miércoles, 27 de agosto de 2025

XXII Legua Nocturna Santa Maria del Paramo 2025

Me recordaban las redes sociales que hacía por lo menos 13 años que no iba a correr la legua nocturna de Santa María del Páramo, carrera que era habitual en la época "joven" que venía al pueblo de Valdesandinas, ahora un poco más tarde y con unos años más, coincidía que venía a Vecilla por la fecha que se celebra y quieras que no, la nostalgia hace que me tenga que apuntar.

Empieza el día, que iluso de mi, me da por hacer la “carrera” de bicis de las fiestas del pueblo, en mi cabeza para hacer bulto, pero me encuentro con la elite, con bicis de élite y otro y yo con hierros de dos ruedas, en que jaleo me he metido yo. Pues eso, que al final salgo con un dolor de piernas innecesario y llegando en, como queréis que lo diga, quinto (como dirían los instagramers) o penúltimo, para los realistas como yo, que es como quedé, jajaja.

Risas por lo menos ya me he echado y llevo la bici de la Juani con la rueda frenada al parking habitual. Por la tarde juegos para el demonio y cuando se aproxima la hora nos vamos Kiko y yo hacia el pueblo. Con tiempo aparcamos y vamos a recoger los dorsales juntándonos con David y su familia allí (que también tiene varios representantes de varias edades en el evento). 

A falta de 20 minutos me dispongo a calentar y por primera vez en mucho tiempo realizo un calentamiento aceptable. Me voy acercando a la línea de salida, David me ha informado del nuevo recorrido para mí (antiguamente no era así) me hago una idea, pero al final una legua es una legua. A pesar de ser una carrera de pueblo, hay mucha calidad en la salida, con lo que me centraré en acabar lo más digno posible sin reventar en el intento.

El speaker da los últimos ánimos y después de la cuenta regresiva nos lanzamos a desgastar suela de zapatilla. En los primeros metros me encuentro en un primer grupo de unos 10 corredores, pero en cuanto empiezan a meter ritmo me voy descolgando a sabiendas de que es otra liga muy muy superior, solo viendo a los del Vicky food y Kevin Vuñuela(entre otros) ya me hago a la idea del percal.

Primer kilometro y nos quedamos descolgados otro corredor y yo, el cual no tarda mucho en pasarme y se aleja unos metros, le mantengo la distancia, que no es poco e intento estabilizar la respiración después de este inicio de locos. La noche ya se empieza a echar y el paisaje se trasforma, son muy chulas las carreras nocturnas. Regresamos de nuevo al pueblo después de hacer el tramo por la periferia, se empieza a ver gente de nuevo y los aplausos animan un poco a la soledad que estoy viviendo, por delante el tema esta como al principio y por detrás ni idea porque prefiero no mirar.

Primera vuelta, la boca la tengo más seca que la suela de mis zapatillas, pero solo pienso en que queda menos de la mitad, así que me concentro en mantener el ritmo. Por delante he visto que alguno del grupo cabecero se ha quedado, pero va a ser imposible darle caza. Lo bueno que tienen estas carreras cortas es que el tiempo no es un obstáculo mental, pero el estar continuamente a full gas es bastante agobiante, es el ying y el yang de estos eventos. Kilometro 4, empezamos a doblar a algún que otro corredor, les animo y me dirijo a la ansiada entrada a la pista no sin antes recibir los ánimos de Jose, que a sus setenta y pocos años sigue estando en estos saraos.

Curva de derechas y entro al tartán, los 300 metros restantes bajo los focos me los quiero tomar con calma, pero de repente oigo la respiración y los pasos de alguien que se esta acercando, a falta de 200m, mi gozo de disfrutar se termina y me veo inconscientemente aumentando el ritmo para no ser rebasado. Esto me llega a suceder antes de entrar en la pista y ni me esfuerzo, pero viendo la meta tan cerca y a pesar de no optar a ningún puesto cabecero, la competitividad hace un clic en algún sitio y ahí estoy yo haciendo el sprint de mi vida con las fuerzas que me quedan jajaja.

 Con la inercia que hemos cogido tenemos al corredor de delante bastante cerca y le pasa como a mí, que al darse cuenta de lo que viene se le fastidia su llegada tranquila y tiene que aumentar el ritmo para no ser rebasado, así que allí estamos los 3 en estos últimos 60 metros, como si nos fuera la vida en ello.

Finalmente y con gran sufrimiento los puestos se mantienen y consigo entrar en 10ª posición con un tiempo 17:57. El ultimo apretón pasa factura y tengo que estar un rato intentando recuperar el aliento. Cuando me incorporo voy a saludar al causante de este sprint y nos reímos de lo sucedido. Paso a recoger el avituallamiento (que me dieron el de los pequeños, aunque luego me pudieron entregar el que me correspondía) y voy a ver la llegada del compañero de viaje, porque si hablamos de que Jose tiene mérito, Kiko tampoco se queda corto.


Después de ver entrar a todos los conocidos, la típica charleta post carrera es de rigor y allí estamos debatiendo sobre lo dura que ha sido y que si esto que si lo otro. La noche ya se ha echado por completo y tenemos que regresar al pueblo, pero antes me entero que tengo que recibir un trofeo por viejo, así que la vuelta tiene que atrasarse un pelín. Después del evento y despedirme de la gente, tomamos rumbo hacia Vecilla que hoy le prometí al pequeño que se podría quedar un rato en la verbena, así que hay que cumplir.



lunes, 9 de junio de 2025

IV Vihalf Gasteiz 2025

¡¡¡Spoiler!!! De gozarla el año pasado y disfrutar como nunca, a pasar el peor triatlón de mi vida, viviendo un autentico infierno en mi ciudad.

Llegaba la fecha del primer triatlón, este año por lo que sea, mas tarde de lo normal y en media distancia. Aunque no me siento muy cómodo en una distancia ya algo larga para mí, el Vihalf se celebra en casa y el buen recuerdo del año pasado hace que me lo plantee de nuevo. Lo que menos me gusta, lo de siempre, la organización que requiere este tipo de evento. A mi me gusta ir, llegar, correr y para casa, pero en esta distancia hay que hacer varios preparativos que ni me gustan ni me apetecen. Luego también tenía que alargar un poco las salidas con la cabra y ver que tal me amoldaba.

Gracias a la ayuda de Diana, que al final tuvo que desistir de la prueba por una puñetera lesión, la nutrición la dejo en sus manos y con todo ello se acerca el día de la carrera, el viernes comienza el baile con la recogida del dorsal y la preparación de las bolsas. El sábado por la mañana me acerco a dejar la bolsa en la T2 y vuelvo para acabar con lo demás antes de ir a Garaio.


Foto Dy

Aparcamos en la explanada y meto las cosas en el box, me encanta este sistema donde no tienes que colgar la bici y hay mucho hueco entre bici y bici, siempre pensando que me dejo algo y a toca hacer tiempo, mientras nos vamos dirigiendo hacia el punto de salida. A falta de 20 minutos me cambio, dejo la bolsa en la consigna y me dispongo a calentar un poco en el agua. Al salir empezamos con los problemas, el reloj se pone con la iluminación al mínimo y con el sol ni se ve, intento solucionarlo, pero ya están llamando a la salida y lo dejo por imposible.


Foto Dy

Me ubico en la salida elite, con el síndrome del impostor y me preparo para el bocinazo. Sin darme cuenta ya estamos en este primer sector, algún que otro leve golpe, pero bastante limpio. Los primeros 500m se me están haciendo agónicos hasta que consigo coger algún pie y me quedo detrás de sus burbujas lo máximo que puedo. Lo bueno de no ser de los nadadores, es que no tengo que guiarme con mi nefasta visión en el agua, así que me fio de lo que hacen los de delante.

No tengo alarmas de los metros, pasamos una boya, continuamos, otra boya y así hasta que pasamos una, giramos mas de lo normal y a lo lejos veo de nuevo tierra. La natación se me está haciendo eterna, pero teniendo en cuenta que mi mayor tirada en la piscina este año son 2000 metros, es lo normal, me resigno y continúo intentando seguir lo mas junto al de delante. Metros antes de llegar, las algas nos van dando la bienvenida y un poco mas adelante ya me puedo poner de pie. Por lo que le escucho al speaker parece que somos de los últimos en salir, es lo que tiene salir con los buenos.

Me voy bajando el neopreno, encaro mi fila y dejo salir al compañero de al lado antes de empezar a cambiarme. Me cuesta un horror bajarme el traje y casi se me suben los gemelos en el intento. A duras penas consigo zafarme de él y lo meto en la bolsa con las gafas y el gorro. Casco y a por el segundo sector, me monto con calma sin saltar, me voy poniendo las zapatillas e intento recuperar el aliento que, esta vez, tanto me está costando recuperar.

Foto Kiko

Con todo en orden salgo del parque viendo a un ciclista caído en la cuneta (luego me enteraría que es Josu, mucho ánimo). Me sigue costando respirar y voy muy cansado en estos primeros metros, soy de los que le cuesta más esta transición que la segunda, solo espero que se estabilice el cuerpo y pueda “disfrutar” del sector que mas miedo me da. Los compañeros que han salido conmigo se van alejando y por fin me puedo acoplar y encontrar una cadencia que me permita pedalear. La recta hasta Agurain con sus toboganes se hace llevadero y me adentro entre los ánimos hacia Gordoa. Se suponía que este tramo iba a tener el viento en contra, pero no se nota en demasía. Km 20 y me adelanta el primer ciclista, yo hago lo propio con otro y empiezo la subida.

Después de pasar varias veces por aquí antes de la carrera, sé que la tengo que afrontar con calma y a mi ritmo, la vertiginosa bajada hacia Zalduondo y primer avituallamiento en el que fallo en el primer bidón, pero cojo el segundo. Me lo meto en el traje, de momento todo va como el año pasado y continúan los kilómetros con buen ritmo. El objetivo ahora que me marco es llegar a Egino y rezar para que el aire nos empiece a pegar de culo.

Otros corredores me han pasado, pero como eso ya estaba en el guión tampoco me frustra en exceso. Por fin llego a Egino y el viento parece que nos favorece, por lo que me alegra y después de alimentarme de nuevo encaramos las cuestas que nos llevaran a Agurain, próximo objetivo llegar vivo a Guereñu. Llegada a Agurain y subidita hasta siguiente punto de control personal.

De momento todo como lo estaba haciendo estos días, velocidad normal y controlando el esfuerzo, de Guereñu hasta el final, lo que se suponía que iba a ser bajada y aprovechar el viento, se hace raro y ya no lo veo tan bonito, porque el viento no es tan claro como se esperaba. El siguiente objetivo en Zurbano, pasando por el repecho de Argomaniz, pero al llegar a Elburgo se me empiezan a subir los cuádriceps, no me lo puedo creer, no me había pasado en ninguna salida anterior, intento estirar un poco y aunque no se pasa del todo por lo menos puedo seguir pedaleando, pero no me ha gustado nada la sensación.

Giro hacia Argomaniz y puerto de “primera categoría” para retomar por la nacional continuando acoplado y con buenas sensaciones. Desvío en Ilarraza, ya nos estamos acercando hacia el final y por suerte no ha habido ningún percance. Poco antes de llegar a Zurbano vuelvo a tener la sensación en los cuádriceps que se me ponen duros y ya no esta gustando nada, pero puedo pedalear y el cartel de 80km hace que tenga mas cerca el objetivo. Los últimos metros por la ciudad es para no cometer errores e ir preparando la mente para el sector que mas espero. Me saco los pies de las zapatillas y me dispongo a bajar, no se porque no lo hago como de costumbre y bajo pasando la pierna por detrás del sillín, se me suben de nuevo los cuádriceps, esto ya no es normal.

Foto Rakel

Los metros hacia la carpa ya voy cojeando, llego a mi a bolsa, me cuesta descolgarla, saco todo lo que hay y me siento en la silla para vestirme con calma, primero el casco para dentro, pero al ponerme los calcetines las piernas se me agarrotan, con las zapatillas igual y la segunda me la intento meter de pies con la misma suerte. Cuando tengo todo listo empiezo la carrera, pero a cada zancada me duelen una barbaridad las piernas, en mi cabeza está el deseo de que se acostumbren a la situación y me dejen correr, por eso voy con mucha calma, es la idea de la primera vuelta, pero las sensaciones son malas malas y me moleta hasta la botella que tengo en la mano, lo que iba a ser un sector complicado por la fascitis plantar, resulta que ha quedado relegado a nada.

Foto Rakel

Rebaso a algún corredor, los dolores en lugar de ir a menos incrementan, antes del segundo kilometro se me hace prácticamente imposible correr, a veces me fallan del dolor y a punto estoy de caerme en alguna ocasión. Me siento una mierda porque no hay solución al tema, voy bajando el ritmo, que ya de por si es bajo, pero nada de nada, dolor insoportable. Hago un primer paso por donde esta Diana y la familia, voy arrastrándome, las cuestas arriba no puedo apretar y las bajadas me matan. Solo llevo 2 kilómetros y por mi cabeza pasa la idea de la retirada, cuando vuelva a pasar por donde esta la familia me paro porque el dolor en increíble y voy medio parado. 

Foto Rakel

Todos los ánimos de la gente que recibo hacen crecer mi frustración, mi cabeza puede pero las piernas no me dejan y es una impotencia que no había sufrido nunca en mi vida, dolores y cansancio si, pero esto en la vida. Alla donde esté, oigo decir a mi padre “hijo, párate y dejalo”, no le gustaba verme sufrir de esa manera y en parte tenía razón. De la que estoy bajando y valorando la retirada mi orgullo puede mas y me digo a mí mismo que si soy capaz de no pararme ni andar, tengo que terminarlo, por la gente que ha venido, por la prueba, pero sobre todo por mí, no soy de los que se retira si las cosas no salen bien. En el horizonte 19 kilómetros de puro sufrimiento, yendo a 2 por hora y con la cabeza gacha. Consigo la primera vuelta, ante la mirada de preocupación de mi hermana y mi madre, los metros van pasando a cámara lenta, esto no estaba en el plan, me resigno a mi suerte, ya me empieza a adelantar mucha y mucha gente, me aparto al lado derecho como un coche en la autopista con los warning puestos, que desesperación.

Foto Rakel

Los demás kilómetros mas de lo mismo, penurias, dolor e impotencia, de vez en cuando intento ir un poco mas rápido, pero nada de nada y ya no para quedar mejor o peor sino por hacer el sufrimiento menos duradero. Al llegar a mi segunda vuelta Jon el speaker me nombra creyendo que voy hacia meta, agradezco su confianza, pero todavía y muy a mi pesar me queda otra. Doy las gracias a varios corredores que me van ofreciendo su apoyo por si necesitaba algo, pero creo que piernas de repuesto no van a tener.

Foto Rakel

Y así por fin (aunque ha sido una penuria) llego a meta en 155ª posición con un tiempo de 4:44:10, nada mas cruzar meta y sin casi poder andar, los de la cruz roja me prestan una silla para sentarme, estoy allí descansando un rato hasta que a duras penas voy al avituallamiento para intentar recibir un masaje, aunque poca solución tiene el tema.

En cada movimiento me pichan las piernas y voy a comer un poco antes de ir con la familia, la que siempre está ahí. La cara de este año contrasta con la de año pasado, cuando al acabar, me fui trotando incluso, a buscar a Diana mientras acababa su carrera. Mi moral esta por los suelos y solo quiero llegar a casa para descansar y olvidarme un poco del tema.

Foto Rakel


No soy una persona que vaya pensando en los puestos ni en el tiempo y menos ahora con los famosos grupos de edad, cuando voy a una carrera voy con la ilusión de acabarla con la mejor sensación posible, dejándome la piel y sobre todo disfrutarla con sufrimiento, quede el 30 o el 300. El día de hoy es la primera vez que recuerde, que no he disfrutado, lo he pasado mal, muy mal, no creo que me haya pasado en bici, porque es lo típico que podía pasar y lo tenía en mente, pero al final las carreras son así, con lo que habrá que dejar pasar los días y retomar la rutina diaria (pero eso ya dentro de una semana cuando vuelva a poder andar)


martes, 27 de mayo de 2025

22ª 10Km Villa de Laredo 2025

Llega el finde de Laredo, es un finde especial para muchos corredores, pero sí que es cierto, que, para una persona como yo, que ni siquiera sabe cuáles son sus tan famosas MMPP, pues no deja de ser una carrera más, pero por todo lo que llevan consigo los 10km de Laredo y gracias a Oskar me animo a participar en tan prestigiosa prueba.

Lo bueno es que vamos a aprovechar la carrera y el buen tiempo para pisar un poco de playa un par de días, que al final es lo que me motiva. Llegamos el sábado un poco antes de las 13h y podemos aparcar relativamente cerca para dar una vuelta antes de comer y recoger el dorsal. Por lo que parece nos va a acompañar el buen tiempo, pero el “calor” y el viento que hace no nos va a dejar el día perfecto para el running. Llenamos el estómago y nos vamos aproximando a la salida de los de las 17h, yo todavía tendría que esperar hasta las 19h, pero el ambiente es digno de ver en estos acontecimientos.

Foto Quiermisfotos.com

Muchas caras conocidas por los alrededores y después de estar un rato tirado a la bartola me acerco para animar a los atletas de la primera carrera. Tengo demasiada pereza para empezar a cambiarme y me lo tomo con bastante calma, hasta que a falta de 25 minutos me pongo de corto (hoy saldré con el mono por el viento y para recordar las tardes de triatlón que he pasado por aquí también, jeje) y doy los primeros pasos. La maltrecha planta del pie empieza a recordarme muchos meses después que sigue ahí, es como el amigo pesado que no te deja ni queriendo, así que tendremos que lidiar con el dolor.

Ida y vuelta por la recta principal y ya empiezan a decir que vayamos entrando en nuestro respectivo box. A pesar de estar bien montado, es lo que menos me gusta de estas carreras multitudinarias, porque ahora toca esperar 15 minutos hasta la salida y hay un potrollón de gente, a ver cómo gestiono la salida.

Hacen las presentaciones correspondientes de la elite y nos apiñamos todos un poco más, breves minutos antes de salir. Ligera tensión y pistoletazo de salida. Primeros metros intentando no caerme y rebaso la línea de salida unos segundos después, ahora toca buscar huecos para empezar a buscar ritmo. Consigo mucho antes de lo que me pensaba la “tranquilidad”, está claro que colocar a la gente por ritmos ayuda a que haya menos altercados.

Encaramos la recta con viento a favor, quiero tomarme las cosas con algo más de calma y aunque no lo consigo del todo, evito salir a tope y dejo escapar algún grupo que en otras ocasiones no dejaría, pero creo que hoy es lo más conveniente. Le veo a Gontzal varios metros por delante y estoy al lado de Apraiz, con lo que doy por buena la salida e intento mantenerme en el grupo que se ha formado. Primer kilómetro rápido, pero más lento que algunas salidas de locura iniciales, aunque también puede ser por la cantidad de gente.

Foto Adrian Fernandez

Yo no soy de los que vaya a buscar ningún objetivo en concreto, lo que me convierte en otro rara avis del panorama, pero como suelo decir, siempre salgo a ganar (aunque nunca lo haga). Van pasando los kilómetros, voy a todo lo que me dan las piernas y como siempre corriendo por sensaciones. Llegamos al fondo de la calle, en el giro más que nunca, tengo que mantenerme con el grupo para resguardarme del viento de cara que nos va a empezar a pegar.

Me está costando mucho esfuerzo, pero al ver que la respiración se me estabiliza por el km 3 me quedo algo más tranquilo. Vamos a dar la primera de las dos vueltas (la más corta), la gente se agolpa a los alrededores y da un extra de motivación. Volvemos a la calle principal en busca del ecuador de la carrera, empiezo a quedarme descolgado, me queda mitad de carrera y las piernas no me dan sensaciones de poder seguir a este ritmo, por lo que veo alejarse paulatinamente al grupo.

Foto Dy

Por delante también van cayendo algunos y eso añadido a la cantidad de gente que veo retirándose, hace que mi orgullo crezca, yo tengo que acabar, nunca se me pasa por la cabeza la retirada. Por detrás también me va rebasando gente e intento aprovechar la inercia para pegarme un poco a ellos, pero normalmente dura pocos metros y tengo que volver a mi ritmo. Solo desde mitad de carrera, la cosa se está haciendo un poco más cuesta arriba, entro en el ansiado ultimo kilometro con capacidad para aguantar. Por los altavoces escucho que las féminas han batido el récord de España. Un par de giros hacia la izquierda y me encuentro encarando la recta de meta y recordando la llegada del último triatlón que realice aquí e intento exprimir lo poco que me queda, que es una miseria.

Foto Adrian Fernandez

Me asombra la capacidad de algunos corredores para afrontar estos últimos metros con los cambios de ritmo que estoy viendo, yo por mi parte poco más puedo hacer y traspaso el arco de meta con un cansancio considerable.

Puesto 109 en un tiempo de 32:24, muy contento por como he gestionado, corriendo como siempre de más a menos, pero dejando todo por las calles de Laredo. Después con las piernas acartonadas y viendo todo el montón de gente que se está acumulando, me aparto con mi fruta del avituallamiento hacia la zona ajardinada esperando la llegada de los dos acompañantes.

Tengo las patas demasiado duras y antes de ir a soltar un poco charlo con Gontzal que se ha cascado una muy buena carrera. Después de todo el evento volvemos a la calma relativa y nos queda disfrutar del buen tiempo de lo poco que resta del día y de la playa al día siguiente, que al final es lo que más disfruto de estos planes deportivos.

miércoles, 30 de abril de 2025

IV 10k Camargo "Pedro Velarde" 2025

Seguimos con el descubrimiento de carreras, esta vez toca la zona de Cantabria, aprovechando unos días, nos acercamos la expedición para correr la carrera de Camargo. Arrancamos un par de días antes y visitamos los alrededores (con muy mala meteorología) antes de ubicarnos, el día anterior de la carrera, en Maliaño, aquí se va a desarrollar el evento y me acerco a recoger el dorsal. A la hora de mirar la lista de inscritos veo que no aparezco, pero tengo la seguridad de que me he inscrito correctamente. Hablo con la persona que está entregando los dorsales, le enseño el email de confirmación y aunque sigo sin aparecer hace las gestiones pertinentes y me puede dar un dorsal para la carrera, menudas historias.

Después del contratiempo también recojo el dorsal de un compañero y nos vamos a “disfrutar” del día perruno que hay, con lluvias constantes y viento, pero gracias a la compañía se hace la aventura más amena. Ya en el aparcamiento y pensando en el día de mañana preparamos la cena y después de jugar un poco nos vamos a descansar esperando que mejore un poco la meteorología.

El madrugón se hace más llevadero cuando ya te encuentras en el lugar y con la calma me voy preparando para salir a calentar, todavía llueve algo, pero el viento ha bajado bastante y no ha quedado mal día para correr. Tan calmado estoy preparándome que me tienen que decir que vaya a calentar o se me hará tarde y acatando ordenes salgo a trotar ya vestido de corto. Es una carrera dividida en dos (hasta 38 minutos y a partir de 38 minutos) lo cual mejorará el tema de la salida, porque hay bastante buenos atletas apuntados.

Foto Dy

Calentamiento algo escaso, pero tampoco me apetecía mojarme mucho, por lo que me aproximo a la línea de salida y con sentido común me coloco en 4 o 5 fila para no estorbar a los corredores más rápidos. Minutos de presentaciones y en nada se da la salida al evento. Intento salir como siempre, fuerte al principio, pero el tumulto de la salida hace que vaya a trompicones buscando los huecos. 

Foto Dy

Cuando por fin se estira la carrera, noto que me empiezan a doler un poco los cuádriceps, espero que no vaya a más y al ver a Gontzal por delante pruebo a ver cuánto le puedo aguantar, es una buena referencia para los primeros kilómetros a sabiendas que es bastante más rápido que yo, pero me motiva el intentar seguirle, siempre con cabeza.

Foto Bea

Sobre el segundo kilometro le doy un relevo y me coloco en cabeza, a pesar de que hay menos viento que estos días, todavía pega algo y se hace molesto en bastantes momentos del recorrido. Son 3 vueltas al circuito, en algunas ocasiones los charcos hacen que tengas que coger la curva más abierta y eso también penaliza mentalmente. Sobre el kilómetro 4 empiezo a oír los pasos y los jadeos de los perseguidores y decido reducir un poco el ritmo a la espera de ser rebasado e intentar mantenerme con ellos. De esa manera me pasa la primera fémina apoyada por un corredor del Vicky Food y varios corredores más e intento pegarme a ellos.

Foto 10k Camargo

Al principio les aguanto el ritmo, pero viendo que llegando al sexto kilometro ya mi cuerpo me pide un poco de calma para poder llegar al final, me voy descolgando y me quedo mano a mano con otro corredor. Entre él y yo vamos dando algún relevo y nos acercamos a los dos últimos kilómetros. Los cuádriceps han ido decayendo con el paso de los metros y ya empiezan a doler demasiado, a lo lejos veo la bandera de los 9 kilómetros y con ganas de terminar el evento cuanto antes, intento sacar lo poco que me queda.

Foto Dy

En la rotonda nos dirigen hacia meta, reconozco la recta principal y gracias a que escucho las zancadas de los perseguidores intento que no me rebasen. Por desgracia y a pesar de exprimir mis piernecillas todo lo que puedo, a falta de unos metros me rebasa uno y ahora si, por primera vez, miro hacia atrás para ver el panorama. Por suerte los demás están “lejos” y disminuye esta especie de mini-sprint que estaba haciendo para cruzar línea de meta.

Foto Bea

Puesto 33 para esta carrera plagada de buenos corredores en un tiempo de 32:22 y en cuanto veo una valla a unos pasos, me apoyo en ella intentando recuperar el aliento, que en esta ocasión tarda más de lo habitual en llegar. Cuando por fin puedo andar un poco, me paseo por el área de avituallamiento que, dicho sea de paso, está muy muy bien, mientras saludo a varios corredores conocidos y les felicito por la carrera.


Luego voy a buscar a las otras 2 patas de la familia y sabiendo como se suele poner la ducha, me acerco al polideportivo para dar por finalizada la jornada deportiva. Después y ya con más calma esperamos un rato en los columpios mientras el enano juega y nos acercamos a animar en los últimos metros, a los corredores de esta segunda carrera. En la entrega de trofeos y con la “suerte” de ser viejo, puedo recibir una gran bolsa de productos que nos va a amenizar estos días.

Foto 10k Camargo

De camino de vuelta, nos topamos con el capo del equipo y con el gran Juan Carlos Higuero y charlamos un poco antes de despedirnos. Y como todavía nos queda un día de disfrute aprovechamos para visitar algún paraje de los alrededores antes del gran apagón del 28-04-2025.

martes, 1 de abril de 2025

XXXI Duatlón Oñati 2025

De vuelta al ruedo duatletico me toca escapar este sábado lluvioso hacia Oñati, sitio que a pesar de haberlo conocido tardiamente (nunca me agradaban los duatlones porque son épocas de mucho frio) me encantó en cuanto lo saboree en 2019, por la organización, el ambiente que se respiraba nada más acercarse a la plaza y la distancia, que es de mis preferidas.

La mañana del sábado comienza con el planning nutricional completo que me va a preparar la buena de la casa (yo que era de llevar mandarinas, ahora resulta que hay que tomas geles, jaja). Después se torció, cuando esa misma persona se tiene que dirigir hacia urgencias, así que nos quedamos el pollo pequeño y yo para acabar de organizar e ir a recoger a la abuela y a Iñigo que se vienen con nosotros hacia allí.

Llegada con antelación, todo el trayecto con la lluvia y el único deseo de los participantes es que no se repita lo de hace 2 años, con granizada incluida. Aparcamos fácilmente y nos dirigimos, con las que esperemos que sean las ultimas gotas (deseo muy fuerte) a por los dorsales. Este año han cambiado la zona de boxes y está más repartido todo. Al volver a la plaza me encuentro un escenario bastante diferente al de otras ocasiones y es que los, alrededor de 100 participantes que vamos a tomar salida, no es nada comparable con la de anteriores ocasiones, pero bueno es lo que hay.

Todo está casi en marcha, empiezo a poner las pegatinas correspondientes y después meto la bici en boxes, siempre con la mosca de haberme dejado algo sin hacer bien. A falta de 20 minutos me empiezo ya a preparar y de momento, con la esperanza que no llueva, me pongo los manguitos. Mientras estaba trotando, veo la necesidad de salir con camiseta interior, sobre todo para el sector ciclista y gracias a que en la consigna me prestan de nuevo la mochila me puedo cambiar mientras empieza la carrera femenina.

Últimas carreras, le dejo la sudadera a mi madre y me voy acercando a la salida, pocos problemas para llegar a la posición de delante y me coloco a la izquierda de la línea. La cuenta regresiva pone la guinda y salimos a ver que nos depara el evento. La idea es clara, aprovechar la carrera, que es en lo único que puedo destacar un poco y sufrir en la bici.

Por delante Joanes, Arrasate e Iker, no se me ha perdido nada con ellos y me quedo en la subida del primer km en el segundo grupo. Rodrigo coge la batuta y yo me mantengo con él al pillarle en la bajada, después de transitar la larga recta hasta el giro de 180º, veo como está la situación, se está estirando el grupo, pero estamos bastante juntos todavía. Le doy un relevo e intento mantener el ritmo para rascar algún segundo más.

Foto Aitor Arotzena

El recorrido no tiene muchos desniveles salvo en el primer y casi último kilómetro por lo que se puede correr bastante a gusto. Antes del paso por la primera vuelta Ugaitz se pone a liderar y nos vamos alejando los dos de los demás. Ahí estoy yo con un Junior intentando aguantarle el ritmo, madre mía que sufrimiento. En ocasiones intento darle algún relevo para que pueda descansar, pero no puedo rebasarle y no baja el pistón por lo que me quedo detrás de él lo que resta de sector. Al grupo de atrás, que se ha reunificado, le hemos sacado algo más de ventaja, pero por lo que sé, no tardaran en darnos caza.

Foto Ama

Llegamos a la transición, bastante rápida para las pocas veces que las hago y salimos prácticamente los dos igual, me subo a la bici, increíblemente tengo cero problemas para meterme las zapatillas y comienza la andadura con una pequeña cuesta hasta alcanzar la carretera. Miro para comprobar que Ugaitz sigue conmigo, me dice que el en bici mal, pues ya somos 2 y le comento que tranki, que en breve nos pillarán. Y así es, yo creo que en los 5 primeros kilómetros ya somos absorbidos por el pelotón, lo que cuesta sacar renta a pie y lo fácil que te pillan jajaja. A partir de aquí todo es velocidad pura, a pesar de ir en grupo hay momentos que se pega tal tirón que casi me quedo descolgado. El corazón se me pone a tope solo con aguantar, estoy yo para tirar... Rotonda de vuelta, apretón increíble el que tengo que dar para no perder el tren y me falta el aliento. En mi cabeza se empieza a presentar la primera de las subidas, es corta, pero dura como ella sola. Giramos hacia la derecha, salta San Vicente y algunos detrás, yo viendo que la carretera no está para muchas filigranas, voy lo más precavido posible hasta que empieza el repechón.

Foto Naikefotosport

Ahí lo esperado, la mayoría me empieza a dejar atrás, yo echo en falta piñones mas grandes y luchando para llegar arriba. Por suerte no me he quedado el último y consigo mantener un grupo menor para llegar hasta la subida a Arantzazu. Allí comienza una nueva odisea, las cuestas interminables y las piernas para el arrastre. Cada vez que pasamos una curva espero con ansias ver la zona de avituallamiento que me diga que ya se ha acabado la penuria, pero esta subida se me hace eterna mientras veo con impotencia como me van rebasando, que después de tantos años ya lo tengo asumido, por lo que el disgusto es menos jijiji.

Por fin consigo agarrar el botellín de agua que me indica que tomamos el camino de vuelta en, esta vez sí, una trepidante bajada hasta llegar al pueblo. Nos queda recorrer de nuevo la primera parte del circuito, consigo dar caza a un par de corredores de delante y con el trascurso de los kilómetros se nos juntan algunos más. 

Foto Aitor Arotzena

Para finalizar mi odisea personal solo queda rematar con la pequeña subida de nuevo. Esta vez la encaro con mas calma, meto todo lo que tengo de nuevo y esta vez sí, me quedo el último del grupo. Bajada tranquila en solitario y pensando en cómo responderán las piernas para este final de carrera.

Foto Ama

Buena transición de nuevo, salgo a dar todo lo que me queda, es hora de “vengarme” en mi sector. El primer kilometro parece que no avanzo y solo puedo rebasar a un compañero del grupo en el que íbamos. Por delante me fijo un objetivo a lo lejos, que en el primer sector corría como un demonio, su color de mono rojo lo hace distinguible pero no soy capaz de reducirle casi nada. Lo bueno de esta distancia de duatlón es que te da margen para intentar recuperar algo y eso me da tranquilidad.

Foto Aitor Arotzena

En la larga recta veo algunos corredores y se me enciende de nuevo el chip para apretar un poco más. Giro de 180 y pequeña subida, paso a algunos, se me empiezan a acabar los objetivos, de lejos veo a Bizkarra y empieza un nuevo juego. Es el único corredor al que podría dar caza, pero los kilómetros se me van acabando y todavía le llevo a bastante distancia. La cuesta antes del último kilómetro hace mella en las piernas de Gorka resentidas de Zuia la semana pasada y consigo rebasarle en el giro. Ya solo me queda disfrutar, cuesta abajo, para llegar a meta. Me rio con los comentarios de Unzu antes acceder a la plaza y disfruto de las últimas curvas.

Foto Naikefotosport

Cruzo el arco en 9ª posición con un tiempo de 1:59:35 con un buen sabor de boca y cansado como un perrete. Al poco llega Gorkita, nos felicitamos por la carrera realizada y a degustar un poco del avituallamiento rico que hay por aquí. Después de mucho tiempo me encuentro con Beñat, un referente de este deporte que hacia mucho que no veía y me alegro un montón de poder charlar con él y deseando volver a verle en alguna batalla.

Luego ducha, recoger la bici e ir con el resto de la familia para esperar a la entrega de trofeos donde recibo una buena cesta de fruta y lo que mas me gusta, una rana de peluche que me encanta, diré que es para el hijo, pero reconozco que es muy chula hasta para mí. Gracias a toda la gente que ha organizado esta maravillosa carrera, porque a pesar de pasarlo rematadamente mal en el sector de bicicleta me parece que es uno de los bonitos duatlones que tiene el país vasco y se nota el cariño y la dedicación que emplean en montar todo este tinglado.