martes, 1 de octubre de 2013

Urduña Hiria Herri Krosa 2013

Ya metidos en el otoño, comienza la segunda fase del año, al lio con el mono-deporte (y no es que yo sea un mono, que también, jeje). Una carrera de las que hace años no puede faltar en la temporada, desde allá por el 2009, es la Herri Krosa de Orduña.  No hay que madrugar mucho, ni está muy lejos, con lo que las cosas el domingo se van haciendo con calma hasta que toca la hora de marchar (ni meter neopreno, no cargar mochilón, ni bici en el coche, que fácil se hace esto ahora…)
Llegada muy temprana al pueblo a falta de más de una hora, se empieza a ver el ambiente, mucho chándal de equipo, ojeada a las zapatillas de la gente (que costumbre más antigua, jajaja). Después de rellenar la inscripción, toca la charleta con Dorothy, contándole los detalles, un poco por encima, de lo que iba a ser su “bonito suplicio”. Sin prisas, me marcho al coche a vestirme de corto, pequeños estiramientos y trote ligero hacen que los dolores habituales empiecen a minimizarse.

Foto Aita
Entre carrerilla por aquí y por allá, la plaza ya empieza a estar petada de gente y las calles llenas de arduos corredores dominicales intentando encontrar la forma idónea a su cuerpo, para dar comienzo al evento.
A falta de 5 minutos me dirijo hasta el arco, a buscar una buena posición, pero lo más que consigo es una tercera fila a la izquierda, bueno espero quitarme a la gente antes de la primera curva. Sin mucho tiempo para más y deseando suerte a diversos compañer@s se da el pistoletazo de salida. Apelotonamiento inicial,  la curva de izquierdas está muy cerca y tengo que salir de ahí, con lo que aprieto un poco y me coloco en 5 posición. Así damos la primera vuelta al pueblo, buscando las partes planas de la los adoquines de la plaza, para no tener ningún disgusto. Animación total para este primer paso por el sitio de inicio, y en nada se pone a tirar un corredor, llega el momento de tomar la primera decisión, “le sigo o me quedo buscando sensaciones”, el tío que ha pegado el apretón es el que suele ganar aquí, así que no me lo pienso mucho y decido seguirle a pesar de saber que su ritmo es un par de puntos superior al mío.

Foto Aita
Segunda pasada por el pueblo y noto como nos vamos alejando los 2, no sé si me pasara factura más adelante, pero la táctica ya está decidirá. Intento dejarme llevar en la bajada que nos lleva a la periferia, pero ni con esas, así que hasta en el descenso me toca apretar para no perderlo. Zona tranquila la que transitamos, llana y con rectas largas, llegada al kilómetro 2 y me está llevando con el gancho, aguanto lo justo hasta que el Garmin me marca el ritmo del ultimo Km al llegar al siguiente, 3:09, ahí es cuando toca tomar la segunda decisión, que se marche, “que así no llego ni al cinco”. Poco a poco se va yendo y yo intento recobrar el aliento. Hemos dado un giro de 180º y el viento pega de cara, con lo que toca sufrir para llegar al ecuador de la carrera.
Me he quedado en tierra de nadie, se me pasa por la cabeza un par de veces, mirar hacia atrás, pero no querría desmoralizarme, con lo que cabeza alta y hacia delante, como en los entrenos. Toca sufrir la primera cuesta por las calles del casco, por suerte los aplausos de la gente levantan mis entumecidas piernas del  asfalto, para llegar al primer avituallamiento.

Foto Arkaitz
Aprovecho la bajada para beber y me meto en el callejeo anual por los estrechos repechos de la villa. Ahora por mi mente solo ronda la idea de, en qué kilometro me van a pillar, paso el 6 y digo, bueno por lo menos he llegado aquí. Kilómetro 7 y se complica un poco más la cosa, la segunda parte de la carrera es la menos bonita, se empina y no hay apenas ambiente, me encuentro completamente solo, bueno miento, por parte Egipcia me acompaña Ra y por parte Griega Eolo, que se alían para que esto no sea un paseo de rosas. Es imposible avanzar, las piernas me duelen y la mesa con el segundo refrigerio parece que no se acerca nunca, a pesar de tenerla a la vista hace bastantes metros. Km 8 curva de derechas, por primera vez miro a ver dónde están los perseguidores, los veo lejos, no me pueden pillar. Me conozco el recorrido y la parte más dura casi esta pasada, me queda una recta de unos 300 metros, llegar al 9 y apretar en la bajada antes de callejear de nuevo. Ahí es donde me dejo llevar, amplio la zancada, los pulmones se llenan otra vez de oxígeno. Los voluntarios me van indicando el camino hacia meta, a la par que me dan sus aplausos en cada curva, solo quedan 3 giros, 2-1 y encaro recta de meta. Los chavales están con las manos para que les choquen, así que miro por última vez a ver si viene alguien y lo único que observo son adoquines inanimados, con lo que bajo el pistón, bajo ritmo y agradezco los ánimos como se merecen.

Foto Rakel
Llegada a meta, tiempo de 35:55 en ¼ de maratón (como suena eh?) y en la posición que he estado el 95% de la carrera, una segunda plaza muy sufrida y aprendiendo a correr. En la llegada, como de costumbre, saludos, risas, cambios de impresiones y sobre todo colegueo.


Después han corrido lo txikis, después mi sobri en los minitxikis, una gran idea para este tipo de eventos, que los convierte en una manera sana y entretenida de educar desde la base.

Foto Rakel
Y por último toca la entrega de premios, me acuerdo que hace un tiempo dije que no sé cómo sería estar ahí recibiendo algún obsequio en alguna carrera, y este año ya lo he podido saborear en tres ocasiones. Reconocer el esfuerzo y el gran trabajo de este pueblo, que cada año se supera con la organización de esta Herri Krosa, es increíble como unos, con 5 euros puedan hacer virguerías y otros……
Para finalizar, cogemos camino a Vitoria y nos pegamos una comidota familiar espectacular y con buenas risas incluidas, así sí que se recuperan las proteínas, vitaminas o lo que sea que haya perdido….


martes, 17 de septiembre de 2013

Wild Wolf San Sebastian 2013

Madrugón elegante el que toca un día dominical como este, despertador a las 5:30 y para arriba sin haber pegado mucho ojo.  Voy medio dormido por casa, hasta la luz de la cocina me molesta, me estoy poniendo las tostadas a tientas, eso sí, desayuno, hoy sí que sí, a lo Noya. La bolsa preparada, últimos detalles y cargo la bici en el coche para arrancar hacia Donosti, broche final de temporada.
El cielo lagrimoso de Vitoria, no me da muchas ganas que se diga, pero mientras va amaneciendo y avanzan los kilómetros, la mejoría toma otro rumbo, hasta llegar a tierras Gipuzkoanas, con una buena temperatura y con pocas nubes en la inmensidad celeste.  Aparcamiento al lado de Boxes y me dirijo a por el dorsal, que previamente me habían recogido (thanks pool-girl). Comienzan los preparativos del ritual y entre charla y charla con conocidos, se van pasando los minutos. Queda decir, que por fin unos boxes muy bien puestos, sin 2 sentidos de bicicletas en la percha, hay mucho más espacio.

Foto Aita
En esta ocasión soy de la primera salida, por lo que me toca estar un poco al loro mientras doy mis primeras carreras por el paseo. Tras estirar lo justo, me coloco el neopreno y me dirijo a la otra punta donde se va a dar la salida. Toca meterse en el agua para los primeros largos, los brazos acusan el esfuerzo, pero después me va a venir bien. La pregunta del millón es, como va a ser el recorrido?  Casi nadie lo ve claro, con la cantidad de barcos que hay entre las boyas, cuando esta todo más o menos en orden nos abren las vallas para empezar a colocarnos en la salida. Ubicación lateral, como en todos los anteriores, en primera fila del lado derecho, ofreciéndome el sitio uno de los compis del equipo. Nervios, explicación de salida y en nada estamos como patos sin cabeza hacia la inmensidad del mar.

Foto Rakel
Primeros metros cómodos, incluso con falsa sensación de estar adelante, cosa que cambia cuando miro al lado contrario del que respiro habitualmente y veo  más gente peleando por ahí. Cojo pies e intento descansar un poco del arreón inicial, entre brazada y brazada veo que llego, casi sin darme cuenta, a la primera boya, después de sortear al barquito en cuestión, golpes 0, brazos bien y a por más. Natación limpia y llegada a la segunda, incluso me “doy el lujo” de abrirme a la izquierda e ir adelantando, hasta llegar a la tercera y última. A partir de ésta, es como no saber hacia dónde tienes que ir, literalmente, me fio de los que me preceden, porque no veo ninguna referencia en la playa que me pueda indicar si voy correctamente o no, pero bueno, como no soy el único….
Este último tramo se me está haciendo eterno, y encima el agua está clara y en ocasiones se ven piedras enormes a muy poca profundidad. Por fin y después de jugar psicológicamente conmigo mismo, llegamos a la orilla, me pongo de pies, intento correr, pero oh oh!! Está lleno de piedras, con lo que ves salir a unos cachalotes a lo chiquito de la calzada muy despacio hacia la primera transición (que dolor).

Foto Rakel
Largo pasillo hasta coger la montura que me hace recuperar el aliento, cojo todo el instrumental y salgo a por el 2º sector. He debido de hacer las cosas bien, porque hemos salido del agua un pequeño grupo y voy solo bastante rato,  sin nadie por delante, lo que me da para tomarme las cosas con calma y habituar a las piernas, para lo siguiente. A los pocos Km me pillan los de detrás y me voy con ellos a la aventura. Inicio bastante llano, cosa que cambia con la primera pendiente del circuito, intento seguir la rueda de mis dos compañeros, pero a mitad de subida recuerdo como es (coincide con circuito de Onditz) y decido ponerme en modo Valverde y subir a mi ritmo. Llegada arriba, bajada con notables precauciones y se me acopla otro grupillo, este sí que no se puede escapar. No conozco  la ruta y cuando quiero dar algún relevo se pone cuesta arriba, con el consiguiente desgaste y dolor de piernas, así que decido ponerme detrás y ver cómo transcurre la primera vuelta. 

Foto Aita
Hay muchas curvas cerradas, badenes y rotondas, al igual que pequeños repechos de porcentaje aceptable, lo bueno es que los últimos Km son llanos y se puede pensar en carrera con piernas descansadas. Llegada a Donosti y vuelta a lo mismo. Ahora se mas o menos donde se puede apretar y donde viene las cuestas, eso hace que nos pongamos un poco de acuerdo y pillemos a algún grupo de delante (aunque todavía no entiendo esa “obligatoriedad” de entrar a los relevos, que exigen algunos, si puedo voy y si no, no, muchas veces demasiado tengo con seguir a rueda y no es por nada que fuese dirigido a mí precisamente).
Con la seguridad que da conocer por donde vas pedaleando, se van pasando los kilómetros y cuando me quiero dar cuenta estoy de nuevo en la recta que enfila el final de la bicicleta. Mucho rollo estratégico incluso a la hora de entrar en boxes (que si lo hago delante, detrás, aprieto, me dejo llevar, cuando me saco las zapas, jajaja) Al final me pongo un poco delante y salto literalmente. Entrada a toda velocidad, cuelgo la montura, me calzo las voladoras y como si no hubiese un final.

Foto Rakel
Salgo con 2 corredores que están haciendo la carrera de relevos, por lo que están frescos y me pueden ayudar en estos primeros compases a controlar el ritmo. A nada de empezar uno de ellos pega un tirón y descuelga al otro, veo que tiene buen ritmo y me pego a él. No sé qué tiene correr por San Sebastián, pero me noto bastante bien, de primeras quiero ver hasta donde tenemos que ir, para así poder hacerme una idea de la “estrategia” a seguir. Es prácticamente llano, con alguna subida pequeña, y eso a la vuelta me puede ayudar. Primer giro, ¼ de recorrido y aprieto un poco para ver si puedo coger a unos que están delante de mí. Al primero no tardo en cogerle, pero al segundo hasta que no llegamos a mitad de carrera, no le doy caza y decido descansar a su ritmo un poco y recuperar el aliento.

Foto Aita
El circuito ya se está llenando de gente, saludos a los compis y a por un poco más. De nuevo en el mismo sitio de antes, después del avituallamiento líquido, veo que tengo piernas, la caja está tocada, pero puedo tirar un poco más, aprieto para intentar descolgar al compañero y aunque al principio parece que no me despego de él, a cada metro le oigo la respiración más lejana. El ánimo de la gente (que te animen por tu nombre es la os y yo intento corresponder con ligero movimiento de cabeza, no me da para más) y el ver que tengo a otro rival bastante cerca, hace que me deje todo lo que tengo en el último km a meta. Debajo del puente le paso, la gente se agolpa, desvío hacia meta, al siguiente le estoy recortando metros pero me voy a quedar sin espacio, veo que mira hacia atrás un par de veces, para ver a cuanto estoy, yo viendo que va a ser imposible echo una miradita a falta de 100m, ningún peligro de posición, y el reloj marca un sub 2h, con lo que disfruto entrando en el pasillo de gente, entre aplausos y llegando al pedestal que han puesto los de Wild Wolf como meta.

Foto Rakel
Me paro a coger aliento, ha sido un gran final de carrera,  de camino al avituallamiento saludo a los compañeros, reconociendo y felicitando su gran actuación. Por lo que a mí respecta, acabo en 7ª posición con un tiempo de 1:59:50, muy contento por cómo ha ido todo en general, me lo he pasado en grande.


Ultimo triatlón del año, resumen de una temporada preciosa, en la que me he sorprendido del nivel ofrecido, aunque lo más importante, es que he aprendido muchas cosas y sobre todo he conocido a gente estupenda, ya sea dentro o fuera de las carreras, el ambiente que se respira hace que esto no solo sea competir y entrenar para ser mejor que alguien, simplemente tienes que intentar ser mejor tú mismo, tanto deportiva como personalmente y eso es lo que he tratado de hacer. Agradecer a los que me han animado, me han ilustrado con sus camaras y me han soportado (que han sido muchos). Pero bueno, que parece una despedida, jajaja. Ahora retomaremos con las carreras populares, que también tienen lo suyo.

martes, 20 de agosto de 2013

X Legua Nocturna de Santa María del Páramo 2013

Después del pequeño “stage” por tierras Ibicencas y Salmantinas, tocaba el turno de dar el último salto del verano hacia las cercanías Leonesas, y arrimarse a una carrera para empezar a coger de nuevo el gusanillo del deporte.
Llegada el viernes a Valdesandinas y que mejor recibimiento que formar pareja con el gran Johny y ganar, con espectáculo incluido, el mítico juego del huevo, estuvo divertido la competitividad que se respira hasta en esto, y la importancia de la posición, jajaja.

Foto Laura
Sábado, día del evento, se celebra por la noche así que hay tiempo de sobra, por lo que vamos preparando la post carrera, que no solo de deporte vive el hombre, ;) . Un poco de ambiente motero como todos los años en La Bañeza, y el sol que aprieta con ganas, por suerte la salida se hará cuando empiece a caer y no se está generando tanta humedad como el pasado año. Entre unas cosas y otras por la tarde, se me va echando el tiempo encima, así que petate al hombro y hacia Santa María del Páramo.
Hemos cambiado los monos y las 2 ruedas, por gente en pantalón corto y zapatillas en tan solo 15 Km. Con tiempo me dirijo a por el dorsal, ritual que hace que el cuerpo se vaya adaptando lentamente a lo que le espera. Vuelta al coche para cambiarse, empezar a estirar y trotar un poco.

Foto Maxi
El calor se nota, pero se puede respirar, la carrera es corta, demasiado corta, así que hay que salir con las piernas ya en su punto óptimo. En 15 días solo he corrido en 2 ocasiones, la táctica de carrera la tenía clara, salida a muerte desde el principio y esperar a petar lo más tarde posible, si no hacia eso, corría el riesgo de no llegar ni tan siquiera a mi ritmo y en algo más de 5 Km, poco se iba a poder hacer. Últimos minutos y me sitúo a la derecha en primera fila, aquí no hay pistola ni bocina, pero si un “preparados, listos, YA!!”

Foto Ángeles
Salida fulgurante ante la estrechez de la calle y evitar problemas es el primer objetivo. Rápidamente se va formando un grupo elegante, vamos a toda ostia, pues nada, a muerte se ha dicho. A los 500m amplían el ritmo 2 corredores, pero si este ya es demasiado rápido para mí, como para salir a por ellos. Primer kilómetro 3:10, no sé exactamente los que estaremos, pero calculo que unos 10 o así, uno le comenta a otro de su equipo que estire el grupo, pero qué necesidad hay, si vamos bien así, jeje. Acelera el ritmo, veo que todavía puedo con ello y elimina a algunos, con lo que nos quedamos 4 en persecución. Ahora la oscuridad predomina por las carreteras periféricas del pueblo y pasamos por el km 2, entre asfalto y carril bici. Mantengo el ritmo de la mejor manera posible a la llegada del kilómetro 3, la impresión que tengo es que soy el más lento de los 4, pero intentaré estar con ellos todo lo que pueda. Llegada al cuarto y comenzamos a entrar por el pueblo, ahora toca callejear un poco para recorrer el último kilómetro y medio. Sorprendido de lo que he aguantado, es ahora cuando veo que no puedo correr tanto como ellos, voy perdiendo fuerzas y se me van alejando lentamente. Los focos de la pista ya se empiezan a ver más cerca y las voces de la gente hace que me esfuerce un poco más para sacar lo poco que me queda.
Ultimo giro de derechas para entrar al tartán, la multitud se agolpa en la curva y anima de forma espectacular, que bonito. Mitad de óvalo, solo 200m, miro hacia atrás en la curva y veo que no viene nadie, últimos metros tranquilos dejándome llevar y agradeciendo a la gente de la grada su apoyo y sus aplausos.

Foto Ángeles
Cruzo línea de meta, el reloj marca 17:50 y pocas veces en mi vida sé en qué posición llego, pero esta vez la cosa ha sido fácil, un 6º puesto, total!!


Mientras estiro y me hidrato, llega un contentísimo Diego, que simplemente por la cara, se le nota muy satisfecho, cosa que luego me ratifica contándome su carrera, muy buena crack. Más tarde aparece un muy tocado Joaki, que poco a poco está aprendiendo a correr y más tarde el último de los integrantes de la expedición, el gran veterano Jose.

Sin perder mucho tiempo, ponemos rumbo a La Bañeza de nuevo, para poner la guinda, con un tremendo ambiente festivo, entre risas y aventuras varias, dignas de tiempos pasados.

lunes, 5 de agosto de 2013

XVIII Triatlón Olímpico Club Natación Pamplona 2013

Domingo 4 de agosto, un día en el que empiezan las fiestas de Vitoria y día que me gusta, pero este año, por diferentes planes, no va a poder ser, así que aprovechando que había un tri en Pamplona he decidido gastar el último cartucho antes de vacaciones.
La mañana empezaba con prisas, muchas prisas, no sé porque, había puesto el despertador una hora más tarde de lo que debería haberlo puesto, y encima me fui a la cama convencido de que esa era la hora. Craso error cuando me levanto tope tranki y veo que me ha llamado mi aita, algo pasa, empiezo a echar cuentas y mierdaaaaa. Así que nada, vestirme, dejar el desayuno para otro momento y a toda ostia a recoger a los olvidados. El GPS marcaba que llegábamos justo y no por salir, sino por meter las cosas al box que cerraban pronto, así que el Astra tuvo que recordar viejos tiempos….

Foto Albert
Llego con 20 minutos para coger el dorsal y meter todo dentro, pero mientras me voy acercando veo que hay mucha cola todavía, esto no va a poder salir a la hora, así que me relajo un poco, y más sabiendo que soy la última de varias salidas que se van a dar. El calor empieza a apretar, la cola tampoco es que se mueva mucho y tranquilizo a alguno que dice que no le van a dejar entrar y que sale en nada. A las 10 entro en el poli donde se va a guardar todo, ahora más lasai, puedo poner todo en orden, no sé qué van a hacer con las salidas, pero a mí por lo menos me queda media hora.
Después del ritual, salgo hacia fuera y me encuentro con Asier, el compi del equipo, hablamos un rato y me explica como son más o menos los recorridos y las transis, porque ya ha estuvo el año pasado, la verdad que me han venido bien sus indicaciones. En esto las chicas todavía no han salido, y anuncian que van a mantener los márgenes de salidas, con lo que todo se retrasa ½ hora. En cuanto escucho esto, salgo a buscar a mi aita para que me de las llaves del coche, porque allí mi ama había dejado algo de comida y no es plan de salir con el estómago vacío.
Ya con algunas pruebas iniciadas, me pongo a calentar un poco y me coloco el neopreno (han comentado por megafonía que estaba permitido, un poco justo justo, bueno a mi no me viene mal) yo creo que se está acercando la hora, y en cuanto me meto al agua, oigo que en 4 min salimos, bueno no tengo mucho para bracear, pero lo intento aprovechar. Después de que uno de la piragua nos meta algo de “miedo”, diciendo que hay una boya que indica peligro, por haber una rama (yo si te digo la verdad no la vi) se da la salida.
Decir que el sector de natación se hace en el rio Arga y hay que hacer un recorrido de 250m de ida y otros tantos de vuelta, para completar un total de 3 giros. La cosa empieza con mucho barullo, aparte de algún golpe que otro, me están agarrando continuamente de los pies y no puedo nadar, no sé si será bueno o malo, pero los tragos de agua que estoy pegando por lo menos no son salados ;). Un poco antes de llegar al primer giro, parece que ya me he separado un poco y puedo empezar a nadar, con el desgaste que esto me ha supuesto. 

Foto Rakel
De aquí en adelante voy solo, primer giro a los 500m y vuelta a empezar. En esta segunda vuelta, el rio se ha convertido en una piscina en hora punta, con toda la gente de otros grupos mezclada y pasando por donde se podía, faltaba la abuelilla, haciendo espalda con los brazos abiertos. Es un slalom constante, que por suerte, se termina al inicio de la 3 vuelta, cuando ellos acaban su respectivo recorrido. Las boyas que están delimitando todo el largo del recorrido  son iguales que la boya de dar el giro y me crea falsas esperanzas al pensar que es en esa en la que tengo que dar la vuelta, así que no, a la siguiente. Llega la última vuelta, más de lo mismo, a los de delante les tengo algo lejos y los de detrás van cerca, hasta que unos metros antes de la salida uno me pasa por la izquierda y decido ponerme a pies para reservar fuerzas hasta la salida.
Salimos 3 tipos juntos, por una escalerilla, pero como hay que salir de uno en uno, pasan los 2 antes que yo, y nos dirigimos a por la bici, pasando por el puente.

Foto Rakel
Un poco antes de entrar al poli, veo que el que ha salido delante mío, es Bizkarra, madre mía donde me he metido….En la transi salgo un pelín antes que él y le animo mientras encaro la salida. Me monto en la bici, alguna curva un tanto peligrosa, y en la recta decido ponerme las botas, no sé que me pasa siempre, pero me voy a un lado al hacer esto, y esta vez me salgo de la carretera y voy por la hierba y a punto de ir al suelo, menos mal que saco el pie a tiempo y haciendo malabares consigo parar, bufffff susto!!! Vuelvo al asfalto y esta vez es Gorka el que me da ánimos al pasar, le pillo rueda e intento seguirle, pero es mucho jinete para tan poco galgo y entre que pica hacia arriba, me empiezo a quedar a los 2 Km con un dolor de piernas elegante.
A partir de aquí, me quedo en tierra de nadie y sigo a mi ritmo, intentando regalar un aire a los pulmones, que no sé dónde se ha metido. A los 8 Kilómetros empieza un ligero puerto y pongo ritmo de crucero para que no se me haga más largo de lo que ya se va a hacer. Voy recortando distancia a alguno y lo que es mejor, el cuerpo ya se ha estabilizado. De aquí en adelante es un continuo sube baja por carreteras estrechas y en una de estas, un peazo de tractoraco que ocupa casi toda la calzada, va más despacio que nosotros, pero es difícil adelantarle, porque también están viniendo del otro lado, así que toca dar un pequeño apretón para salvar el aparato. Giro de la mitad del terreno y vuelta hacia el lugar de origen, nos quedamos un grupo majo, pero no tengo ni idea de cómo voy, puesto que hay por lo menos 4 categorías en carrera. En el grupo, como es normal, mucha palabrería, que mejor no comentar, porque es el rollo de siempre, así que calladico y a lo mío.

Foto Aita
Se acerca la hora de empezar a pensar en carrera, el sol pega como nunca (no querías un tri con sol, pues ahí lo tienes). Volvemos a las curvas peligrosas de entrada y la gente dando arreones que no vienen a cuento, así que con cuidado y sin buscar riesgo bajo de la bici y para dentro.
Hoy están saliendo unas transis guapas, salgo a por los 10 últimos Kms entre los ánimos de mi hermana.

Foto Rakel
El terreno por el que discurre la carrera tienes zonas muy diferentes, la mayoría carretera, pero por medio hay algo de grava y zonas difíciles, hasta un tobogán que la primera vez que paso por él casi carpo, jejeje. Son 3 vueltas, intento buscar la sombra, hay mucha gente metida en faena, que en algunos cambios de sentido resulta hasta peligroso, con los que están en sentido contrario. La primera vuelta no la doy muy agusto, me está costando coger ritmo y la cabeza me dice que ya hay que coger unas vacaciones. El agua de los avituallamientos, es mayormente para refrigerarme, porque está el piloto del ventilador parpadeando. 

Foto Aita
En la segunda vuelta me cruzo con el presente y futuro del triatlón femenino, y con las pocas fuerzas que tengo le animo a la gran Ibone. Segunda pulsera, ya estoy casi en la mitad, voy adelantando a gente, no sé si son de mi vuelta ni de mi grupo, pero motiva el hecho de pasar, voy algo mejor que al principio y a pesar del jadeo, ya notable, voy relativamente bien.
Última vuelta entre ánimos de la gente, que dan un puntito y reducen el sufrimiento, ya solo queda ir hasta la pulsera de color, picando un poco hacia arriba y luego volver con algo de pendiente negativa hasta la entrada al club de natación. Choco a mi hermana, cruzo meta, me rio y a la sombra se ha dicho, a reponer fuerzas. No falta tampoco un bañito en la piscina del club, al que se apunta también mi sobri, la verdad que los más de 30º grados que hace bien lo merecen.

Foto Rakel
Con un tiempo total de 2 horas 08 minutos y 51 segundos finaliza la andadura Pamplonesa y en un buen 7º puesto, con lo que ahora si que si, por lo menos una semanita sin hacer nada de nada (deportivamente hablando) que ya iba tocando.


miércoles, 3 de julio de 2013

XXVIII Triatlon internacional San Sebastian Memorial Onditz 2013

Y de nuevo que toca el madrugón padre, “por suerte“ he estado trabajando toda la semana de mañana, incluso el sábado, así que para hoy domingo, ha sido la rutina de todos los días. La salida a las tempranas 6:30, creo que les ha costado más a mis acompañantes, pero al ver a mi sobri tan contenta a esas horas me ha sorprendido.
Por el camino está la cosa muy nublada y con xirimiri, que yo sepa este año no me ha tocado ningún tri con rayos de sol, aunque temperatura ideal para la carrera. Llegamos a Donosti y en vez de complicarme la vida en estacionar el coche, lo meto en el parking, al lado de boxes. Mientras espero a que Hektor llegue con los dorsales, van llegando algunos integrantes más del equipo, de los cuales algunos están para lo mismo, muchas gracias. Charleta, bromas y ya se empieza a formar una cola interesante para meter la bici, así que para adentro antes de que se ponga peor la cosa.

Foto Aita
Estoy en mitad de box, con una buena referencia a la hora de saber el sitio para las transis. Comienza el ritual de los elementos, que si me quito la sudadera, que si pongo las zapas, que si meto esto, que si…..en fin lo de siempre. Cuando veo que ya está todo en orden, después de repasar no sé cuántas veces, decido que es hora de echar unas carrerillas. Después de estirar y deshidratar la vejiga, creo que toca entrar en faena. Quedan 5 minutos para que salgan la féminas y estoy acabando de colocarme el neopreno, algo justo pero bien. Primeras brazadas en el mar y escucho que ha habido una salida nula, más tiempo, perfect. Nado hasta que la respiración y los brazos han pasado su fase de estrés, así que toca ir hacia la inmensa salida con más de 800 guerreros con gorro, me rio yo de esparta, jeje.
Me coloco a la derecha, tercera o cuarta fila, no quiero batalla que me agobie, espera larga, pensamientos por la cabeza y cuando va a dar el bocinazo, por lo que se ve, no suena a la primera, pero ya la gente ha arrancado, como para parar a la marabunta, aun así la hace sonar al instante. Cubre bastante poco al inicio y hay que sortear las ola que vienen, la primera la salto, la segunda me la como y en la tercera empiezo a nadar. Primeros metros, ostión en la cara con un pie, sin consecuencias apreciables. Intento buscar algún hueco y acelero un poco, me está costando algo el empezar a nadar a gusto, encima los brazos me duelen, por suerte a los 200m consigo que se pase esa molestia y empiezo a bracear con ritmo, no ha sido muy accidentado el inicio.
A lo lejos se empieza a ver la primera boya, voy relativamente a gusto con pequeños momentos de pillar pies, que con tanta gente no es difícil. Llegada al hinchable, lo cojo por donde voy, bastante abierto y la paso de forma limpia, primer escollo librado. El sector va a ser una constante de buen ritmo y paso por boyas muy limpias, parece mentira con la gente que hay, pero solo en la última boya, que la cojo pegada a ella, es donde hay algo más de toque, pero apenas es reseñable. Los últimos 400m me estoy gustando, estirando la brazada, dando fuerte a las piernas y el ver la playa a lo lejos me hace relajarme un poco sabiendo que ya está hecho.

Foto festak.com
En cuanto salgo me bajo el neopreno, no es muy cómodo correr entre tanta arena, pero la gente se agolpa a los laterales, ayuda a pasar ese mal trago. Antes de subir las escaleras ya tengo las gafas y el gorro en la mano, pasamos por las duchas y “joder” que fría está el agua, jajaja. Llego al pasillo de box, a uno que ha salido conmigo le cantan el 71, pues no lo he hecho mal del todo, todavía me queda un cacho para coger la bici, recupero el aliento ya cuando llego a ella. Transición bastante aceptable, con todo colocado en su orden y en perfectas condiciones.

Foto Aita
Paso la línea, salto de la rana, y a por la carretera. Baches y terreno no muy bueno nos acompañan hacia la salida de la ciudad, toca uno de los 3 repechos que hay antes de descansar un rato. Las piernas responden, pero al llegar a la zona de arriba se me escapan un poco y les tengo que dejar ir para no petar a las primeras de cambio. Descansillo y por detrás nos juntamos otros pocos, esta vez no se pueden ir, así que en la segunda subida incluso me pongo por delante y arriba nos volvemos a juntar. En una de estas uno se levanta de la bici y al moverla me pega en los radios, no me jodas, por suerte parece que no ha pasado nada. En la última bajada de esas tres zonas, el asfalto ya está mojado y en una de las ultimas curvas, derrapo al final de la frenada y tengo que abrirme un poco, sustillo sin incidencias.
Comenzamos a llanear, por primera vez en lo que llevo haciendo esto, empezamos a dar relevos con sentido, cortos, potentes y sincronizados y lo que es mejor, durante el tiempo suficiente para coger, unos kilómetros más adelante, al grupo que nos precedía, en ocasiones parece que voy relajadillo y me da por mirar el cuentakilómetros y vamos a 40, madre mía.

Foto festak.com
He aprovechado para beber y comer algo, la ligera lluvia empieza a empañarme las gafas y a pensar que la bajada de Igeldo va a tener su punto extra de peligrosidad. A la llegada al puerto ya casi no veo, pero como no voy a poder colocarme  las gafas bien en el casco, opto por bajarlas provisionalmente. Llega la dura subida, se empiezan a descolgar los primeros, yo sigo a mi ritmo, voy con buena cadencia y las piernas me responden. Nos vamos pasando entre otros 2, pero sin distancias entre nosotros. Parece que la acumulación de Kilómetros, desde hace 3 años que estoy andando en bici, tiene algo que ver, no soy muy rápido, pero ya sufro algo menos.
Llegamos a la penúltima rampa, yo creo que de las más duras, la gente anima a pesar de la lluvia y la niebla que se ha formado allí arriba, yo les veo con sus chubasqueros y solo tengo un “chapeu por ellos”. En esta que al finalizar esa ascensión uno de los 3 que íbamos dice, “buen puerto chavales”, joder, a ver si lo hemos hecho bien y todo, jeje. Me queda otra pequeña subida y empezaremos la bajada hasta Donosti. A medida que bajamos, deja de llover y la carretera parece que está más seca, pero entre los baches, las curvas y los recuerdos del año pasado, voy a hacer la bajada de la forma más prudente de toda mi vida, he aprendido a bajar agarrado a los cuernos y eso me da un poco más de confianza. En cada curva que veo peligro, freno con antelación y entro muy parado, me rebasa alguno que otro, pero no me importa lo más mínimo, encima la bici parece que hace un ruido raro y solo pienso “si se tiene que romper, que rompa abajo”. En mi cabeza empiezo a acordarme de las curvas, de los sitios, me estoy acercando a “mi curva”, puedo ver el badén en cuanto encaro la recta que lleva hacia él, me abro muchísimo, freno lo justo y paso la curva sin peligro. La moto de los municipales está en el mismo lugar, me pregunto si será el mismo tío.
A partir de aquí, ya todo es nuevo para mí, siguen las curvas peligrosas, a lo que se une el pésimo estado de la calzada, pero voy superando una tras otra, hasta llegar a las primeras calles de la ciudad, para decirme a mí mismo que el nivel de alarma toca apagarlo.

Foto Aita
Saco con bastante antelación los pies de las botas, pensaba que la bajada iba a estar más cerca, pero bueno, esta solo unos metros más allá. Bajo de la bici, bajamos la cuesta y por el estrecho pasillo de box tengo que avisar al de delante que voy, por suerte se aparta un poco y llego a mi sitio, cuelgo la bici, me quito el casco (cosa de la que me sorprendo al instante, porque siempre lo hago al final) y me coloco un poco toscamente la zapas para salir a la tan deseada carrera.

Foto Rakel
Empiezo dando mis zancadas a saltitos, voy bien, los que tengo delante son los que me han adelantado en la bajada de Igeldo, Ahora creo que me toca a mí no? Un poco antes de llegar al primer kilómetro, veo como los primeros ya van a acabar su primera vuelta, me marco el objetivo de no ser doblado en carrera, aunque casi más que de mí, va a depender de ellos, pero con esa idea en la cabeza tengo algo con lo que distraerla. Antes de llegar a la primera vuelta noto como el último tramo se hace llevadero, con lo que al final de carrera va a ser un punto más que positivo para poder llegar alegre a meta. Ya se ha empezado a incorporar más gente al circuito, pensaba que iba a ser más agobiante y que iba a haber menos hueco para poder pasar, pero de momento se lleva bien, el contrapunto es que no dan pulsera para marcar las vueltas y no te puedes entretener en fijarte en eso.

Foto Natxo Jornet
Llegando a mi segunda vuelta me adelanta la moto que va con el primero, no, no me puede pillar, cosa que libro por los pelos, pero al dar la vuelta para empezar mi última vuelta, dicha motocicleta se para en medio de la curva y tengo que “apartarla” con la mano para que me deje sitio, con el consiguiente grito que le meto (no tendría otra zona) Entre saludos con diferentes corredores, van pasando los metros, kilómetro 7 y esto ya se empieza a poner un poco serio, no tengo dolores reseñables, pero cada vez me pesan más las piernas.
Hace ya un tiempo llevo a un par de triatletas que había rebasado pegados a mí y no me puedo separar de ellos, un poco más adelante del 7 uno de ellos hace un cambio de ritmo, y me pasa, no puedo seguirle, en el 8 el segundo hace lo propio, y ya mi cuerpo está pidiendo la hora, veo que no se han alejado mucho, pero imposible apretar un poco más. Ultimo Km, llegada fácil a meta, creo que así se va a quedar la cosa, mucha gente animando y a la hora de entrar les doy mi pequeño aplauso por su pequeño, pero gran aporte.

Foto Aita 
Entrada en meta con un tiempo de 2:09:39 y en 22ª posición. Al llegar veo que hay poca gente esperando para el masaje y allí que voy, un lujo poder descargar de esa manera la carga acumulada y encima el profesional que me lo está dando lo hace que te cagas y de una manera muy amena comentando diversas cosas, se lo agradezco al finalizar la sesión.


Para acabar, quería remarcar la gran actuación de todos los componentes del equipo, porque por lo que he podido hablar con la mayoría, han acabado todos muy contentos, al igual que con otros muchos corredores de otros clubs con los que he intercambiado pequeñas impresiones, que deja en manifiesto que este deporte, ante todo es compañerismo y buen rollo.