lunes, 4 de junio de 2012

XVIII Triatlon de Ondarroa 2012

Después de las tres primeras carreras de la temporada, hago una reunión con mis ingenieros y se deciden hacer mejoras en el sector de natación. El lunes están pedidas las nuevas piezas y la probabilidad de que lleguen a tiempo para el triatlón de Ondarroa está en duda. Después de hacer el seguimiento minuto a minuto de estas (Southampton-Gatwick-Barcelona-Vitoria), por suerte, el nuevo neopreno llega a mis inmediaciones 2 días antes del evento, por lo que solo queda probarlo para ver si es la talla correcta y esperar ansioso la prueba final en mar abierto.
Por fin llega un olímpico, una distancia que me gusta bastante dadas mis condiciones (o por lo menos eso es lo que yo creo). El día es caluroso, pero la preocupación porque eso pueda cambiar se palpa en el ambiente y en las nubes que se están avecinando. Llego con la family bastante pronto y me dirijo a por el dorsal, ya se empiezan a vislumbrar los colores amarillos del equipo por todos los lados, este finde nos juntamos una veintena de fosforitos.

Foto Rakel

Mucho tiempo dentro del box preparando las cosas y charlando con los conocidos que van a participar en la prueba, algunos novatos y otros ya experimentados. A falta de 20 minutos para la salida femenina me dirijo a la playa para probar a ver qué tal está la mejora adquirida, se adapta bastante más al cuerpo y no se cala tanto como el otro, dejando más libertad de movimientos. La salida de las chicas, da inicio a nuestro tiempo de calentamiento, que a la postre no se hace muy efectivo, porque hay que esperar bastante rato para la nuestra, un poco más de lo normal, puesto que hay que esperar que las féminas pasen el punto en el que nos  podríamos cruzar con ellas.
Estoy colocado a la derecha de la salida, la verdad que no parece un muy buen sitio, ya que el amontonamiento de gente esperando a salir por el lado opuesto es considerable y sobre todo teniendo en cuenta que el mar está bastante revuelto con un desplazamiento de izquierda a derecha bastante apreciable, pero como ya estoy ahí me quedo, ya que recolocarme va a ser muy difícil. El bocinazo llega, entro bastante bien en el agua e intento ir poco a poco hacia la parte izquierda, por lo poco que puedo ver hasta la primera boya, los del grupo cabecero no están muy lejos, tampoco es que sea mi guerra, pero me parece curioso. Vuelta a la derecha a por la segunda, este trozo se me hace bastante llevadero, gracias a la corriente favorable que tenemos y aprovecho para aumentar la brazada. Nueva boya y giro de 180º hacia el otro  lado, es aquí donde empiezan las malas sensaciones, parece que no avance y encima es muy- muy largo lo que nos queda hasta encontrar la última boya, que nos encaminará hacia la salida, así que paciencia y a aguantar. Últimos 300 metros hasta llegar a las escaleras de salida, que casi es el peor tramo, puesto que la gente se empieza a cruzar de forma innecesaria, en una de estas,  golpe en la gafa y agua para dentro, un ojo encharcado hasta el final. La salida del agua se hace a través de unas escaleras estrechas, y con toda la gente que nos amontonamos es muy estresante salir, una vez en tierra firme solo me queda dirigirme al box y cambiar de herramienta. 

Foto Rakel

Esta vez he tomado una buena referencia para saber la ubicación del material, no tardé en llegar al sitio exacto y después de quitar traje, coger casco y poner dorsal cojo la bici y arranco a por el segundo sector. La línea de montaje se hace sobre unos adoquines y es bastante difícil, por lo que ni salto ni nada, paso la pierna despacico y doy la primera pedalada, ya que aparte de eso es en pendiente. Como ya me dijo una vez un tal Rossi, las primeras curvas con los neumáticos fríos hay que hacerlas con cuidado, pero claro, me acorde de eso después y …….ZAS SS, en toda la boca!!! Nada más dar la primera curva a derechas cerrada y en subida, no sé ni cómo, me veo en el suelo porque se me han ido las ruedas, han resbalado como mantequilla en el asfalto y ahí estoy yo preguntándome qué coño ha pasado. Me levanto, me subo de nuevo, intento dar pedales, pero la biela está loca, joder la cadena!!! Bajo de nuevo, me cuesta volver a engranarla, lo consigo, me subo a la bici y para arriba. Mientras yo estoy haciendo todo el teatro, me van pasando por izquierda y derecha, así que el tiempo que había ganado en la natación, lo pierdo con creces a las primeras de cambio, en el comienzo de “mi sector preferido” . La confianza ganada en las curvas de bajada de Zaldiaran se esfuma en un momento, el golpe no ha sido gran cosa, pero la rabia de perder tiempo y sobre todo grupo, es lo que más me está doliendo, pero cosas que pasan, tampoco dura mucho el enfado. Hay mucho sube-baja por la mayoría del recorrido, y siempre me quedo cortado, cuando se podría rodar con algún grupo, así que paso la mayoría del trayecto en tierra de nadie. En las subidas no me cambian bien los piñones, me imagino que a causa de la caída se han quedado algo tocados y tengo que ir con un desarrollo un poco más duro para que no esté saltando la cadena continuamente. Los últimos 10Km los hago más o menos en grupo, por lo que hay que ir empezando a cambiar el chip, para la cabalgada.

Foto Rakel

Dejo la bici y me coloco las zapatillas, hay que dar tres vueltas a un circuito de unos 3Km y poco para completar el tri. La primera vuelta decido tomármela con relativa calma, esto tiene pinta de que se va a hacer largo. No me encuentro con sensaciones de carrera al 100%, pero no voy a disgusto, por lo que decido ampliar un poco el ritmo en la segunda. Ya con mucha gente por el recorrido a pie, es difícil saber si esta en tu misma vuelta o es un doblado, así que me “entretengo” en mirar si llevan pulsera o no y de qué color es, para motivarme. En la mitad de esta segunda vuelta, veo que me pasa una bici de la organización, y al poco tiempo me sacan “bandera azul”. Parece ser que a uno de un país Oceánico, le ha dado por correr un poco más de lo habitual y cuando me dobla, la cinta con el dorsal me da varias vueltas a la cintura, jeje.
Después de pasar por última vez por boxes, solo queda hacer el último esfuerzo para acabar el olímpico, el circuito tiene bastantes curvas,  giros cerrados y alguna que otra rampilla, por lo que llevar un ritmo continuo no es fácil, pero en estos últimos 3000 metros hay que gastar lo que quede. En el último paso por el casco del pueblo, solo me queda aplaudir a un grupo de personas que están en la terraza de un bar animando, la verdad que ha sido de gran ayuda oír como decían tu nombre al pasar. 

Foto Rakel

Y así se llega al final del primer tri olímpico de la temporada con un tiempo de 2:11:52 y un puesto 48 muy sufrido.


En la entrega de premios, nos han dado un premio honorifico al equipo más simpático. La verdad, yo no sé cómo serán los demás equipos, pero lo que sé, es que en este, se respira un compañerismo y buen rollo increíble.

Foto 42.195

lunes, 28 de mayo de 2012

IV Triatlón Sprint de Hondarribia 2012


Y que viva el buen tiempo, el sol parece que se ha quedado con nosotros unos días así que habrá que aprovecharlo. Hoy salida hasta las proximidades Francesas, usease, triatlón de Hondarribia. Llegamos bastante pronto, pero para estar en Vitoria haciendo tiempo, mejor  salir y disfrutar del ambiente playero, sobre todo mi sobrina.
Hay un triatlón “popular” antes que el nuestro, así que la cosa esta animada, y veo la mayoría del recorrido antes de ponerme manos a la obra. Despues de que finaliza, la gente ya se empieza a mover y comienza a meter las cosas al box, con lo que solo me queda bajar la bici del coche y empezar con el ritual. Al entrar empiezo a ver mucho amarillo por los sitios, los del equipo se hacen ver por cualquier lado por donde vayan. Me dirijo hasta esa zona, pensando que mi numero estaría por ahí, pero resulta que se acaba la barandilla y no lo veo, un poco mas tarde me doy cuenta de que esta al otro lado del box. Entre comentario y comentario voy poniendo las cosas en su sitio y a falta de 30 minutos ya lo tengo “todo listo”.
Dejo la mochila en el coche, por lo que solo me queda enfundarme el neopreno e ir hacia el agua, todo esto en compañía de la gran grupeta del 42195, cada vez nos estamos juntando más gente y así voy conociendo a alguno más. A falta de 10 minutos para la salida de las chicas, decido empezar a calentar, me tomo mi tiempo, no hay que ir con prisas. El primer bocinazo anuncia la salida femenina, por lo que voy saliendo del agua para colocarme en la línea de salida. Estamos bastante tiempo allí esperando, y a falta de 5 minutos pasa la anécdota del día, unos de los triatletas no ha dejado el dorsal en el box (se le había olvidado), ya no le da tiempo a ponerlo, con lo que el nerviosismo es palpable. Al final creo que se soluciona, alguien se lo va a poder colocar.

Foto Rakel

Con estas y después de ver que la mayoría de las chicas habían salido del agua, dan nuestra salida. Salgo bastante bien al agua, por la parte izquierda, empiezo a nadar y no recibo muchos golpes, así que la cosa no está muy mal del todo. Llegada a la primera boya y empieza la aglomeración de gente, aun así no me agobian mucho, teniendo en cuenta otras carreras, de vez en cuando sí que hay alguien que me agarra del pie y cosas así, pero por lo general tengo que decir que una natación bastante limpia. Segunda boya y no me duelen mucho los brazos, en la tercera boya, me acerco tanto a ella, que a la hora de poner rumbo a la arena, se me queda el brazo izquierdo enganchado en la red que tiene, casi me la llevo conmigo, jeje. Al ir acercándonos a la playa se va viendo el fondo, lo que significa que el primer escoyo esta casi salvado. Dentro de lo cansado que salgo, voy bastante bien, e incluso puedo ir un poco más rápido por la arena, y sabiendo que son unos 200 metros no está nada mal.

Foto Rakel

Llegada a la T1, posiblemente la peor transición que he hecho. Me quito el neopreno, intento ponerme el casco, pero me cuesta una barbaridad, y con esas cojo la bici y voy a salir, un juez me avisa de que me ponga el dorsal, así que párate, cógelo y póntelo. Y si eso no fuera poco llega, posiblemente,  la mayor pifia de la temporada. A la hora de subir a la bici algo no me cuadra, tengo las zapatillas puestas en los pedales como siempre, pero hay dos formas de ponerlas, o bien o mal, pues si señores, las he puesto al revés, la izquierda al pedal derecho y viceversa. Mientras doy las primeras pedaladas pienso en que hacer, parar y ponérmelas bien o intentar abrocharlas y ver que tal. Pruebo esta segunda opción, me ato el velcro no muy apretado y aunque es algo incómodo veo que puedo dar pedales y no me hace mucho daño, así que adelante se ha dicho. Aprovecho para beber un poco y quitarme el sabor a salitre, a pocos metros empieza a picar hacia arriba, me levanto de la bici e intento pasar esas primeras rampas de esa manera para no cargar mucho las piernas, la subida al faro no es muy larga, pero sí que tiene bastante desnivel. Aunque me pasa gente, por lo menos veo que no me queman mucho las piernas, llega un poco de descanso antes de subir al puerto e intento recuperar el aliento. Llega la subida al puerto de Guadalupe, me lo tomo con calma y pongo mi habitual ritmo de crucero para las subidas, me anima el ver que por lo menos el grupo que nos hemos quedado se mantiene e incluso hago efímeros adelantamientos en subida, y digo efímeros porque son momentáneos ya que al rato me pasa.
Los ánimos de la gente, nos cantan la llegada a la cima, con lo que ahora queda bajar de la mejor manera posible, la sinuosa carretera. A pesar de que este año han cerrado el paso de tráfico, su estrechez la hace más peligrosa aún, las velocidades que se alcanzan son bastante considerables. Por suerte llego a bajo sin ningún tipo de percance, vuelta a unas cuantas rotondas y llegada hacia el pueblo entre una marabunta de badenes. Toca subir de nuevo el repecho del faro, esta vez ya se está pensando en la transición, por lo que no sobrecargar las piernas es ahora lo primordial.

Foto Rakel

Llegada a la T2, con pequeñas dificultades saco los pies de las botas y salto de la bici (menos mal que solo eran 20Km). Recorro todo el pasillo hasta llegar a mi sitio y en un tris me coloco las zapatillas y a correr. Me encuentro bastante bien, aun así, los primeros metros decido ir un pelín más despacio para ver cómo responden las piernas. Hecho el chequeo pertinente ya solo queda dar lo que haya e ir a lo Mario Mola, vamos la cantinera de todos los días. Voy pasando a corredores entre los aplausos del público, con lo que me animo más todavía y sigo en progresión. Primer kilómetro por el paso estrecho que proporciona el carril bici, es difícil adelantar porque vienen los que ya han dado la vuelta al fondo, pero bueno…
Llego al puesto de avituallamiento, cojo la botella, y me refresco un poco. Un poco más adelante mi hermana y sobri con el brazo estirado para que le choque, buff me pilla en el otro lado y no puedo chocarle. Cosa que si hago a la vuelta, y mientras me alejo oigo sus gritos de ánimo. 

Foto Rakel

Ya solo quedan un par de kilómetros, sigo “muy a gusto” y pasar a gente motiva para darlo todo. Un par de vueltas por aquí un par de vueltas por allá y encaro recta de meta parando el crono en 1:10:58 en el puesto 47º.


Por ultimo solo queda la charleta y los saludos con los demás triatletas y juntarme con los de amarillo para comentar los detalles de la carrera.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Triatlon Deba Xtreme Orbea 2012


Nuevo fin de semana de competición, misma película con distinto argumento, esta vez ha sido en el triatlón sprint de Deba. La tarde del sábado fue una comida con los colegas, en la cual tuve que estar a un nivel inferior, jeje, pero bueno son ocasiones buenas para estar y no era cuestión de perdérsela. Después de unos bailables, decido que toca la hora de marchar para casa, las cuentas no estaban muy mal echadas, casi iba a dormir 8 horas, pero la verdad que no he dormido muy bien, y me he levantado con bastante sueño.
Comer un poco de pasta y empezar a preparar los artilugios es la labor más ajetreada que he tenido que hacer durante la mañana. Había quedado a las 11 para salir, pero entre montar la bici, llevar la bolsa y demás,  al final me ha pillado un poco el toro y hemos salido más tarde de lo esperado. El coche repleto, padre, madre, hermana y sobrina, pobre Astra, se quedan cortos los potrillos, pero se agradece el ánimo.
El GPS marcaba que llegaría sobre las 12:30 y se supone que salíamos a las 13h, empezamos bien. Al llegar a Deba a las 12:20, como me imaginaba el aparcar es imposible, por lo que decido ir a por el dorsal, y ya aparcaría después. Entre que voy, cojo el dorsal, se me está echando el tiempo encima y le digo a mi padre que vaya  a aparcar y así puedo ir yo a meter las cosas al box, todo eso a la carrera. Con la historia de las prisas, parece que empiezo a espabilar, de repente oigo por megafonía que las chicas saldrán a las 13h y nosotros un cuarto de hora más tarde, bufff menos mal, porque aunque me hubiese dado tiempo, estaba ya muy acelerado y no sabía cómo estaba poniendo las cosas.


Me pongo el neopreno y voy a ver la salida, mientras hablo con algún componente del equipo. Se está acercando la hora y hay que empezar a meterse al agua para calentar un poco, el acceso a la ría (que se sale de allí para luego incorporarse al mar) se hace por un par de minúsculas escaleras, por lo que se está tardando bastante, y la gente se empieza a poner nerviosa, tanto es así que incluso empiezan a saltar desde la barandilla, cuan World Trade Center ardiendo.
Por fin en el agua, doy varias brazadas para que no me pase como la semana pasada, todavía queda gente por entrar en el agua, así que aprovecho. A la hora de dar la salida el juez indica que hay que atrasarse un poco bastante, porque no es el sitio de salida, y entre que los nadadores no retroceden y el juez no da su brazo a torcer, estamos en el agua entre gritos unos 5 minutos más. Y hasta ahí la pre-carrera.
Estando en el agua recuerdo una frase del gran Eneko llanos “rodeado de tanta gente y tan solo a la vez”  y a estas que suena la bocina, y todos a por la boya, que por cierto no se ni dónde está, así que a seguir a la gente toca. Compruebo que hay una manera bastante rápida de deducir por donde voy  más o menos, puesto que por desgracia los tragos de agua que voy pegando cada vez se están haciendo más salados. El mar está bastante revuelto y hasta llegar a la primera boya es un continuo sube baja, con malas brazadas y muchos tragos de agua, por suerte no recibo muchos golpes, y digamos que puedo nadar sin agobios. Llegada a la boya y se forma el atasco habitual, así que a pasar como sea y buscar un hueco. La verdad que no se ni hacia donde voy,  pero si hay gente delante mío sabrán el camino, jeje. Poco a poco empiezo a ver las banderolas que hay en la playa por donde tenemos que salir, a varios metros ya se puede hacer pie, y veo que algunos lo están empezando a hacer, e intento seguir nadando un poco más, pero después de que un par de olas me metan hacia abajo, decido ponerme de pies y salir como pueda. No se puede casi ni andar, y las bolas se me están empezando a subir, así que decido tomármelo con calma y ya pisare tierra firme. Giro un poco la cabeza para ver cuantos salimos y me parece curiosa la imagen que veo, eso parece el desembarco de Normandía (como están las cabezas). Por fin en la arena, me voy quitando el neopreno, lo de correr es imposible y estoy algo ido, así que ya llegare a la bici. Se oyen los ánimos de la gente y llego al tremendo pasillo de boxes donde tengo que encontrar mi bici, si, se sabe más o menos donde está, pero en esas ocasiones el “más o menos” y muy-muy relativo.  Después de hacer todo el ritual, cojo la bici y salgo al segundo sector, paso la línea y a la hora de saltar, cuan John Wayne a caballo….sorpresa, se me resbala un poco la bici y casi caigo con ella, por suerte la cojo a tiempo, pero me  golpeo la pierna y encima se sale una bota, así que los 5 segundos que iba a ganar con ello, se convierten en 15 perdidos, pero bueno, gajes del oficio.
El recorrido empieza bastante llano, por lo que no se me pone el corazón a 1000, y aunque me pasa gente, parece que algo menos que en otras ocasiones, así se forma un grupeto, que vamos tirando a un ritmo aceptable. Este año al ser más corto han quitado un puerto (el calvario, que “dolorosos” recuerdos, madre mía), por lo que en el kilómetro 11 me topo con el primer muro. Toca poner velocidad de crucero y pasarlo de la mejor forma posible. Alguno que otro se va del grupo, pero también cogemos a alguno que otro del grupo de adelante, con lo que más o menos al llegar a la cima estamos los mismos, pequeño descanso y a por el segundo. Este es algo más llevadero, los porcentajes no son tan tremendos, pero para mí “the bike is the bike”. Reconozco la cima del segundo puerto y con algunos que han venido de atrás afrontamos la bajada hacia deba, como en los mejores tiempos de salidas en moto vamos trazando las curvas a velocidades más que aceptables, y entre pequeños relevos esporádicos, llegamos al final de este sector. 


Bueno ahora toca dar lo que haya, así que me calzo las zapas y a por lo que de la máquina. Salgo con bastante buenas sensaciones, y como el grupo delantero no se me había escapado mucho empiezo a pasar a gente. Hay que dar 2 vueltas a un circuito, bastante rompe-ritmos, sobre todo con una cuesta que a esas alturas de la carrera parece el “cho oyu” sin nieve (que hay que pasarlo 4 veces). El isquio de la pierna derecha lo tengo algo tocado, pero ya solo quedan 3 kilómetros. Ya en el retorno para iniciar la segunda vuelta, se ha  incorporado a la ruta los que están dando su primera vuelta, con lo que se ha llenado el recorrido de gente por todos los lados. Se echa en falta algún punto de avituallamiento en el que poder refrescarse un poco y pegar un sorbo de agua, pero la crisis parece que también ha llegado a las carreras. En el último Km tengo amagos de los gemelos que se quieren subir, pero por suerte son solo eso, amagos.
Por lo tanto finalizo en una aceptable 57ª posición, y viendo los parciales a ver si espabilo un poco en el agua y en bici, que si no…… 


martes, 8 de mayo de 2012

X Edicion Martin Fiz 10 Km 2012


Después del Triatlón de ayer, hoy tocaba correr los 10 kilómetros de Martin Fiz. La noche no la he pasado muy bien, me ha costado dormirme y no he descansado como debería.  A las 7:30 me he levantado, me dolía un  poco el cuerpo, algo cargado por todos los lados y después de comer un poco y preparar la bolsa me he dirigido hacia el centro de Vitoria, donde se daba la salida. El tiempo acompañaba, hacia buena temperatura, y el Dios Eolo estaba todavía dormido.
Había quedado con David y después de cambiarnos y dejar las mochilas en la consigna hemos empezado a calentar. Entre tanto me iba encontrando con gente, algunos incluso del triatlón de ayer (esto va a ser una enfermedad ya) y con otros, comentando lo que iba a deparar la mañana deportiva.  


Me coloco justo detrás de los patinadores para salir en buena posición, la verdad que con todas las categorías que había, ha sido bastante tranquilo estar por las posiciones delanteras de salida. El objetivo era claro, intentar buscar un ritmo aceptable hasta que las piernas dijeran basta y después llegar como fuese. La salida es bastante rápida, a las primeras de cambio ya se escapa Iván Fernández con otro hacia delante, les dejare que habrán camino, jeje. Detrás formamos un grupo de 4 corredores o así, se va bastante rápido, incluso más de lo que tenía pensado, pero no me encuentro del todo incómodo. 


Por el kilómetro 3 ya empiezan a dar un toque de atención las piernas, alguno ya se me ha ido del grupo y yo solo puedo mantener mi ritmo. A la altura del Boulevard, me pasa la cabeza de carrera de la media maratón, es mi oportunidad para aferrarme a ellos un rato y poder ir en grupo, porque lo de ir solo me está matando. La verdad es que apenas puedo aguantarles un kilómetro, al poco de que estos se me están alejando, pasa Martin Fiz hablando como si nada, que si había salido tarde….. (al final de la carrera me comenta que la salida se había adelantado 2 minutos y le había pillado) y veo que se engancha a los de la media, es un crack el tío. Damos la vuelta en la rotonda de Arriaga y vuelta hacia el centro, la animación es escasa, y los metros en esas condiciones se hacen muy pesados.
Un poco antes de llegar a Iparralde, me pasa un solitario corredor de la media, con lo que de nuevo intento mantenerme con él a pesar de estar ya muy cascado. Esta vez consigo engancharme unos kilómetros más, hay momentos de la carrera en que no me encuentro del todo mal, pero la mayoría a partir del km 6 son con dolor de piernas. A falta de unos 3 kilómetros el último corredor se me ha ido un poco y continúo con mi solitaria caminata. Me adentro en la calle Francia, y me mentalizo en que solo queda seguir por esta calle un poco más  y en breve encararé la recta del arco de llegada. En este último kilómetro veo a  Gontzal  que está en un lateral de la carretera animando, se hace raro no verle de corto en cabeza de carrera, pero sus ánimos me ayudan a tirar hasta el final de la calle dato.


Finalmente paso la línea de meta, entre los aplausos de la gente, en 34:10 en la 9ª posición, muy cansado, pero contento por haber superado el reto de doblar competición de una manera aceptable.


Y como siempre, lo mejor de todo, es encontrarse con conocidos, que han disputado la carrera o que simplemente han ido a ver y animar y comentar las experiencias. Antes pasaba al salir de fiesta un sábado por la noche, ahora pasa un domingo por la mañana haciendo algo de deporte…..

lunes, 7 de mayo de 2012

VI Triatlon Bermeo 2012


No se pueden dejar los deberes para última hora.
El triatlón de Bermeo nos esperaba con los brazos abiertos y no había que hacerle esperar. Por fin he comprado el porta-bicis para el coche, así que un poco más de hueco en él, a costa de que se enfrente la bici a las condiciones climatológicas. De camino, hay momentos en los que cae chaparrada, luego para, vuelve de nuevo y así mas o menos hasta Bermeo, no parecen buenas noticias para la disputa del evento, pero….
A la hora de aparcar nos dicen que está completo el parking de al lado de la salida, así que toca ir donde cristo perdió la chancla para aparcar, con lo cual, cojo todos los trastos y una ligera lluvia nos acompaña hasta coger el dorsal.  Hay mucha gente (al final cerca de 400 triatletas) y me voy encontrando con conocidos, algunas habituales, otros me sorprenden al verles en línea de salida.
Después de realizar el ritual del box, todo tiene que estar en su sitio, charlo un poco con los compañeros del equipo, poco a poco estoy conociendo a alguno más y me agrada el compañerismo que se respira. A falta de unos 10 minutos me pongo el neopreno, y me sumerjo en las “cálidas” aguas norteñas con sus 21 o 22 grados de temperatura, jeje. Se me está quedando la cara helada. Este año se sale de un lugar diferente, y lo que iba a ser una salida después de las chicas, se convierte en una salida sin apenas calentar y en un mal sitio. No sé de donde se sacaron que salíamos nosotros antes, porque ni yo ni mucha gente se dio cuenta, tanto es así, que algunos no estaban todavía ni en línea de salida. Yo ni siquiera oigo el bocinazo y cuando veo que empieza todo el mundo a nadar, pues les sigo.


Estar en medio de todo el barullo hace que reciba golpes de todos los lados, pasan por encima mío, yo por encima de otro, das brazadas contra la espalda de alguien, alguien las da en tu cabeza, así que menudo baile para empezar el primer tri del año. El agobio es cada vez más grande, son continuas aguadillas tragando agua cuando lo que tenía que entrar en los pulmones es oxígeno. A penas veo las boyas, solo intento seguir a la gente, los brazos me duelen, y la poca técnica que puedo tener se evapora, a costa de intentar ir como sea.
Llegada a la primera boya, mucho caos como es normal, la siguiente la puedo ver porque está relativamente cerca, así que a retomar la brazada y a por ella. Al pasarla decido irme un poco más a la izquierda, con lo que evito golpes pero pierdo referencia, tengo la sensación de que estoy bastante alejado del grupo, pero por lo menos nado con un poco más de tranquilidad. Ya no se puede hacer gran cosa para salvar el sector, así que decido pasar este infierno de la mejor manera posible. Llegada a la salida por la rampa, me quito las gafas y voy bajándome el neopreno dirección del box. Me tomo con calma la transición, necesito recuperar algo de aliento.


Salgo con la bici y lo primero que me encuentro nada más abrocharme las botas es una cuestarraca de impresión, necesito bombonas de oxígeno y unas piernas nuevas, veo  como la gente me va pasando, intento seguirles pero es imposible. A mitad del camino de ida, ya me encuentro algo mejor, pero el circuito es rompe-piernas total, bajadas a 60 Km/h y pico y subidas a 20 Km/h.  Entre otros 2 y yo intentamos das relevos para coger ritmo, pero no hay acuerdo, se queda todo en nada. A la vuelta de Gernika, veo que el grupo de adelante esta bastante lejos y los de detrás están a punto de pillarnos, los mismos de antes intentamos de nuevo poner un poco de coordinación, más que nada para que no nos pillasen, pero no sirve de nada y en pocos kilómetros ya somos algunos más en el grupo. Viendo cómo estaba la cosa, el grupo pasa a ser, “pues ya llegaremos”, así que sin ninguna novedad llegamos a las calles de Bermeo para realizar la última transición.


Entro al box y al ponerme las zapatillas el objetivo es claro, intentar que ninguno del grupo me pase. Los del grupo que nos precedían están muy lejos, así que recorro casi los 2 primeros kilómetros sin ver a nadie delante mío, lo que hace que a causa de una organización un poco distraída me equivoque en 2 ocasiones de dirección (yo y mi 50% de acierto), no es mucho lo que tengo que rectificar, pero rompe ritmo. A partir del avituallamiento, empiezo a ver alguna gente delante, y me motiva para intentar alcanzarles, me veo bien de piernas y aunque la caja ya está en las últimas, hay que intentar salvar los muebles de alguna manera. Los ánimos de los compañeros del 42.195 me ayudan a dar un poco más de mi y voy pasando a alguno más. Llegada a la primera vuelta (ahora solo toca repetir el camino, esta vez sin equivocaciones, jeje) y de nuevo a por la segunda cinta. Así transcurren los últimos 2,5 Km y llego a línea de meta en la posición 64 con un tiempo de 1:18:42