jueves, 2 de julio de 2026

39 Triatlon de Donostia memorial Onditz 2026

Tocaba volver de nuevo a uno de los triatlones donde en 2012 me pegué la mayor leche de mi vida en la bici, Onditz nos esperaba, un triatlón olímpico es un triatlón olímpico, los que más me gustan y teníamos planeado un finde donostiarra al uso. Llevar al pequeño si queremos competir los dos es una locura, gracias a la yaya podemos irnos tranquilos y mientras el disfruta de las fiestas del barrio, nosotros arrancamos el viernes hacia San Sebastián.

El sábado día tranquilo para ir a recoger los dorsales y disfrutar de la zona, a pesar del calor y por la noche, después de dejar la mayoría de las cosas preparadas, pronto a la cama para madrugar al día siguiente. Jornada vespertina donde nos acercamos todo lo que podemos y después de ultimar los detalles que nos quedaban de ayer, con la mochila a la espalda vamos con las bicis hasta la zona de boxes.

Nada más llegar nos ponemos a la cola que ya empieza a formarse y empiezo a dejar las cosas tomando como siempre una referencia, la fila de boxes es larga y por suerte me ha tocado muy cerca del final o del principio según se mire. Saludos a los compañeros de equipo y espero a Diana para ir a la siguiente estación. Hay dudas de si se va a nadar con neopreno o no, unos lo afirman por “peligro” de medusas a pesar de que por temperatura no deberían dejar y yo solo quería saberlo para dejar el neopreno en la bolsa. Soy mal nadador me siento “mejor” nadando con él, pero tampoco es un drama. Finalmente escucho que no y con todo metido en el guardarropa me dirijo a la playa a pesar de quedar todavía bastante tiempo para mi salida.

Foto Andoitz

Me aproximo al agua, la verdad que está muy buena, y doy los primeros largos un poco antes de que salgan las féminas. Tampoco es que caliente mucho, pero la verdad que se está a gusto en el agua y apuro hasta que quedan 15 minutos para salir. Ya en tierra y viendo que la gente se está poniendo en la salida, me acerco yo también. Con los golpes que se reciben en los triatlones, en este, con tanta gente siempre me temo lo peor, pero spoiler, las tres veces que he nadado aquí es de las nataciones más tranquilas.

Es cierto que la salida es muy muy ancha y eso ayuda, así que me coloco a la derecha y en la parte final, que en este caso es una tercera fila únicamente. Esperando el bocinado van pasando los minutos y sin mucho más que contar nos lanzamos hacia el agua. Hay que meterse bastante dentro para empezar a nadar, pero en cuanto puedo me pongo a dar brazadas. Como siempre me aparto de los posibles problemas que pueda tener e intento buscar alguna burbuja que otra.

Increíblemente no me duelen las piernas en estos primeros momentos como otras veces y pasan los metros. Se va acercando la boya y la gente también nos empezamos a agrupar, por suerte no hay mucho problema a la hora de pasarla y seguimos la marcha. Empiezo a notar roce en el cuello y con el neopreno lo “entiendo” pero con el tritraje nunca me había pasado. A pesar de eso continuo la marcha con la mini molestia en cada brazada pero aguantando, no sé si estoy nadando rápido o despacio, pero la verdad que está siendo una natación bastante “cómoda”. Por lo que llevamos y lo que puedo ver, creo que la natación va a salir más corta de lo normal y cuando rebasamos la última de las boyas casi casi lo puedo confirmar.

Foto Triatlon Onditz

Se empiezan a escuchar los ánimos de la gente, a pesar de ver el arco de salida más a la derecha, yo sigo a mis predecesores y nos ponemos de pie mucho antes de lo esperado. Ahora toca trotar por la tierra para llegar a las escaleras de subida, más lejanas de lo esperado. Con cuidado por las escaleras y por las piedras de la cuesta, me orillo para que las duchas me quiten algo la arena, pero tampoco hizo mucho. Voy con las gafas y el gorro ya en la mano y en cuanto encuentro mi caja las dejo. No llevar neopreno me facilita mucho las cosas en esta ocasión, cojo dorsal, pongo casco y a por la segunda batalla.

Larga recta con la bici en mano, paso la línea, salto y espero que no me empiece a doler nada esta vez. Se empieza muy fuerte y casi no tengo tiempo de ponerme bien las zapatillas, pero consigo no perder el tren que tanta falta me va a hacer. Tengo que intentar mantenerme lo más que pueda con el grupo y luego ver que sucede en las subidas. Pronto llega el ascenso a Añorga y toca meter plato (pero el pequeño, jeje). Me pongo a mi ritmo, veo que alguno se está alejando, pero la mayoría del grupo seguimos o por lo menos yo no me estoy descolgando. La subidita es tendida y apretando un poco los dientes al final puedo llegar arriba sin perder comba.

Ha empezado a caer txirimiri y me bajo las gafas que se me están empañando para poder continuar. Seguimos a buen ritmo, vamos en fila india la mayoría del tiempo y hay que tener cuidado, porque en todo el trayecto la carretera tampoco es muy ancha. Veo pasar los kilómetros, esperaba alguna subida antes de llegar a la de Igueldo, pero sin darme cuenta y ya cuando estoy metido en faena, me doy cuenta que estamos en ella.

Me van viniendo a la memoria imágenes de otras ediciones y gracias a las indicaciones de un compañero el ascenso se hace más ameno. La subida no es tremenda, pero para mis características, suficiente para cansarme. Última curva cerrada y comienza un pequeño descanso para seguir subiendo un poco y por fin “coronar”.

Foto NicoGRamos

A partir de aquí me lo tomo con mucha precaución, si ya hace años me estampe a pocos kilómetros de meta, este año han debido cambiar parte de la bajada y nos han avisado de la peligrosidad de ella. Giramos a la derecha, el asfalto se empieza a poner peor y la estrechez aumenta, voy con las manos en los frenos constantemente y vamos muy pero que muy despacio. En una de las curvas el corredor que llevo delante, me dice que con cuidado y le digo que tranquilo que no pienso rebasarle, mi intención es llegar a correr.

Después del tramo “malo” en el que hay mucho voluntario indicándolo, todavía queda bajada y parece que el peligro a acabado, pero para nada, aún hay que estar atento y mantener las precauciones. Por fin parece que retomamos la carretera que nos llevara hacia la playa y comienzan a revolver el avispero varios corredores con intención de escaparse. Yo también entro en el juego y me lanzo por detrás, para llegar más o menos todos juntos a la transición.

Me bajo de la bici, llegamos sanos y salvos y me espera mi sector, cuelgo la bici, me coloco los calcetines y tiro el caso para la caja. Salgo alegre por la larga recta de boxes hasta tocar el carril bici por el que trascurrirá toda la carrera. Me vengo arriba estos primeros metros, es cuando mejor se puede correr y me encuentro con fuerzas. Primer kilómetro, el reloj me marca una velocidad alta, pero que narices, me encuentro bien y quiero aprovechar, además tengo claro que correr a nivel de mar es una maravilla. Me pasa un corredor y me dice que me pegue a él, veo su nombre en la espalda, Cesc Godoy, creo que voy a declinar la invitación jajaja.

Foto Triatlon Onditz

Un poco más adelante rebaso a Diana, me ha costado pillarla, por lo que imagino que no le estará yendo nada mal. Primer paso escuchando la música de Cesar y Karmele que me recarga de energía y continuo con la caza de los que pueda. En la cuesta hacia el túnel reduzco un poco el ritmo para poder coger aire y afrontar la bajada hacia esta primera vuelta. El ambiente es espectacular, la llovizna parece que ha remitido y con el giro en meta volvemos a la carga. A pesar de ir bien, en esta segunda vuelta me tengo que contener, porque a este ritmo lo puedo pasar mal al final.

El tráfico por el carril bici comienza a ser cada vez mayor y cuesta adelantar, pero de momento por un lado o por otro se puede pasar. Ya he perdido las pocas referencias que tenia de la gente que es de mi vuelta, por lo que ahora solo queda pasar a la mayor cantidad que pueda. En los giros de 180º me entretengo mirando a ver si he reducido un poco la diferencia con algunos corredores, que a pesar de no poder darles caza, me da para entretener la mente y crearme un juego mental para esforzarme mientras me aguanten las fuerzas.

Foto Triatlon Onditz

Encaro la última vuelta ya con muchos problemas para adelantar, siempre he dicho que es un sitio muy estrecho para tantas personas, pero bueno, es lo que hay. Ultimo saludo al “ángel del infierno” y los últimos 1500m son para dejar todo lo que me quede en el cuerpo. Paso el túnel, ya solo queda la bajada hacia la meta, rebaso a Peio, le saludo brevemente y continuo mi andadura hacia el arco, me giro a la izquierda y esta vez sí, encaro el final. Jon pronuncia mi nombre y cruzo la línea de meta con una especial satisfacción por haberlo hecho lo mejor que tenía sin tener ningún percance, que para todo lo que me suele suceder ya es raro.

Entrada en meta en 26ª posición con un tiempo de 2:08:10, no sé si os lo he dicho, pero los triatlones olímpicos son los más jajaja. Me voy a comer algo al avituallamiento mientras espero ver como entra Diana en meta. Entra riendo como siempre y me incorporo para “almorzar” juntos. Me cuenta su experiencia y después de reponer fuerzas vamos a ducharnos y ya que no tenemos prisa esperamos la entrega de premios que se hace de rogar.


Sin esperarlo me llaman para subir al tercer puesto en categoría V1 y es un gran honor compartir momento con unos de los grandes del triatlón español, el compañero que me decía que me pusiera a su espalda en la carrera y que encima ha quedado en cuarta posición.

Foto Triatlon Onditz

Viendo la hora cambiamos un poco los planes y vamos a comer cerca de la playa, de postre un heladito y momento de descanso en el paseo para después coger los bártulos, dirigirnos al vehículo, cargar todo para volver a la capital.

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