuerzas para la subida, pero el caballero del Peñota viene con ganas de fiesta y azuza al grupo de tal manera que me obliga a entrar al relevo mientras me río de la situación.

Poco dura la alegría y llegamos otra vez a la fatídica subida. Esta vez sí que más gente que antes se lanza hacia arriba endiablada y voy viendo con envidia cómo se alejan.

El calor empieza a hacer mella, la bici pesa muchísimo más que antes y a duras penas consigo llegar arriba. De nuevo doy gracias por no quedarme solo y, con los pocos que seguimos juntos, conseguimos dar caza más adelante a algunos que nos habían sacado diferencia en la subida.

Con ganas de empezar la fiesta del último sector me pongo en las primeras posiciones en la bajada vertiginosa que nos lleva al pueblo para evitar problemas. Me voy sacando los pies de las zapatillas y, antes de rebasar la línea, me bajo para entrar en boxes.

Foto Rakel

Dejo la bici, vuelvo a ponerme los calcetines y, después de tirar el casco a la caja, empiezo con alegría la carrera a pie.

Los primeros metros son para comprobar cómo me encuentro. No me duele nada, pero la ligera cuesta del primer kilómetro me embala tanto que tengo que echar un poco el freno cuando veo el ritmo.

Bajada larga y difícil para llanear un poco antes de la primera cuesta. He adelantado a algún corredor y veo objetivos por delante, pero la subida me pone en mi sitio reduciendo muchísimo el ritmo.

Llegamos a la zona de tierra. La bajada obliga a extremar las precauciones para no llevarme ningún susto. Nos cruzamos con los de delante, pero yo solo me centro en intentar ir rápido, aunque con cabeza.

Giro de 180 grados y enseguida llega la cuestarraca del infierno. Intento coger aire para lo que me espera y allá vamos. No sé el desnivel que tendrá. La idea es intentar subir corriendo, cosa que consigo, pero con más pena que gloria.

Los siguientes metros son para recuperar el aliento e hidratarme todo lo que puedo con los vasos que me proporcionan.

Foto Rakel

Primera de las tres vueltas. El único punto donde se puede correr un poco es ahora y mantengo la velocidad entre los ánimos de la gente del Garraitz, que, dicho sea de paso, menudo equipazo de jóvenes está haciendo.

Segundo ascenso a la cuesta. Esta vez el ancla parece engancharse un poco más y apuro todo lo que puedo la curva de arriba para llegar al descenso.

Momento para recuperar un aliento que cada vez cuesta más encontrar antes de afrontar de nuevo el muro. Ya empiezo a ver gente andando por aquí y, por suerte, piano piano y con los ánimos de Salazar hago cima antes de desvanecerme. Solo queda una más.

Foto Rakel

Entre avituallamientos y con el calor que hace se pasa bastante mal en la zona de tierra, así que me mojo todo lo que puedo e incluso aprovecho la ayuda de Diana en esta última vuelta.

Ya no me centro en ningún objetivo porque no sé quién es de mi vuelta y, psicológicamente, esta tercera se empieza a hacer muy dura.

La primera de las cuestas la afronto ya muy despacio y la segunda ha pasado de ser un muro a convertirse en una pared vertical.

Foto Jon Nanclares

Me alegra llegar arriba, donde está César animando con algo de energía, pero en las siguientes curvas, a pesar de tener bien las piernas, la caja se resiente muchísimo.

Solo queda una pequeña subida para encarar cuesta abajo la recta de meta. El cambio de recorrido, lo bueno que ha tenido, es que ahora se llega en bajada... jajaja.

Piso la alfombra y, con unas ganas tremendas, cruzo la línea de meta.

Foto Rakel
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Entro en 12.ª posición con un tiempo de 2:30:57 y, según traspaso la línea, busco una zona con sombra y me tiro al suelo para enfriar el cuerpo y coger un poco de aire.

Viene Urtzi para preguntarme cómo estoy. Le digo que estoy bien, pero que necesito quedarme un rato así. Agradezco la preocupación; ha sido un día duro para todos.

En cuanto recupero un poco voy al avituallamiento, me meto algunos hielos por el cuerpo y como lo poco que me entra.

Cuando ya estoy algo mejor voy saludando a los compañeros y la expresión de sufrimiento de todos me hace hasta gracia. La verdad es que, al final, sufrir de esta manera tiene su recompensa. Somos un poco masocas, para qué negarlo.

Recojo la bolsa para ir a la ducha antes de que se llene todo. Después voy buscando a los diferentes componentes de la aventura y esperamos la entrega de trofeos aprovechando el buen avituallamiento, una vez recogidas las cosas de boxes.

Entre las categorías tengo la suerte de haber quedado primero de V1 y me alegro mucho del detalle que ha realizado @h_ache para el evento. La verdad es que son unos "trofeos" que marcan mucho más que una medalla.

Foto Rakel

Ha sido un día duro. Este triatlón tiene todos los alicientes para que un tipo como yo no lo haga; es más, tiene todas las trampas posibles para que no me guste nada. Pero la verdad es que el mimo hacia el competidor y la gestión de los organizadores son tremendos. Tiene sus cosillas, como cualquiera, pero quizá sea por eso, o porque me gusta ponerme al límite, por lo que este triatlón sigue siendo uno de esos a los que siempre apetece volver.

jueves, 2 de julio de 2026

39 Triatlon de Donostia memorial Onditz 2026

Tocaba volver de nuevo a uno de los triatlones donde en 2012 me pegué la mayor leche de mi vida en la bici, Onditz nos esperaba, un triatlón olímpico es un triatlón olímpico, los que más me gustan y teníamos planeado un finde donostiarra al uso. Llevar al pequeño si queremos competir los dos es una locura, gracias a la yaya podemos irnos tranquilos y mientras el disfruta de las fiestas del barrio, nosotros arrancamos el viernes hacia San Sebastián.

El sábado día tranquilo para ir a recoger los dorsales y disfrutar de la zona, a pesar del calor y por la noche, después de dejar la mayoría de las cosas preparadas, pronto a la cama para madrugar al día siguiente. Jornada vespertina donde nos acercamos todo lo que podemos y después de ultimar los detalles que nos quedaban de ayer, con la mochila a la espalda vamos con las bicis hasta la zona de boxes.

Nada más llegar nos ponemos a la cola que ya empieza a formarse y empiezo a dejar las cosas tomando como siempre una referencia, la fila de boxes es larga y por suerte me ha tocado muy cerca del final o del principio según se mire. Saludos a los compañeros de equipo y espero a Diana para ir a la siguiente estación. Hay dudas de si se va a nadar con neopreno o no, unos lo afirman por “peligro” de medusas a pesar de que por temperatura no deberían dejar y yo solo quería saberlo para dejar el neopreno en la bolsa. Soy mal nadador me siento “mejor” nadando con él, pero tampoco es un drama. Finalmente escucho que no y con todo metido en el guardarropa me dirijo a la playa a pesar de quedar todavía bastante tiempo para mi salida.

Foto Andoitz

Me aproximo al agua, la verdad que está muy buena, y doy los primeros largos un poco antes de que salgan las féminas. Tampoco es que caliente mucho, pero la verdad que se está a gusto en el agua y apuro hasta que quedan 15 minutos para salir. Ya en tierra y viendo que la gente se está poniendo en la salida, me acerco yo también. Con los golpes que se reciben en los triatlones, en este, con tanta gente siempre me temo lo peor, pero spoiler, las tres veces que he nadado aquí es de las nataciones más tranquilas.

Es cierto que la salida es muy muy ancha y eso ayuda, así que me coloco a la derecha y en la parte final, que en este caso es una tercera fila únicamente. Esperando el bocinado van pasando los minutos y sin mucho más que contar nos lanzamos hacia el agua. Hay que meterse bastante dentro para empezar a nadar, pero en cuanto puedo me pongo a dar brazadas. Como siempre me aparto de los posibles problemas que pueda tener e intento buscar alguna burbuja que otra.

Increíblemente no me duelen las piernas en estos primeros momentos como otras veces y pasan los metros. Se va acercando la boya y la gente también nos empezamos a agrupar, por suerte no hay mucho problema a la hora de pasarla y seguimos la marcha. Empiezo a notar roce en el cuello y con el neopreno lo “entiendo” pero con el tritraje nunca me había pasado. A pesar de eso continuo la marcha con la mini molestia en cada brazada pero aguantando, no sé si estoy nadando rápido o despacio, pero la verdad que está siendo una natación bastante “cómoda”. Por lo que llevamos y lo que puedo ver, creo que la natación va a salir más corta de lo normal y cuando rebasamos la última de las boyas casi casi lo puedo confirmar.

Foto Triatlon Onditz

Se empiezan a escuchar los ánimos de la gente, a pesar de ver el arco de salida más a la derecha, yo sigo a mis predecesores y nos ponemos de pie mucho antes de lo esperado. Ahora toca trotar por la tierra para llegar a las escaleras de subida, más lejanas de lo esperado. Con cuidado por las escaleras y por las piedras de la cuesta, me orillo para que las duchas me quiten algo la arena, pero tampoco hizo mucho. Voy con las gafas y el gorro ya en la mano y en cuanto encuentro mi caja las dejo. No llevar neopreno me facilita mucho las cosas en esta ocasión, cojo dorsal, pongo casco y a por la segunda batalla.

Larga recta con la bici en mano, paso la línea, salto y espero que no me empiece a doler nada esta vez. Se empieza muy fuerte y casi no tengo tiempo de ponerme bien las zapatillas, pero consigo no perder el tren que tanta falta me va a hacer. Tengo que intentar mantenerme lo más que pueda con el grupo y luego ver que sucede en las subidas. Pronto llega el ascenso a Añorga y toca meter plato (pero el pequeño, jeje). Me pongo a mi ritmo, veo que alguno se está alejando, pero la mayoría del grupo seguimos o por lo menos yo no me estoy descolgando. La subidita es tendida y apretando un poco los dientes al final puedo llegar arriba sin perder comba.

Ha empezado a caer txirimiri y me bajo las gafas que se me están empañando para poder continuar. Seguimos a buen ritmo, vamos en fila india la mayoría del tiempo y hay que tener cuidado, porque en todo el trayecto la carretera tampoco es muy ancha. Veo pasar los kilómetros, esperaba alguna subida antes de llegar a la de Igueldo, pero sin darme cuenta y ya cuando estoy metido en faena, me doy cuenta que estamos en ella.

Me van viniendo a la memoria imágenes de otras ediciones y gracias a las indicaciones de un compañero el ascenso se hace más ameno. La subida no es tremenda, pero para mis características, suficiente para cansarme. Última curva cerrada y comienza un pequeño descanso para seguir subiendo un poco y por fin “coronar”.

Foto NicoGRamos

A partir de aquí me lo tomo con mucha precaución, si ya hace años me estampe a pocos kilómetros de meta, este año han debido cambiar parte de la bajada y nos han avisado de la peligrosidad de ella. Giramos a la derecha, el asfalto se empieza a poner peor y la estrechez aumenta, voy con las manos en los frenos constantemente y vamos muy pero que muy despacio. En una de las curvas el corredor que llevo delante, me dice que con cuidado y le digo que tranquilo que no pienso rebasarle, mi intención es llegar a correr.

Después del tramo “malo” en el que hay mucho voluntario indicándolo, todavía queda bajada y parece que el peligro a acabado, pero para nada, aún hay que estar atento y mantener las precauciones. Por fin parece que retomamos la carretera que nos llevara hacia la playa y comienzan a revolver el avispero varios corredores con intención de escaparse. Yo también entro en el juego y me lanzo por detrás, para llegar más o menos todos juntos a la transición.

Me bajo de la bici, llegamos sanos y salvos y me espera mi sector, cuelgo la bici, me coloco los calcetines y tiro el caso para la caja. Salgo alegre por la larga recta de boxes hasta tocar el carril bici por el que trascurrirá toda la carrera. Me vengo arriba estos primeros metros, es cuando mejor se puede correr y me encuentro con fuerzas. Primer kilómetro, el reloj me marca una velocidad alta, pero que narices, me encuentro bien y quiero aprovechar, además tengo claro que correr a nivel de mar es una maravilla. Me pasa un corredor y me dice que me pegue a él, veo su nombre en la espalda, Cesc Godoy, creo que voy a declinar la invitación jajaja.

Foto Triatlon Onditz

Un poco más adelante rebaso a Diana, me ha costado pillarla, por lo que imagino que no le estará yendo nada mal. Primer paso escuchando la música de Cesar y Karmele que me recarga de energía y continuo con la caza de los que pueda. En la cuesta hacia el túnel reduzco un poco el ritmo para poder coger aire y afrontar la bajada hacia esta primera vuelta. El ambiente es espectacular, la llovizna parece que ha remitido y con el giro en meta volvemos a la carga. A pesar de ir bien, en esta segunda vuelta me tengo que contener, porque a este ritmo lo puedo pasar mal al final.

El tráfico por el carril bici comienza a ser cada vez mayor y cuesta adelantar, pero de momento por un lado o por otro se puede pasar. Ya he perdido las pocas referencias que tenia de la gente que es de mi vuelta, por lo que ahora solo queda pasar a la mayor cantidad que pueda. En los giros de 180º me entretengo mirando a ver si he reducido un poco la diferencia con algunos corredores, que a pesar de no poder darles caza, me da para entretener la mente y crearme un juego mental para esforzarme mientras me aguanten las fuerzas.

Foto Triatlon Onditz

Encaro la última vuelta ya con muchos problemas para adelantar, siempre he dicho que es un sitio muy estrecho para tantas personas, pero bueno, es lo que hay. Ultimo saludo al “ángel del infierno” y los últimos 1500m son para dejar todo lo que me quede en el cuerpo. Paso el túnel, ya solo queda la bajada hacia la meta, rebaso a Peio, le saludo brevemente y continuo mi andadura hacia el arco, me giro a la izquierda y esta vez sí, encaro el final. Jon pronuncia mi nombre y cruzo la línea de meta con una especial satisfacción por haberlo hecho lo mejor que tenía sin tener ningún percance, que para todo lo que me suele suceder ya es raro.

Entrada en meta en 26ª posición con un tiempo de 2:08:10, no sé si os lo he dicho, pero los triatlones olímpicos son los más jajaja. Me voy a comer algo al avituallamiento mientras espero ver como entra Diana en meta. Entra riendo como siempre y me incorporo para “almorzar” juntos. Me cuenta su experiencia y después de reponer fuerzas vamos a ducharnos y ya que no tenemos prisa esperamos la entrega de premios que se hace de rogar.


Sin esperarlo me llaman para subir al tercer puesto en categoría V1 y es un gran honor compartir momento con unos de los grandes del triatlón español, el compañero que me decía que me pusiera a su espalda en la carrera y que encima ha quedado en cuarta posición.

Foto Triatlon Onditz

Viendo la hora cambiamos un poco los planes y vamos a comer cerca de la playa, de postre un heladito y momento de descanso en el paseo para después coger los bártulos, dirigirnos al vehículo, cargar todo para volver a la capital.

martes, 9 de junio de 2026

Triatlón Vihalf Vitoria Gasteiz 2026

Arrancamos el mundo del triatlón con el plato fuerte, me hubiese gustado haber realizado alguno antes pero no ha podido ser y así hemos tenido que arrancar con el Vihalf de Vitoria, largo, muy largo para mí, pero con ganas de exprimirme y dar lo que tenga. También comienzo la andadura con mi nuevo equipo, me dejan un huequito entre los verdes del Sestao Triatloi taldea, con ganas de aportar mi granito de arena y muy agradecido de la confianza recibida.

La logística que hay que realizar para estos eventos largos me satura un poco y menos mal que está en casa y se puede gestionar un poco mejor, porque si no el estrés que ya genera se multiplicaría por mucho en otro lugar. Viernes de ir a recoger los dorsales e ir a preparar todo hacia casa. Se acumulan las cosas para organizar y siempre en la cabeza pensando que algo falta.

Sábado por la mañana, el tiempo acompaña (se complicó un poco para el evento), cogemos Diana y yo y vamos a dejar la bolsa en la T2, cosa rápida y vuelta hacia casa para acabar con lo que queda. Las bicis organizadas parecen un supermercado (lo dice uno que iba con un plátano y una mandarina, menudo cambio) y a la espera de que vengan los abuelos para arrancar hacia Garaio.

Llegada con tiempo y metemos las cosas en el box para después acércanos hacia la salida y charlar con los conocidos que nos encontramos. Este año voy a calentar un poco más en el agua, por eso cuando veo que quedan 30 minutillos me coloco el neopreno y me voy dirección al agua para catarla. Alargo el estar en el agua hasta que oigo por megafonía que tenemos que salir.

Este año de nuevo en la salida elite, pero sabiendo donde me tengo que colocar, me uno al grupo y nos acercamos hacia la orilla. Minutos de tensión para escuchar el bocinazo y salir de la mejor manera posible. Estoy ubicado a la derecha del grupo, prefiero no meterme en líos, porque va a quedar mucho por delante. Creo que este año salimos unos cuantos más y si el año pasado me quedé solo a las primeras de cambio, este por el contrario, consigo engancharme a algún grupeto y voy a pies bastante tiempo.

La primera boya está lejos y hasta que llega me da tiempo a pensar muchas cosas, me fio de la gente de delante y continuo por donde ellos van la mayoría del tiempo. Varias boyas de referencia naranjas y entre las vibraciones del reloj indicando la distancia, me centro en mantener las burbujas del de delante. Llegamos a la última boya de giro, el arco de salida se ve a lo lejos, pero todavía quedan 400m que se me hacen eternos hasta que nos topamos con las algas cercanas a la orilla y por lo menos damos concluida la primera de las tres. Ha sido la mejor natación de todas las ediciones anteriores y cojo aire para el siguiente reto.

Foto Jone

Me intento sacar el neopreno de camino a mi bici, pero se me atascan las dos mangas y parezco un guiñol sin poder hacer nada. Pruebo hasta con los dientes, porque no tengo dedos, al final no me acuerdo como salieron, pero ahora me toca las piernas, este neopreno es muy bueno, pero me queda tan ajustado que para sacarlo es un suplicio. Después de pelearme con él y que casi se me suban los gemelos del esfuerzo, consigo meterlo en la bolsa. Como este año he decidido ponerme calcetines en la bici me siento para mayor comodidad y me los coloco con la calma.

Al levantarme me pongo el casco y cojo la bici, pero se me olvida ponerme el dorsal y la tengo que dejar de nuevo para colocármelo, me parece que esta del revés, pero ya he salido y como no me dicen nada, sigo adelante. Me paro para subirme a la bici y meter los pies en las zapatillas, me cuesta un poco, pero consigo estar listo antes de salir del parque. Empiezo a dar pedales y comienzo a notar que el glúteo me vuelve a dar problemas, había estado las dos últimas semanas con molestias en el isquio, pero me vuelve a pasar lo del glúteo, me pasó en Legutio y en Sestao, pero esta vez sin darme ningún golpe, no se si se me pinza algún tendón o que narices… Conozco el dolor, se lo que me va a pasar y me da mucha rabia. No puedo dar ni una vuelta a los pedales sin que me muera de dolor, es una impotencia tremenda y un dolor insoportable, intento estirar de alguna manera, masajearme la zona, pero nada de nada.

Me empiezan a pasar corredores, yo intento molestar lo menos posible, veo el cuenta kilómetros y no paso de 20km/h y gracias. Quiero que se caliente un poco y me deje dar pedales, cada vez aguanto un poco más el dolor y a pesar de que me duele, en el kilómetro 10 por lo menos puedo empezar a rodar un poco. Veo un poco la luz, pero me queda todo el sector por delante, mi “amado” sector de bicicleta y el aire está golpeando fuerte. Llego a Agurain, puedo acoplarme un poco y me centro en intentar coger ritmo.

Peleo para llegar a Gordoa por el viento y la cuesta me da una excusa perfecta para tomármelo con tranquilidad. Bajada a Zalduondo y me centro en intentar coger un bidón que recojo fácil. Tengo la esperanza de que al llegar a Egino el aire nos sea favorable y al dar la curva veo que algo ayuda, pero voy a tener más problemas que ventajas me parece a mí.

Me centro en comer y beber lo que tenía estipulado por la nutricionista de cabecera y me pongo el objetivo de llegar a Gereñu, vamos, lo de siempre. Primero la cuesta y luego los toboganes me llevan hacia la subida donde me despojo de mi bidón y esta vez cojo algo de agua para hidratarme. La suerte que tengo es que no me desmotivo por la cantidad de gente que me está pasando, es lo que tiene ser un ciclista mediocre, pero me animo llegando al tramo rápido hasta el cruce de Argomaniz.

Ahora el viento me da de cara totalmente y el ascenso al pueblo tampoco ayuda, pero será de las pocas veces que he adelantado a alguien. Por la N104 también es un buen tramo, pero las piernas están dando señales de cansancio y este se acentúa cuando giramos en Ilarraza y nos golpea fuertemente de nuevo Eolo. Se me hace muy dura la pelea contra el viento y entre el dolor del glúteo y que me empiezan a entrar calambres, rezo para que no me suceda lo del año pasado.

En el cruce de Zurbano, puedo descansar con el viento de culo y recojo un nuevo botellín de agua para intentar llegar hasta boxes. Los últimos callejeos por la parte sur de Vitoria son para no cometer errores y consigo llegar a las universidades de una pieza. Tengo las piernas como palos, me bajo mejor que el año pasado (que es fácil) y camino hacia mi bolsa. Me siento y saco todo para ver como lo gestiono e increíblemente lo hago bastante rápido, cuelgo la bolsa con todo dentro y comienza la última aventura.

Foto cristiancruiz23

He salido algo rápido y me tengo que calmar un poco sabiendo que queda una eternidad. Hasta entrar a la parte central hay que dar una buena caminata, pero es lo más llano que voy a degustar, por el que voy remontando y llego a la virgen blanca. En cada zancada me dan amagos de que se me suban los cuádriceps e isquios y en mi mente esta cambiar la estrategia de tomar geles a ver si me solucionan la papeleta. Lo bueno es que me sé el recorrido y lo malo es que me sé el recorrido y sé la dureza de este jajaja.

Foto Rakel

Me pesa la botella que llevo en la mano, así que comienzo a beber más a menudo para que descienda su peso. La primera vuelta como siempre, con menos ambientación de la esperada pero aun así siendo espectacular, giro por aquí, cuesta por allá y llego a la parte del Toloño, bajo el pie del acelerador para respirar y afronto la subida con ganas, los ánimos espectaculares, primer tramo realizado, pero queda subida. Cesar esta con su altavoz como siempre, le saludo y llego al Gastetxe con falta de mucho aire, la zancada me disminuye, voy arrancando de nuevo muy poco a poco, si no conoces el recorrido más te vale analizarlo en la primera vuelta para luego gestionar las vueltas.

Foto Rakel

Continua el ratoneo, pero consigo dar la primera vuelta con piernas como para mantener la velocidad. Las cuestas hacia arriba son duras, pero hay un par de ellas hacia abajo con un desnivel considerable donde las piernas sufren muchísimo. El escuchar tu nombre por parte de Ion el speaker también motiva para continuar y exprimir lo que se tenga en el cuerpo. Segunda vuelta con la misma mentalidad, pero esta vez aprovecho cada avituallamiento para coger los vasos de agua que tanto me van a hacer falta en este sector final.

Foto Rakel

Mi hermana por todos los lados sacando fotos, gente conocida por todas las esquinas y oyendo tu nombre y el que no te conoce, por el apellido del mono, la verdad que es una gozada. Segundo paso por la cuesta del Aldapa, en mi mente ya solo queda una, esta carrera no se mide por kilómetros, se mide por cuantas veces te quedan por subir, jajaja. Recuperación más lenta que la vez anterior, pero corriendo y sin excesivo dolor, con eso me quedo y no como la odisea que viví el año pasado. Avituallamiento con Álvaro y Saioa que está muy pendiente de mí, joder como se agradece en los momentos que vas nublado.

Foto Rakel

Mas gente en el circuito hace que no sepa ni cómo voy, aunque para mí eso tampoco es importante y además beneficia el ir adelantando, salvo al corredor 1021 que llevo parte de esta segunda vuelta con él y nos vamos turnando sin querer, la verdad que me hubiese gustado felicitarle luego, pero no tuve la oportunidad. Últimos 7000m para luchar contra el dolor de piernas y el cansancio que ya es inevitable. Intento no perder la concentración, los avituallamientos mis salvadores y los aplausos mis alas.

Foto Rakel

De esta manera encaro la larga recta en ascenso por la pinto (que recuerdos de juventud, donde íbamos a otro ritmo). Sabiendo que ya está el pescado vendido intento escurrir todo lo que puedo el motor y diría que es la vez que más rápido la he subido, llegando con soltura arriba. La empinada bajada hacia Olaguibel me alerta que esto se está acabando, giro a la derecha y por fin me fijo en el arco de meta. Mi “compañero” de estas vueltas dice algo, pero no le logro escuchar y bajo con lo que me dan las piernas hasta pisar la alfombra.

Foto Rakel

Puesto 66º para un tiempo de 4:26:40, dura lucha contra mí mismo en el que he conseguido mantener la cabeza fría y me han “respetado” los dolores, porque tenía miedo de que sucediese lo incomprensible del año pasado. 


La molestia en el glúteo, aunque me ha sumado varios minutos, al final lo tomo como una anécdota más, en este juego cuando reparten las cartas cada uno tiene que saber jugar su mano lo mejor posible y contento con mi actuación. Al pasar la línea de meta me empieza pegar un bajón tremendo y tengo que estar apoyado intentando recuperar el aliento. Alain se acerca, me pregunta por mi estado y me proporciona agua e isotónico, la verdad que se lo agradecí muchísimo.

Foto Rakel

De camino al avituallamiento felicito a Helene, triatleta que llevo coincidiendo con ella multitud de años (grandes peleas con Ibone) y que me alegro de cómo le está yendo. No tengo el cuerpo para mucha cosa e intento recuperar tirándome al suelo, que contrasta con el primer año en el que fui en busca de Diana y el segundo que estaba derrotado, al final un punto medio más que interesante. Después de estar con la familia un rato nos dirigimos a por las bicis, llegamos a casa, ordenamos las cosas y aprovechando las fiestas de Arana, después de cenar guarramente (que rico) en el telepi, donde consigo recuperar un poco el color de piel y nos vamos a ver a Laura Dsk, con el colocón y la resaca deportiva que durará todavía unos días más.