Arrancamos el mundo del triatlón con el plato fuerte, me hubiese gustado haber realizado alguno antes pero no ha podido ser y así hemos tenido que arrancar con el Vihalf de Vitoria, largo, muy largo para mí, pero con ganas de exprimirme y dar lo que tenga. También comienzo la andadura con mi nuevo equipo, me dejan un huequito entre los verdes del Sestao Triatloi taldea, con ganas de aportar mi granito de arena y muy agradecido de la confianza recibida.
La logística que hay que realizar para estos eventos largos
me satura un poco y menos mal que está en casa y se puede gestionar un poco
mejor, porque si no el estrés que ya genera se multiplicaría por mucho en otro
lugar. Viernes de ir a recoger los dorsales e ir a preparar todo hacia casa. Se
acumulan las cosas para organizar y siempre en la cabeza pensando que algo
falta.
Sábado por la mañana, el tiempo acompaña (se complicó un
poco para el evento), cogemos Diana y yo y vamos a dejar la bolsa en la T2,
cosa rápida y vuelta hacia casa para acabar con lo que queda. Las bicis
organizadas parecen un supermercado (lo dice uno que iba con un plátano y una
mandarina, menudo cambio) y a la espera de que vengan los abuelos para arrancar
hacia Garaio.
Llegada con tiempo y metemos las cosas en el box para después acércanos hacia la salida y charlar con los conocidos que nos encontramos. Este año voy a calentar un poco más en el agua, por eso cuando veo que quedan 30 minutillos me coloco el neopreno y me voy dirección al agua para catarla. Alargo el estar en el agua hasta que oigo por megafonía que tenemos que salir.
Este año de nuevo en la salida elite, pero sabiendo donde me
tengo que colocar, me uno al grupo y nos acercamos hacia la orilla. Minutos de
tensión para escuchar el bocinazo y salir de la mejor manera posible. Estoy
ubicado a la derecha del grupo, prefiero no meterme en líos, porque va a quedar
mucho por delante. Creo que este año salimos unos cuantos más y si el año
pasado me quedé solo a las primeras de cambio, este por el contrario, consigo
engancharme a algún grupeto y voy a pies bastante tiempo.
La primera boya está lejos y hasta que llega me da tiempo a
pensar muchas cosas, me fio de la gente de delante y continuo por donde ellos
van la mayoría del tiempo. Varias boyas de referencia naranjas y entre las
vibraciones del reloj indicando la distancia, me centro en mantener las
burbujas del de delante. Llegamos a la última boya de giro, el arco de salida
se ve a lo lejos, pero todavía quedan 400m que se me hacen eternos hasta que
nos topamos con las algas cercanas a la orilla y por lo menos damos concluida
la primera de las tres. Ha sido la mejor natación de todas las ediciones
anteriores y cojo aire para el siguiente reto.
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| Foto Jone |
Me intento sacar el neopreno de camino a mi bici, pero se me atascan las dos mangas y parezco un guiñol sin poder hacer nada. Pruebo hasta con los dientes, porque no tengo dedos, al final no me acuerdo como salieron, pero ahora me toca las piernas, este neopreno es muy bueno, pero me queda tan ajustado que para sacarlo es un suplicio. Después de pelearme con él y que casi se me suban los gemelos del esfuerzo, consigo meterlo en la bolsa. Como este año he decidido ponerme calcetines en la bici me siento para mayor comodidad y me los coloco con la calma.
Al levantarme me pongo el casco y cojo la bici, pero se me
olvida ponerme el dorsal y la tengo que dejar de nuevo para colocármelo, me
parece que esta del revés, pero ya he salido y como no me dicen nada, sigo
adelante. Me paro para subirme a la bici y meter los pies en las zapatillas, me
cuesta un poco, pero consigo estar listo antes de salir del parque. Empiezo a
dar pedales y comienzo a notar que el glúteo me vuelve a dar problemas, había
estado las dos últimas semanas con molestias en el isquio, pero me vuelve a
pasar lo del glúteo, me pasó en Legutio y en Sestao, pero esta vez sin darme
ningún golpe, no se si se me pinza algún tendón o que narices… Conozco el
dolor, se lo que me va a pasar y me da mucha rabia. No puedo dar ni una vuelta
a los pedales sin que me muera de dolor, es una impotencia tremenda y un dolor
insoportable, intento estirar de alguna manera, masajearme la zona, pero nada
de nada.
Me empiezan a pasar corredores, yo intento molestar lo menos
posible, veo el cuenta kilómetros y no paso de 20km/h y gracias. Quiero que se
caliente un poco y me deje dar pedales, cada vez aguanto un poco más el dolor y
a pesar de que me duele, en el kilómetro 10 por lo menos puedo empezar a rodar
un poco. Veo un poco la luz, pero me queda todo el sector por delante, mi “amado”
sector de bicicleta y el aire está golpeando fuerte. Llego a Agurain, puedo
acoplarme un poco y me centro en intentar coger ritmo.
Peleo para llegar a Gordoa por el viento y la cuesta me da
una excusa perfecta para tomármelo con tranquilidad. Bajada a Zalduondo y me
centro en intentar coger un bidón que recojo fácil. Tengo la esperanza de que
al llegar a Egino el aire nos sea favorable y al dar la curva veo que algo
ayuda, pero voy a tener más problemas que ventajas me parece a mí.
Me centro en comer y beber lo que tenía estipulado por la
nutricionista de cabecera y me pongo el objetivo de llegar a Gereñu, vamos, lo
de siempre. Primero la cuesta y luego los toboganes me llevan hacia la subida
donde me despojo de mi bidón y esta vez cojo algo de agua para hidratarme. La
suerte que tengo es que no me desmotivo por la cantidad de gente que me está
pasando, es lo que tiene ser un ciclista mediocre, pero me animo llegando al
tramo rápido hasta el cruce de Argomaniz.
Ahora el viento me da de cara totalmente y el ascenso al
pueblo tampoco ayuda, pero será de las pocas veces que he adelantado a alguien.
Por la N104 también es un buen tramo, pero las piernas están dando señales de
cansancio y este se acentúa cuando giramos en Ilarraza y nos golpea fuertemente
de nuevo Eolo. Se me hace muy dura la pelea contra el viento y entre el dolor
del glúteo y que me empiezan a entrar calambres, rezo para que no me suceda lo
del año pasado.
En el cruce de Zurbano, puedo descansar con el viento de
culo y recojo un nuevo botellín de agua para intentar llegar hasta boxes. Los
últimos callejeos por la parte sur de Vitoria son para no cometer errores y
consigo llegar a las universidades de una pieza. Tengo las piernas como palos,
me bajo mejor que el año pasado (que es fácil) y camino hacia mi bolsa. Me
siento y saco todo para ver como lo gestiono e increíblemente lo hago bastante
rápido, cuelgo la bolsa con todo dentro y comienza la última aventura.
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| Foto cristiancruiz23 |
He salido algo rápido y me tengo que calmar un poco sabiendo que queda una eternidad. Hasta entrar a la parte central hay que dar una buena caminata, pero es lo más llano que voy a degustar, por el que voy remontando y llego a la virgen blanca. En cada zancada me dan amagos de que se me suban los cuádriceps e isquios y en mi mente esta cambiar la estrategia de tomar geles a ver si me solucionan la papeleta. Lo bueno es que me sé el recorrido y lo malo es que me sé el recorrido y sé la dureza de este jajaja.
Me pesa la botella que llevo en la mano, así que comienzo a beber más a menudo para que descienda su peso. La primera vuelta como siempre, con menos ambientación de la esperada pero aun así siendo espectacular, giro por aquí, cuesta por allá y llego a la parte del Toloño, bajo el pie del acelerador para respirar y afronto la subida con ganas, los ánimos espectaculares, primer tramo realizado, pero queda subida. Cesar esta con su altavoz como siempre, le saludo y llego al Gastetxe con falta de mucho aire, la zancada me disminuye, voy arrancando de nuevo muy poco a poco, si no conoces el recorrido más te vale analizarlo en la primera vuelta para luego gestionar las vueltas.
| Foto Rakel |
Continua el ratoneo, pero consigo dar la primera vuelta con piernas como para mantener la velocidad. Las cuestas hacia arriba son duras, pero hay un par de ellas hacia abajo con un desnivel considerable donde las piernas sufren muchísimo. El escuchar tu nombre por parte de Ion el speaker también motiva para continuar y exprimir lo que se tenga en el cuerpo. Segunda vuelta con la misma mentalidad, pero esta vez aprovecho cada avituallamiento para coger los vasos de agua que tanto me van a hacer falta en este sector final.
| Foto Rakel |
Mi hermana por todos los lados sacando fotos, gente conocida por todas las esquinas y oyendo tu nombre y el que no te conoce, por el apellido del mono, la verdad que es una gozada. Segundo paso por la cuesta del Aldapa, en mi mente ya solo queda una, esta carrera no se mide por kilómetros, se mide por cuantas veces te quedan por subir, jajaja. Recuperación más lenta que la vez anterior, pero corriendo y sin excesivo dolor, con eso me quedo y no como la odisea que viví el año pasado. Avituallamiento con Álvaro y Saioa que está muy pendiente de mí, joder como se agradece en los momentos que vas nublado.
| Foto Rakel |
Mas gente en el circuito hace que no sepa ni cómo voy, aunque para mí eso tampoco es importante y además beneficia el ir adelantando, salvo al corredor 1021 que llevo parte de esta segunda vuelta con él y nos vamos turnando sin querer, la verdad que me hubiese gustado felicitarle luego, pero no tuve la oportunidad. Últimos 7000m para luchar contra el dolor de piernas y el cansancio que ya es inevitable. Intento no perder la concentración, los avituallamientos mis salvadores y los aplausos mis alas.
| Foto Rakel |
De esta manera encaro la larga recta en ascenso por la pinto (que recuerdos de juventud, donde íbamos a otro ritmo). Sabiendo que ya está el pescado vendido intento escurrir todo lo que puedo el motor y diría que es la vez que más rápido la he subido, llegando con soltura arriba. La empinada bajada hacia Olaguibel me alerta que esto se está acabando, giro a la derecha y por fin me fijo en el arco de meta. Mi “compañero” de estas vueltas dice algo, pero no le logro escuchar y bajo con lo que me dan las piernas hasta pisar la alfombra.
| Foto Rakel |
Puesto 66º para un tiempo de 4:26:40, dura lucha contra mí mismo en el que he conseguido mantener la cabeza fría y me han “respetado” los dolores, porque tenía miedo de que sucediese lo incomprensible del año pasado.
La molestia en el glúteo, aunque me ha sumado varios minutos, al final lo tomo como una anécdota más, en este juego cuando reparten las cartas cada uno tiene que saber jugar su mano lo mejor posible y contento con mi actuación. Al pasar la línea de meta me empieza pegar un bajón tremendo y tengo que estar apoyado intentando recuperar el aliento. Alain se acerca, me pregunta por mi estado y me proporciona agua e isotónico, la verdad que se lo agradecí muchísimo.
| Foto Rakel |
De camino al avituallamiento felicito a Helene, triatleta que llevo coincidiendo con ella multitud de años (grandes peleas con Ibone) y que me alegro de cómo le está yendo. No tengo el cuerpo para mucha cosa e intento recuperar tirándome al suelo, que contrasta con el primer año en el que fui en busca de Diana y el segundo que estaba derrotado, al final un punto medio más que interesante. Después de estar con la familia un rato nos dirigimos a por las bicis, llegamos a casa, ordenamos las cosas y aprovechando las fiestas de Arana, después de cenar guarramente (que rico) en el telepi, donde consigo recuperar un poco el color de piel y nos vamos a ver a Laura Dsk, con el colocón y la resaca deportiva que durará todavía unos días más.
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