martes, 2 de octubre de 2012

Urduña Hiria Herri Krossa 2012



Ha llegado muy fuerte el cambio de verano a otoño y se nota bastante el frio por estas tierras Vitorianas, que aunque no me guste mucho para el día a día, para correr hace una temperatura ideal. La salida dominguera era hacia Orduña, posiblemente una carrera en la que unos años atrás, empezó a forjarse un poco más en serio esta “locura” deportiva.
Llegamos pronto al pueblo, la carrera no empieza hasta las 11:30 y entre coger el dorsal y dar una vuelta, se van pasando los minutos. El cielo está cubierto, no lleve todavía, pero las previsiones es que algo caiga. La típica pereza para ponerse de corto es la habitual, así que habrá que empezar a cambiar el chip para entrar en faena. Listo y preparado para empezar a trotar, me encuentro con los compañeros del K0 (bueno y la del 42, jeje) charlamos un rato y empezamos el calentamiento. Se ve mucho ambiente, se nota que esta carrera cada año va en aumento, y se lo tiene bien merecido. La pierna me sigue molestando y espero que con el paso de los kilómetros vaya disminuyendo el dolor. Buen calentamiento, con tiempo y estirando lo necesario y me voy dirección de la salida. Por la gente que estoy viendo llegar al arco de salida, hay mucho nivel, bastante foráneo y buenos corredores locales. 

Foto David
Minutos de espera en la línea, pistoletazo y por ello. En los primeros metros intento buscar mi hueco y ya después de la primera vuelta a la plaza del pueblo se van estabilizando las cosas. El terreno es irregular e intento buscar las zonas más planas, para correr más cómodo, solo es por la zona de la plaza, pero también es donde menos caliente están los tobillos. Se ha formado un grupo de cabeza bastante amplio y de momento puedo seguirles el ritmo. Después de salir un poco del centro, volvemos a pasar para dirigirnos a la periferia, el ánimo de la gente se hace notar en cada paso.
Kilómetro 2 de carrera y tengo al grupo de cabeza a unos 30 metros, y uno de colores fosforitos a lo lejos en primera posición, no sé cómo le han dejado escaparse, al principio pienso incluso que es uno de la organización. Vamos muy rápido e intento mantener el ritmo, veo que están controlando la carrera e incluso aminoran un poco, así que bueno, si a mi ritmo puedo enganchar con ellos, pues bien. Este pensamiento se difumina cuando a unos 5 metrillos de ellos veo que el grupo se estira, ya han decidido la estrategia. Me encuentro dentro de lo que cabe bien, estoy yendo un poco más rápido que el 3:30 que me había marcado pero no voy mal. Kilómetro 5 y volvemos a llegar al pueblo, la rampa de subida hace que disminuya mi zancada y estoy deseando llegar al avituallamiento para beber un poco. De nuevo ánimos de los amigos, de mis aitas y a empezar a restar kilómetros. 

Foto David

Oigo las pisadas del corredor que me precede y que no tarda en pasarme, con lo que intento seguirle algún metro para ver si puedo con su ritmo, la verdad que me ha pasado fuerte, pero después de sacarme unos metros la distancia se ha estabilizado y lo tengo a la vista. Nos vamos dirigiendo hacia la zona menos bonita, donde casi no hay nadie y el terreno es de gravilla, la pierna se me está empezando a cargar pero ya solo hay que aguantar unos minutos más. En el kilómetro 8 tengo momento psicológico, los kilómetros están bastante bien marcados en el suelo, pero resulta que el 7 no lo he visto y veo a lo lejos una marca de kilómetro, en ese momento mi cabeza piensa “espero que sea el 8 porque si es el 7 me muero” y tanto es así que tengo que mirarlo literalmente 3 veces para certificar que es el 8, “buff menudo alivio”. Es una cosa extraña pero la cabeza juega buenas y malas pasadas en las carreras, la cual también hay que entrenar, porque al final estas tu contra tí.
Hace algún rato que ha empezado a llover ligeramente, cosa que se agradece a estas alturas, van pasando los metros y una larga bajada nos lleva al kilómetro 10, cuesta coger ya el aire, pero me animo a mi mismo, diciendo que ya está, que solo queda el esfuerzo final. Último repecho de subida hacia las carreteras centrales del pueblo, al corredor que me precede lo tengo relativamente cerca, en la penúltima curva, echo una miradita hacia atrás y no veo a nadie, pienso en apretar un poco para ver si puedo pillar al de delante, pero decido seguir como voy y con la tranquilidad que me da el no tener que esprintar, llego a meta chocando la mano de los chavales que se agolpan en los laterales de meta. 

Foto David

Paso la meta con un buen tiempo 36:29 en posición 19ª, con lo que se demuestra que este año había un nivel aceptable. Finalmente solo queda charlar con los conocidos que han corrido y comentar la carrera entre risas y buen rollo, que al final eso es lo que hace grande cualquier evento deportivo.


martes, 4 de septiembre de 2012

XXVII Subida a San Felices 2012



Domingo matutino y las ganas de competir, en algo se están haciendo evidentes.  Después de enterarme que hoy había una carrera de montaña por Haro he quedado con algunos componentes del 42.195 para ir juntos hacia San Felices donde se va a disputar dicho evento. Nunca he corrido por monte y esta es una buena ocasión. Presentaciones de rigor antes de salir (puesto que no conocía a nadie) y nos encaminamos cuan grupeta marroquí  los 6 en el coche. Al llegar se ve bastante ambiente, hay que decir que aparte de esta, hay también carrera de perros, de andarines y BTT, al igual que festejos varios.
Subimos a por el dorsal y nos vamos encontrando a más gente del 42, van apareciendo como champis. Después de charlar un rato con unos y con otros, bajamos de nuevo al coche para cambiarnos y meternos el gusanillo de competición en el cuerpo. Primeras carreritas, primeros estiramientos y a esperar a la salida. No sé cómo se ha de correr este tipo de galopada, así que se improvisara mediante sensaciones.

Foto Juan

La salida muy  tranquila, nada comparado con los embotellamientos propios de otras, sí que es cierto que hay menos gente, pero también se nota que va a ser diferente. Primeros metros en claro descenso y todo a un ritmo lasai, no hay problema, en estas que empiezan a pasar a cabeza los pros, se nota un pequeño aumento del ritmo, sigue siendo en bajada, con lo que de momento puedo aguantarles hasta que empiece la subida. Voy siguiendo la misma rodera de los que me preceden, porque en un terreno irregular como este,  hay que saber también por donde ir y en eso, mi conocimiento es nulo.
A los 3 Km (más o menos, porque no hay señalización y no me sé el recorrido) empieza la subida, por lo que me han comentado dura más o menos otros 2 o 3, pero a la primera de cambio en mi cabeza empiezan a desaparecer las referencias. Todavía estoy en el grupo de cabeza, pero cada vez, la pista se hace más empinada y voy perdiendo distancia respecto a ellos. Aquí es donde empieza mi sufrimiento, no hay apenas zonas de descanso y en cada curva me encuentro con un muro más inclinado. Intento pasar los metros de la mejor manera posible, el pulsómetro está pegando toques de atención y la respiración es cada vez más jadeante. Entre esfuerzo y dolor llego a la parte más alta, cuádriceps a punto de estallar y oxigeno que no llega a las piernas. En los primeros pasos de la bajada, casi no puedo aguantar ni mi propio peso, así que decido tomármelo con calma.

Después de un rato vuelven un poco en si las patas y me noto algo mejor, la falta de costumbre hace que tenga que ir frenando bastante porque me embalo y no me gustaría sufrir una caída ni perjudicar mucho más a mis tobillos de cristal. Mientras tanto voy pasando a andarines que habían salido antes que nosotros y entre muestras de apoyo avanzo de la mejor manera posible los continuos sube-bajas que van llegando. El calor se está haciendo notar y sobre la mitad del recorrido hay un punto de avituallamiento para coger botellín de agua. Bebo un poco y me refresco, gracias a eso y al terreno algo menos abrupto consigo reponerme un poco y conseguir un paso algo más estable.
Giro a la derecha y me adentro en una especie de bosque, el camino por el que hay que ir es muy estrecho, solo cabe una persona y está llena de vegetación, algunas zarzas me está pinchando, pero no es mucho problema. Esta parte del circuito es muy chula, con giros, subidas y bajadas con poca visibilidad, eso sí, tengo que andar con cuidado, puesto que ya he estado a punto de torcerme los tobillos en 3 o 4 ocasiones. En las subidas cortas pero duras, las piernas ya empiezan a notar la semana de parón, la caja se ha estabilizado, pero tengo los músculos bastante cargados La falta de referencias hace que no sepa ni lo que queda, forma de la que no me suele gustar ir. Salgo de la zona boscosa y llega una zona pedregosa, ya parece que no queda mucho y es la mayoría en bajada, un último esfuerzo y estará acabado. En uno de los últimos cruces que hay llega la eterna duda, izquierda o derecha, como no, opto por la equivocada y voy hacia la izquierda, esto que aprovecha el corredor que venía por detrás para pasarme y entre él y otro señor que había, me indican que es para el otro lado, así que freno de mano y trompo para volver a la ruta. No es que haya perdido mucho, pero creo que me va a ser imposible alcanzarle de nuevo, así que en la última subida que nos lleva a meta, miradita para atrás, para conservar al menos mi posición. Llego muy roto, pero muy contento (es la paradoja del deporte) voy recuperando el aliento entre saludos y comentarios entre corredores. 


Finalizo en 6ª posición con un tiempo de 53:13 (en la clasi, aparezco el 4º pero es por grupos de edad, hubo 2 veteranos que llegaron delante mío). Ahora solo queda aguantar 3 días a las agujetas queridas, pasando días andando a lo chiquito, pero como suele decir uno de tierras leonesas… “pero que bien lo pasamos con tan poco”.
Mención especial a la organización, porque ha estado todo bastante bien preparado y bien señalizado, que eso en montaña es muy importante, como he podido comprobar. Por último, dar la enhorabuena a Miguel Ángel  por su segunda posición y a todos los componentes del 42.195, ha sido un día de competición muy chulo.

Foto Juan

martes, 21 de agosto de 2012

IX Legua Nocturna de Santa Maria del Páramo 2012


El día se presentaba largo, iba a ser una jornada completa de motor, deporte y fiesta, con lo que tocaba mentalizarse. El objetivo era realizar la carrera de Santa María del Páramo, un pueblo de León en el que el año pasado aprendí la distancia que suponía hacer una milla en carrera. Los días estaban siendo calurosos y este no iba a ser menos, lo bueno que al ser una carrera nocturna el sol iba a desaparecer un poco antes de empezar, y aunque no era mucho ya era algo.
Después de hacer varias cosas por la mañana, tocaba ingerir los únicos carbohidratos de los últimos días, y después de una pequeña siesta nos fuimos a dar una vuelta por la Bañeza para disfrutar del ambiente motero. Entre unas cosas y otras ya se estaba acercando la hora de marchar hacia el pueblo, y la cabeza había cambiado a modo running, pasando de las pocas o nulas ganas de la mañana, a empezar a vivir una competición más.

Foto Albert
Llegamos a falta de una hora, con lo que el tiempo de preparación era suficiente para tomarlo con calma. Había mucho ambiente, entre los peques y diversas pruebas que habían comenzado antes, se respiraba deporte por todos los lados. Aparcamos las motos y fuimos a cambiarnos antes de ir a por el dorsal, un puntito más de ganas al vestirnos de corto. El dorsal con nombre y la os, menudo nivel, jeje .

Foto Isabel
Primeros calentamientos suaves, había estado una semana sin correr a causa de pequeñas molestias, para intentar llegar de la mejor manera posible, así que no era plan de forzar. 32ºC en el ambiente y al parar de calentar, después de 2 míseras carreras una sudada de impresión, “si casi estoy mejor corriendo”. Las calles se iban llenando poco a poco de más y más gente y sobre todo de bastantes féminas, una cosa que se echa un poco en falta en otras carreras. Mientras vamos calentando, Mario, un estudioso del tema, nos iba diciendo como iban a quedar los primeros (y más o menos lo clavo el cabron). Últimas carreras, foto de “equipo” y hacia la línea de salida.

Foto Isabel
Me coloco a la izquierda, en segunda fila que a la postre se convierte en tercera con la gente que va entrando a última hora, pero bueno, de la mejor manera posible me intento hacer hueco antes del pistoletazo. Unos segundos más tarde dan la salida y allí salimos todos como locos, esquivando gente casi me voy contra las paredes de la calle con el peligro de los bordillos también presente, pero en poco tiempo se va estirando el grupo y contacto con los de adelante. Vamos unos 20 en cabeza hasta casi el primer kilómetro (mal medido, como los dos siguientes, por cierto). Y allí es donde los galgos se aburren de lo que hay y cambian el ritmo para romperlo en tres trozos.
No quería ir a por ellos, para que el bajón no fuera muy pronto, así que me quede en este último grupo intentando coger ritmo de carrera. Transcurría la carrera por la circunvalación del pueblo y la oscuridad era la que reinaba, por el segundo kilometro me puse en cabeza del grupo y empecé a ir suelto en carrera, me encontraba bien y poco a poco se iban descolgando, hasta quedarme en tierra de nadie. A los de adelante los tenía a la vista pero  no quería ir a por ellos puesto que todavía quedaba más de la mitad de la carrera y no sabía cómo iban a responder las piernas. En el tercer kilometro cojo la botella de agua para refrescarme un poco y mojarme los labios, está a temperatura ambiente, así que lo de refrescar como que poco, pero bueno algo hace.
La carrera la sigo haciendo en solitario y en el kilómetro 3.5 empiezo a estar bastante petado, así que bajo un poco el pistón he intento mantener una velocidad constante. De adelante veo a un cadáver que ha quedado descolgado del grupo que me precede y poco a poco voy aumentando un poco el ritmo viendo una referencia clara (el afán depredador, jeje). Ultimo kilometro ya por las calles del pueblo y se empieza a notar el ambiente de la gente animando, con lo que me decido y hago el ultimo adelantamiento de la carrera. Antes de entrar en la pista de atletismo, toca el saludo de los animadores incondicionales, y con esas, encaro los 300 metros por pista con el estadio bastante lleno. Comienzo la curva y miro hacia atrás para ver que me precede (cosa muy rara en mí, pero hay que aprender un poco) el siguiente corredor está más o menos controlado y solo me faltan los 100 metros de recta con mucha gente aplaudiendo, desde los peques hasta los más mayores abarrotando la llegada. La speaker canta que va a entrar el décimo clasificado, y no sé si soy yo o es alguien que había delante. Me voy frenando antes de pasar las alfombrillas del chip, pensando que estaba un poco antes la meta, pero bueno con la inercia llego hasta oír el pitido.

Foto Ángeles
No queda más que recoger la bolsa de regalo, el plátano y esperar a los demás, mientras intento estirar un poco, tengo los isquios y los cuádriceps que me están pidiendo el cambio, no puedo estirar mucho, pero algo hay que hacer para no quedarse agarrotado. Al final sí que era yo esa decima persona que cantaban por el altavoz, realizando una carrera con cabeza y dentro de lo que cabe, a gusto. Un nuevo top ten de temporada con un tiempo de 18:51”. Y a por esa “fiesta” que faltaba en el planing diario, jeje.


Por ultimo dar las gracias a la organización por lo buena que ha sido desde el minuto uno y que por solo un euro se puedan hacer posibles este tipo de carreras con avituallamiento, regalo y premios, chapeau por ellos y de la que muchos organizadores tendrían que aprender.

domingo, 29 de julio de 2012

Fotos Campeonato del mundo Triatlon LD Vitoria Gasteiz 2012

Como norma general el blog lo utilizo para relatar crónicas de carreras en las que participo.
Pero en este caso haré una excepcion y lo voy a aprovechar para poner las fotos que he sacado del campeonato del mundo de triatlon de larga distancia disputado en Vitoria Gasteiz.


lunes, 25 de junio de 2012

XXVII. Triatlon de San Sebastian 2012 ( Memorial Onditz)


A quien madruga…..
5 De la mañana del domingo, horas que hacía mucho tiempo en las que no estaba acostumbrado a levantarme. La bolsa para ir a Donosti al triatlón la deje hecha el día anterior solo tenía que desayunar y meter las cosas al coche.
Es un día bastante bonito, despejado y con sol, que aunque para la carrera no es muy adecuado, prefiero esto antes que la lluvia de Lekeitio. Llegamos bastante pronto, y por no liarme a buscar aparcamiento lo dejo en Anoeta y nos vamos dando un paseo hasta los box. Los dorsales nos los había cogido Fernando (gracias por el detalle) mientras le esperamos nos vamos juntando componentes del equipo. Hoy va a haber mucha gente en la línea de salida, rondan los 800 participantes, nunca había estado en una carrera tan multitudinaria y la salida al agua me tiene preocupado.

Foto aita

Entramos en los boxes, que por cierto son larguísimos, para albergar a tanta bici, y vamos colocando todo en su sitio. A falta de 20 minutos me dirijo hacia la playa para dar algún largo que otro, mientras me coloco el neopreno, las chicas están saliendo, así que quedan unos 15 minutos para calentar. El mar está muy tranquilo, no hay olas y la primera boya está bastante lejos, eso está bien.

Foto aita

Me voy colocando en la línea de salida, no me entran casi los nervios, como en otras ocasiones y en pocos minutos dan nuestra salida, con lo que no me da tiempo a pensar en casi nada. Segunda línea de salida y hacia el agua cuando veo salir a los de mi lado, porque de nuevo la bocina no la oigo. Hay que andar bastante para poder empezar a nadar y a la que puedo me tiro he intento no coger grupo grande. Estoy nadando bastante a gusto no he recibido a penas golpes y me encuentro bien, incluso me llega a preocupar si no me estaré yendo hacia un lado diferente, pero levanto la cabeza y veo que voy recto hacia la boya. Llegada para dar el giro y milagrosamente tampoco recibo golpes, muy limpia y sin obstáculos, es la natación deseada. Veo que un gran grupo está muy hacia la izquierda, y aunque estoy nadando solo sin pies de nadie, veo que sigo recto hacia la segunda, así que ni cambio mi sentido. Las siguientes 2 boyas, iguales, sin problemas aparentes y ya solo queda encarar hacia la playa. Estoy muy bien de brazos no me he cansado en exceso, pongo pie en tierra agarro la cremallera y me bajo el neopreno a la primera, en nada estoy con él por la cintura, increíble lo bien que está saliendo todo. Subo las escaleras hacia boxes, encuentro la bici sin problemas y salgo a por el segundo sector. 

Foto aita

Los primeros 3 kilómetros son más o menos llanos con lo que me da tiempo a beber un poco y adecuarme a la bici. A partir de ahí, son pequeñas subidas, rotondas y baches por Donosti, que me hacen sufrir un poco, pero a pesar de que algún grupo se me escapa, intento mantenerme. Finalizado ese tramo, nos dirigimos hacia Orio, unos cuantos kilómetros en grupo a un ritmo súper alto, pero llevadero. Vamos alcanzando a pequeños grupillos, esos que en Donosti se me habían escapado, y nos juntamos un gran pelotón de unos 50 o 60, nunca había rodado con tanta gente. Este tramo trascurre sin muchos cambios hasta que empezamos a subir Igueldo. Yo de pequeño tenía el recuerdo de que era un sitio con atracciones y cosas divertidas, pero las estoy pasando canutas, con las pedazo de cuestas que hay, así que alterno estar de pie con estar sentado para poder sobrevivir. Unos larguísimos kilómetros después llega una rampa rompedora (como si las demás hubiesen sido tachuelas), en la que parece que acaba definitivamente el puerto, pero que va, sigue con falsos llanos y en subida continua, parece que esto no va a acabar nunca. Sí que es cierto que ya las piernas no duelen tanto, pero quieras que no sigues subiendo. Al final de todo este calvario, por fin se llega arriba y ya lo que queda es únicamente bajada hasta Donosti, es bastante peligrosa, con curvas cerradas y asfalto en no muy buenas condiciones, que hay es donde toca tener cabeza y no jugársela.
Y a falta de 4 Km es donde llega la catástrofe:
Curva de derecha, freno para trazarla, pero de repente noto que la bici pega un bote y se me van las manos del manillar, no sé qué ha pasado, ahora estoy con el pecho sobre el manillar y saliéndome recto hacia fuera de la carretera, la bici esta descontrolada, intento frenar de alguna manera, pero me es imposible, me caigo, deslizo por el asfalto, y lo último que veo es una moto de policía que esta estacionada con la que me empotro a toda velocidad, el sonido del golpe es increíble. La moto se ha caído, yo intento levantarme, llega una persona que dice que es médico, yo solo quiero ver que me ha pasado, tengo la pierna izquierda abrasada, manos quemadas, y contusiones por todos los lados. Intento andar un poco, veo que aparentemente “solo” es eso. La rueda delantera se ha salido de la horquilla, el cuentakilómetros y mis gafas han salido volando igualmente. El instinto me hace ir a por la rueda e intentar ponerla, para llegar a box y correr como sea, pero esta como un ocho, se ha destrozado completamente, al igual que muchas partes de la bici y el traje, se acabó la carrera para mí. La frustración y la rabia va en aumento, el dolor lo ira a partir de mañana, quiero saber realmente que ha pasado, me giro hacia la carretera y veo que en plena curva hay un badén cuadrado de los anchos, negro que apenas se ve y no hay nadie de la organización señalando dicho peligro. La indignación va en aumento, como es posible que no lo indiquen, se lo comunico a cualquier persona que viene a ver qué tal estoy, unos dicen que si ellos no son de la organización que si esto que si lo otro, hasta que al final llega uno y se pone en el badén avisando a todos los que vienen por detrás el peligro (ahora verdad).




Me hacen algunas curas, pero lo único que quiero es que me bajen a box por lo menos para decirles a mis padres que estoy bien, pero tengo que esperar a que pasen todos los corredores para ir con el coche escoba. Después de muchos minutos me bajan a box, me curan un poco más y estoy con mis aitas. Ahora toca ir a por el neopreno y las zapatillas sin usar que se han quedado en el box. Después de recoger todo, voy a pedir explicaciones a la organización, pero solo echan balones fuera, ya veo lo que les importa la seguridad de los participantes, así que no solo tengo el dolor por el cuerpo sino, también la incomprensión de unos organizadores, que no saben reconocer errores. 


Yo soy el primero que sabe que tengo que ir con cuidado, y que si cometo un error es mi culpa, pero me voy muy cabreado sabiendo que no ha sido un error mío.
Después de ir a buscar el coche, subir la bici como se pueda, toca llegar a Vitoria para ir al Hospital y que me curen todas las heridas y me hagan radiografías, solo me queda el consuelo de pensar en que podía haber sido peor.


Dar las gracias a todos los componentes del equipo, compañeros y familiares que me han dado sus ánimos, no estaba para muchas palabras, se agradece el afecto sincero de todos esos apoyos.