martes, 24 de marzo de 2026

XLIII Carrera de San José Villasana de Mena 2026

El año no había empezado para nada como me gustaría, una lesión me tenía apartado de la práctica de cualquier deporte durante 2 meses. Se estaba acercando la fecha de la carrera del Valle de Mena, al principio y viendo como estaba la daba por perdida, a tres semanas vista podía podría ser posible, aunque fuese solo ir y por suerte la semana anterior pude empezar a correr sin dolor, con molestias, pero sin dolor, así que por lo menos empezaba a ver un poco luz al final del túnel.

El año pasado fuimos y disfruté de un gran ambiente y este año con una mejor meteorología también me pude acercar. Esta vez íbamos por separado, ya que yo iría después de salir de guardia y a pesar de intentar llegar para ver la carrera del pequeño, llegue justo cuando había terminado, una pena por no verle, pero al verle contento, pues contentos todos.

Fuimos a buscar a Oscar para que nos diera los dorsales que había cogido para el equipo y charlamos un rato, espero que se pueda solucionar su tema, porque es un pilar importante en el Atletismo Santurtzi, se debería poder encontrar una solución. Después de eso y aprovechando el buen tiempo y la calma que da tener todo cerca de la salida, nos fuimos a cambiar Diana y yo, gracias a la ayuda de la familia por cuidar de Aihotz.

Yo con mi pereza habitual me resignaba a empezar a calentar y encontrándome con Gontzal tengo la excusa perfecta para retrasar ese momento. A falta de 30 minutos decido empezar a moverme un poco, más que nada para comprobar la situación de la pierna, trote muy suave y por lo menos parece que me respeta. Hace una semana la idea era simplemente correr, hace unos días pensaba en ir acompañando a Diana y en estos momentos estoy con la idea de ir por sensaciones, no tengo fuerza ni fondo, pero intentare encontrar un ritmo alegre sin empeorar.

Me coloco en la salida junto a Aritz, David y Gontzal que se aproxima después de su presentación con la élite (cada uno en su sitio correspondiente, jeje). Pistoletazo rápido y surcamos la recta para adentrarnos por el pueblo, se estira rápidamente el pelotón, dos del Vicky Food se van sin mucho esfuerzo, por detrás Gontzal, otros dos del Vicky y las dos primeras chicas. Yo he salido detrás de estas y viendo que no está muy lejos mi compañero de equipo me aproximo a ellos.

Foto Villasana de Mena

Primeras curvas y callejeos y van con un ritmo “bajo” que me permite aguantarles, pero sobre el segundo kilómetro y viendo el cambio de ritmo de Gontzal, mi condición física me avisa que levante un poco el pie para poder finalizar la carrera. Los veo alejarse poco a poco, por detrás oigo que le animan a la primera chica y después de subir la cuesta del tercer kilómetro, me “dejo llevar” a la espera que me alcancen por detrás. Antes del ecuador de la carrera me pasan la primera fémina y otro corredor, que parece que va con ella y también viene el cuarto del Vicky. Les llevo un rato por detrás, pero en nada cogen la delantera y empiezan a marcar el ritmo.

Foto Kiko

Llegamos al km 5, el reloj marca 16 minutos largos, giramos para retornar al pueblo de origen,  pero antes nos preparamos para la ligera subida y llegamos a la zona de pista. Mi maltrecho fondo y el ya incipiente calentón de piernas, me sigue marcando el rimo de carrera y me descuelgo en la bajada entre las piedras, intentando no torcerme el tobillo hasta llegar al asfalto. A partir de aquí pensaba que nos iba a dar el viento a favor, pero de nuevo toca pelear contra él y sabiendo que quedan algo menos de 4 km entro en modo reserva, por delante poco o nada puedo hacer para reducir la distancia y por detrás no escucho a gente animando a nadie después de pasar yo, por lo que deduzco que no hay nadie muy cerca.

Foto Villasana de Mena

 Último esfuerzo para pasar el puente, donde está Txakartegui cogiendo datos y gracias a Dios la mayor parte del trayecto que queda, es tirando hacia abajo y puedo recuperar el aliento perdido. Empieza a haber gente por el pueblo animando y les devuelvo el saludo en muestra de agradecimiento. A falta de un kilómetro miro por primera vez hacia atrás y no veo a nadie, por lo que me tomo estos últimos metros más relajado y chocando la mayoría de manos de los chavales que ya han acabado su faena deportiva y se han quedado para ver la carrera.

Foto Villasana de Mena

Encaro la recta de meta, a lo lejos veo a Oscar que es al último que saludo y paso el arco de meta oyendo mi nombre. 8ª posición en la carrera, con un tiempo de 34:24 para los 10km clavados de esta ruta que engaña un poco y que hace sufrir y disfrutar a partes iguales. Después de saludar a los corredores me dirijo para ver la llegada de Diana, que no viene fresca que digamos, pero bueno, la finaliza.


Después empanada y choripanes para todos, nos dirigimos a las duchas y en la entrega de premios sin esperarlo, cae algo por viejecito, así que algo de alimento para la buchaca. Finaliza todo el tinglado, algunas fotos más con gente del equipo y vamos la familia (que nos hacen un favorazo cada vez que pueden) a finiquitar la mañana con una comilona espectacular en el pueblo de al lado.

Foto Villasana de Mena

Agradecer al organizador José por la gran labor del evento, a Oskar por las gestiones y a toda la gente que hace valorar muchísimo este tipo de carreras, donde el mimo a los corredores, desde los más txikis (corriendo gratuitamente y con recompensa) hasta los más viejos es espectacular, este tipo de carreras son la envidia y de donde muchos “marcoeventos” se deberían de fijar, pero claro dejarían de meterse dinero para los bolsillos y las empresas son empresas por algo.

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