martes, 21 de mayo de 2013

II Duatlon Cross San Asensio 2013


Hoy ha sido uno de esos días en los que pienso…para que me meteré yo en estos berenjenales. El año pasado se celebró el primer Duatlón Cross en San Asensio, el pueblo de un compañero de curro, y le comente que si podía, iría a hacerlo y estar allí con él. Resulta que no pude ir y este año se hacia la segunda edición, así que ya no podía excusarme más, jeje.
Tenía que desempolvar la Btt, porque hacía casi un año que ni la tocaba, ponerla en el coche y ale, camino de la rioja city. El tiempo este año no nos está  acompañando mucho y hoy no iba a ser menos, muchos días lloviendo y la carrera por tierra parecía que me iban a traer problemas, con lo que no voy muy motivado que se diga. Para colmo al llegar al pueblo me encuentro con José Luis y me dice que se iba a ir porque tenía el hombro mal, mala suerte, espero que no sea más que el susto. Mucho “pro” en el aparcamiento, y entre tanto llega Iker con un amigo suyo que también iban a correr. Voy a por el dorsal y ya la cosa no empieza bien, me ha tocado el número 66, pero claro desde mi posición veo el 99 (bueno esto para los que me conozcan, jeje). Vamos a dar la vuelta al circuito de pie con la bici y aun yendo despacio, nos ponemos de barro hermosos.

Foto Aita
Salida a las 11:30, se sale muy rápido, estoy en segunda fila y aunque no sea del todo mi terreno, quiero ir adelante para intentar sacar el tiempo que pueda a pie. Alguna zona con bastante barro, pero se puede correr, me coloco rápido en segunda posición y no quiero ir justo detrás de él porque no veo donde piso. Kilómetro 2 y me tuerzo el tobillo, no ha sido mucho así que puedo seguir. 

Foto Aita
Llegamos a la primera vuelta y seguimos igual, noto al tercero cerca porque oigo su respiración, me pesan algo las piernas y decido ir poco más despacio. Kilómetro 4 y me pasa el que a la postre seria el vencedor, de esta manera llegamos a la T1, una transición algo rara porque con la bici de montaña, no la había hecho nunca.

Foto Rakel 
Salgo 2º pero a la hora de montar me pasa de nuevo, los primeros metros, son una subida por asfalto, para dar una curva cerrada a derechas y meternos en el lio. Quiero beber algo de agua pero todo pica para arriba y no puedo, hasta un pequeño descanso que hay más adelante. La cosa se está poniendo fea, porque por una parte no me baja al plato pequeño y los cambios no van del todo bien, para colmo el agua con tierra….ya sabes no?. Tengo la bici llena de barro, libro algún lugar con mucho barro suelto, pero sobre el 1,5 me voy pegando, me voy pegando, resbalo y chofff al suelo. Me  pasa algún corredor, para arriba y a seguir, menudo chocolate, yo creo que hasta me rio un poco. Nos habían dicho, que había alguna zona mala, pero yo creo que hay alguna zona buena, pero bueno, como no sé cómo va esto, a lo mejor es normal. Pequeña bajada, en la que tengo algún susto y decido que no hay que jugársela más. Entre subida y falsos llanos vamos hacia delante mientras me rebasa algún otro más, y se ven más caídas de la gente, las piernas están a punto de entrar en huelga, cuando de nuevo lo mismo, ahí ahí ahí y al suelo. Pues nada a levantarse y a seguir, pero va a ser que esta vez no, al dar 2 pedaladas veo que la patilla del cambio a fallecido, kilómetro 4 y poco y con la bici en mano para llegar al pueblo de nuevo.

Foto Rakel
Los que va pasando preguntan si estoy bien, yo sí pero ella… Tremenda caminata que me pego, en algún cruce me dice algún voluntario que le deje la bici que luego me la baja, pero me da igual, si tengo que seguir yo andando, hasta que en uno de los cruces (después de casi 30 minutos andando) me dicen que me meten la bici en el coche y me bajan, todo un detalle por parte del chaval. Así que embarrado hasta las orejas entro “por la puerta de atrás” pidiendo paso a la gente y ante la extrañada de mi hermana. 

Foto Rakel
Llego a boxes y me sorprende ver a más gente que se ha retirado y entre ellos a Iker, que me dice que se ha caído a falta de nada para empezar la segunda vuelta, que creía que se había hecho más daño, de lo que ahora ya observándose tiene, una pena, porque este tipo de dus son muy suyos y podía tener un top ten en la mano.
Y de esta manera concluye un domingo cualquiera, con 5 kilometrillos de runing y apenas 4 de bici, jajaja. Lo bueno de esto, es que he podido limpiar la bici, tomar el avituallamiento de meta y ducharme, de los primeros, miremos el lado positivo. Yo solo tengo pequeñas contusiones y la bici, no parece que sea para mucho y ya se arreglara. Creo que se podía haber hecho de otra manera para evitar algunas de las cosas que han pasado, pero yo no entiendo mucho de esto, así que un nuevo DNF en mi casillero, pero con una piel, gracias al barro, que ni las top models.


martes, 14 de mayo de 2013

10 Km XI Maraton Martin Fiz 2013


Domingo temprano para arriba que toca ir a hacer deporte, aunque no me lo he dicho a mí mismo con esa alegría. Después de que la opción de doblar carrera se quedase en nada la semana pasada, ha sido una única carrera este finde. Los 10 Km de la Maratón de Martin Fiz era el objetivo, a pesar de no estar muy mentalizado, las ganas iban a ir entrando poco a poco.
Llego al centro y lo primero que hago es cambiarme en la plaza para poder dejar la bolsa en la consigna y poder calentar en condiciones, esta vez, al ir solo resultaba algo más fácil, pero a la vez algo más aburrido, aunque con la gente que he saludado mientras calentaba, quedaba en un segundo plano. El día acompañaba, nublado, sin calor y con poca intención de cambio, perfecto para los corredores y para espectadores que la quisieran seguir.
Pistoletazo de salida para los patinadores 10 minutos antes de la salida general para los demás, me voy acercando a la salida y no quiero ponerme muy adelante, habrá galgos con más velocidad que la mía en estos primeros compases. Como viene siendo habitual se va amontonando la gente en los primeros huecos, cosa que no me parecería mal si al final llevasen un ritmo adecuado a su ubicación en salida, pero bueno, lo de siempre…


Después de un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de Boston salimos a recorrer Vitoria, cada uno metros diferentes pero mismo objetivo… llegar. Como ya me imaginaba entre esquivar y cambiar ritmo pierdo algo de tiempo, la idea era intentar seguir a los primeros de la media, pero de momento me tomo las cosas con calma, no quiero petar como el año pasado. Primer kilómetro algo rápido, se van formando grupos y yo intento ir saltando de uno a otro para no quedarme en tierra de nadie. Corro bastante a gusto, el ritmo es alto pero llevadero. Un poco antes del kilómetro 3 veo que esta el grupo de Fiz un poco más adelante, así que de nuevo, pequeño cambio y a por ellos. Cuando llego compruebo que esta también Gontzal en él, pequeño saludo y me instalo con ellos.
Los de la media están un poco más adelante, pero visto que tendría que pegar un buen apretón, decido ser reservón y quedarme en el grupo, hemos bajado un pelín la velocidad, pero me viene bien para tomarme un respiro. Llegada a la zona Bulevar, en la que hay un avituallamiento, así que pequeño sorbo de aquarius y a por la otra mitad. Aquí es donde nos cruzamos con los que vienen por detrás y se oyen las voces de ánimo hacia los 2 corredores de la maratón que vienen con nosotros entre otros, se nota el buen rollo que se respira en estos eventos deportivos.
Vamos recogiendo algún que otro cadáver de la parte delantera, mientras avanzamos en pequeño desnivel hacia la calle Francia, la afluencia de público es un poco mayor y los ánimos ayudan en momentos de flaqueza. Donde más se hacen notar es cuando giramos a la izquierda dirección Olaguibel, la gente en esa curva chilla de lo lindo. Pequeño acelerón de ritmo  de los maratonianos (madre mía como van, uno de ellos es que a la postre quedaría 2º) al que le sigue como en toda la carrera Gontzal, que ha estado en todo momento al tanto de ellos. Se me separan un poco y decido que no sería bueno para estos últimos kilómetros perder este tren, así que apretón y con ellos. 

Foto Aita
Encaramos recta de la calle Florida, sé que en breve tocará desviarme para llegar a mi meta, así que a unos 200 metros de dicho cruce, acelero y les doy ánimos para que acaben a estos machines. De repente me encuentro que no se accede a meta por donde el año pasado, sino que hay que dar una especie de vuelta por detrás, no es casi nada, pero a estas alturas cualquier imprevisto trastoca todo. Continuo como iba y ahora sí, desvío de la carrera de 10km, a la llegada a la curva de la calle Postas, mi hermana me dice que tercero, Tercero??? 

Foto Rakel
No sé ni cómo iba al haber tanta carrera junta pero al ir llegando al arco oigo como el speaker lo ratifica, así que levanto la mano (no me había visto en ninguna de estas antes) y cruzo meta. Lo curioso es que al llegar oigo por megafonía que detrás mío entra Gontzal, que yo pensaba que estaba haciendo como de liebre a los de la maratón y que iría a correr la media, le digo que no me había dado cuenta, porque ha ido casi todo el rato tirando, y con la humildad que le caracteriza dice, “va que no pasa nada”.


Me dan un  papelico que dice que a las 13h se repartirán los trofeos, madre mía, pero si me quedan más de 3 horas, así que como tenía que irme a duchar, aprovecho para ir a dar unos largos a la piscina de mendi y aprovecho el viaje, jeje.
Vuelvo de nuevo para cuando están llegando los corredores de los 21Km, me encuentro con 2 del equipo de Tri y nos quedamos viendo todo lo demás. Entre pincho, charleta y ánimos a los corredores que llegan, se va acercando la hora de ir hacia la plaza, a recoger el trofeo. No tengo ni idea de lo que hay que hacer, nos llaman para ir acercándonos al estrado, entre estas, Iván Fernández, que ha sido el ganador de la de 10, aprovecho para saludarle y intercambiar cuatro palabras con él, un tío, la verdad que el adjetivo majo se le queda corto. Nos comentan más o menos como lo van a hacer y en nada escucho mi nombre, así que para arriba.

Foto Aita
No sé ni lo que está diciendo, tampoco sé qué hacer ni dónde mirar, me vienen a dar el trofeo, le doy la mano y ale a hacer lo que se me ocurre, bueno, ya paso mi momento. Y es aquí cuando veo a mi familia en primera fila, pa que veas…. jeje. Después de la entrega a los 3, foto en podio, y con chicas y para abajo. Me despido de Iván, que me dice a ver cuándo me acerco al prado, y yo pienso, si, si de vez en cuando ya paso, pero no a vuestros ritmos, jejeje.
Y de esta forma concluye el día deportivo, con un podio, un trofeo y un buen momento vivido gracias a mis 34:30 de carrera y esa tercera posición.


martes, 7 de mayo de 2013

VII Triatlon Bermeo 2013


Y se apaga el semáforo rojo lo que da la salida a una nueva temporada de triatlón. Bermeo es el inicio de tan deseada droga. Como me pasa casi todos los años al inicio, tengo que repasar mentalmente todo lo que tengo que meter en la bolsa, porque siempre pienso que se me va a olvidar algo. La meteorología nos indica que va a haber cielos despejados con viento, y temperatura de unos 17º grados, perfecto (salvo el viento).
Llegamos la familia telerín, con una hora y media de antelación, el pueblo esta petao, me acuerdo yo hace 2 años que aparqué al lado de la salida con apenas 200 inscritos, y hoy más de 400 en línea de salida, y dejando el coche casi en el pueblo de al lado. 

Foto Aita
Viendo como está la cosa, decido meter la bici bastante más pronto de lo habitual, lo cual es un acierto con la masificación que se está reuniendo y compruebo el poco espacio que hay para cada uno, mismo espacio para más gente, mal asunto… Nuevos compañeros del equipo a los lados del box (que por cierto, este año se han puesto a lo pro, teniendo que dejar las cosas en una cestita, jeje) que he ido conociendo más adelante. El sol está pegando y no me decido a ponerme entero el neopreno, aprovecho la salida femenina para tal menester. Por fin una salida digna en este triatlón, porque en años precedentes habían sido un auténtico caos.
En estas que toca la hora de meterse al agua, unos 12º o por ahí, los primeros que se quejan son los pies, y al pegar las primeras brazadas la cara se me queda congelada, por suerte, a base de nadar un poco se va pasando la sensación. Me coloco en segunda fila sobre la mitad del gran grupo y escucho el primer comentario digno de reseñar. Uno que hay en primerísima fila diciendo “que los que vayan a nadar rápido pasen para adelante, buff menudas ostias me van a dar”. Pues gilipollas, como se va a poner si estas tú, en fin…
Después de los típicos échense para atrás y vocerío, se da la salida. Salgo unos 50 metros sin poder meter la cabeza al agua de la gente que ahí, se forma un embudo increíble, y soy incapaz de avanzar, mala elección del sitio. Ya desde el inicio veo que voy a tener una natación complicada, primer golpe en las gafas, por suerte no me entra mucha agua y puedo continuar.


 Me duelen los brazos, no nado a gusto y me agobio mogollón. Entre este calvario llegamos a la primera boya, para que decir más, nuevo embudo, unos que no giran y siguen recto, otros que se cruzan demasiado y yo mismo que no se ni para dónde tirar, de nuevo me pasa el séptimo de caballería por donde quieren. Segunda boya, giro a la izquierda y a rezar para que llegue cuanto antes el final de esta desastrosa natación.
Por fin me dirijo a la rampa de salida, sin fuerzas me pongo de pies, no sé si quitarme las gafas, el neopreno o tirarme al suelo para besarlo, descarto esta última opción por no quedar bonito, jeje. Me quito las gafas y me intento bajar el neopreno, lo cual me resulta imposible, voy andando y después de muchos intentos consigo bajarme la cremallera, pero el dichoso velcro no se despega y no me lo puedo bajar. Pelín antes de entrar a los boxes consigo mi propósito, estoy mareado e intento coger aire mientras busco mi bici.
La transición me la tomo con mucha calma, saco el neo, lo tiro a la cesta e incluso me dejo preparadas las zapas de correr encima de este, para que no se mojen. Poco a poco se me va pasando la tontería y después de centrarme en el siguiente paso (la inactividad en competición te hace olvidar las transiciones) salgo con la bici hacia el segundo sector. A la hora de cruzar la línea que permite la subida a ésta, decido no dar el salto y me monto a la bici con precaución, para no ver el suelo, entre tanto, oigo a mi hermana que me anima, así que adelante con las 2 ruedas.

Foto Rakel
 Le tengo un poco de miedo al comienzo, son rampas durillas de subida y en otras ocasiones he sufrido mucho esos primeros metros. El primer repecho, lo hago incluso rebasando a algunos corredores, las piernas aunque se quejan parece que están aguantando el tirón, el viento a favor ayuda también a ello, me engancho a algún corredor que me pasa, es importante no perder el grupo, en este tipo de circuito es vital. Los toboganes de subida y bajada son continuos, y como es habitual el poco entendimiento de los componentes del grupo formado hace que se generen parones y tirones. Los pocos relevos que se están dando los estamos haciendo otro chico y yo, echo una mirada para atrás para ver cuantos estamos y decido tomarme las cosas con más calma, porque lo más normal es no poder escaparte ni que te desenganchen. Mi cuentakilómetros parece que se ha tomado el día de fiesta, no me marca nada, por suerte conozco más o menos como va a ser el recorrido. A la llegada a la rotonda de vuelta se ven los grupos que se han ido formando por delante, y al rebasarla veo los que hay por detrás, con un poco de suerte llegamos la grupeta completa. En un par de ocasiones veo que alguno tira intentando escapar, y salto con él para probar suerte, pero imposible, así que a rodar con el pelotón (que en ocasiones está siendo peligroso) hasta llegar a Bermeo, porque creo que en carrera les puedo dejar.


Foto Rakel
Llegada a la T2, me intento colocar un poco adelante, porque la entrada entre los adoquines del pueblo es estrecha y peligrosa. Aun yendo bastante bien colocado y ya solo con un pie en el pedal, el que está delante se cruza justo a la hora de bajarse, con lo que paro haciendo un invertido al más puro estilo motero, por lo menos no me he caído, no tiene la misma suerte una de las botas, que se ha suicidado al salirse del pedal.
En el pasillo de acceso me cuelo entre un par de triatletas, así que 2 menos, dejo la bici me calzo las zapatillas y a dar lo que quede. 

Foto Aita
 Me encuentro cómodo, del grupo que hemos entrado hay un chico que sale con gran ritmo, parece buena rueda, intento mantenerme cerca de él. Vamos adelantando a gente, pero se me está escapando poco a poco, no me preocupa, llevo buen ritmo. Vuelta de 180º, cinta amarilla al cuello y de nuevo hacia el puerto para completar la primera de las 2 vueltas. Entre ánimos de la gente y saludos a los compañeros en carrera, llego a la mitad de este último sector, “una vuelta, solo queda una vuelta”, me digo para animarme, ya empiezo a estar algo cansado y tengo amagos de subida de bola en los isquios, intento no forzar tanto y me centro en acabar. Esta segunda vuelta se ha convertido en una marabunta de gente, he incluso en ocasiones es difícil adelantar por un carril tan estrecho. Las patas ya están pidiendo la hora, entrada al paseo del puerto y echo una miradilla hacia atrás, los de delante no los pillo y detrás no viene nadie, tranquilidad para los últimos metros.

Foto Rakel
Antes de entrar a meta hago un amago de chocar la mano de Olatz, pero como la he visto tarde no consigo darle. Paso arco de entrada e intento coger aire. Al final 38ª Posición (mejor de lo que pensaba) con un tiempo de 1:15:00.


Bonito triatlón acompañado de buen tiempo y con masaje final de regalo.

miércoles, 6 de marzo de 2013

XII Trofeo Garellano 2013


Hacía ya mucho tiempo que la regusilla de colocarme un dorsal quedaba lejana y ha vuelto a entrar un 3-3-13. Se celebraba la XII carrera de Bomberos de Bilbao, con lo que después de preguntar por unos lados y por otros nos han dejado participar, la carrera en si es muy muy popular, pero bueno el hecho de ir con el cacho papel en el pecho motiva. No ha habido que madrugar mucho, preparado el petate (ya no me acordaba ni que se metía), salimos los 3 “académicos” dirección Norte. No ha habido problemas a la hora de aparcar, con lo que estábamos en rango de carrera. Nos dirigimos a inscribirnos al parque, con la correspondiente cuantía de inscripción “CERO EUROS”, así da gusto correr.
Ya se va viendo a gente calentado por los alrededores, no es como en otros eventos, puesto que la cantidad de inscritos está más limitada, pero con el día que ha salido es gratificante ver a la gente vestida de corto (aunque tengo que reconocer que esperaba a alguno más). Entre risas, bromas y comentarios se acerca la hora de la salida, no he calentado a penas y los estiramientos son escasos, encima la cadera no está en su mejor momento, pero a por ello…


Salida muy light y decido ver como transcurren los primeros metros, se supone que va a ser alrededor de la ría, pero no tengo ni idea del recorrido. Antes del primer kilómetro intuyo que nos quedamos 3 personas en cabeza, y digo intuyo porque solo veo las sombras. Pequeña subida para pasar la ría y nos encontramos al otro lado con el cabeza de carrera aumentando un poco el ritmo, puesto que sé que no le voy a poder seguir, me limito a intentar  marcar ritmo constante. Sobre el kilómetro 2 es donde empieza la yincana de puentes, el primer encontronazo me lo encuentro cuando al bajar por uno de ellos, pensando que es una rampa, veo que son escaleras con gran paso, menos mal que las he visto, a lo largo del recorrido eso va a ser una constante. Llegados al tercer kilómetro, veo que me quedo en tierra de nadie, al primero lo tengo a unos 40 metros y por detrás lo tengo algo lejos, así que viendo que ya empiezo a ir un poco justo, decido ir regulando en la medida de lo posible.


Los puentes son rompedores y las escaleras pequeñas en bajada peligrosas, con lo que aprovecho para intentar recuperar el aliento, eso sí, las arrancadas después de una subida o bajada son matadoras. Entre tanto cruzar de un lado a otro, ya no se ni dónde está la meta, el reloj me marca  la llegada a un nuevo kilometro e iluso de mi creo que es el 5º, pero que pasa al mirar, que no, que solo es el 4º, madre mía que largo se me está haciendo la carrera corta, jeje.


Por suerte, la bici se ha quedado con el primer corredor y la moto está conmigo indicándome más o menos el camino a seguir, paso el ultimo puente y cuál es mi sorpresa cuando al saltar de la última escalera me encuentro a un corredor, que antes no estaba por delante mío (luego me entero de que algunos se han colado uno de los últimos puentes y han seguido recto, por fallo de indicación). La llegada está a unos 300 metros y con la velocidad que llevo le rebaso sin problemas, con lo que finalizo en 2ª posición con un tiempo de 20:37.


Hacía mucho que no recogía un trofeo, casi me podría remontar a la época de EGB, con lo que hace ilusión oír tu nombre en la entrega de trofeos. Por ultimo tienen preparado un sorteo de varios obsequios para los participantes, y acto seguido un pequeño lunch para todo el que se ha acercado. La verdad que me quedo impresionado por todo lo que han ofrecido y más teniendo en cuenta lo que nos ha costado. Por último destacar el ambiente familiar y el buen rollo que ha habido, ojala no sea el único año que la corra, por lo que esto significaría.




jueves, 3 de enero de 2013

XXX. San Silvestre Vitoria 2012



Último día del año y última carrera de este 2012. El año pasado no pude disputar la San Silvestre por lesión y este año, aún con molestias, no me la quería perder. Empiezo a hacer la mochila después de comer, puesto que en ella tengo que meter el atuendo de correr y la ropa para empezar el 2013, a punto estoy de dejarme el dorsal en casa con tanta historia.
Llego a casa de mis aitas con tiempo, organizo todo un poco y a media hora de la salida nos dirigimos Raúl y yo hacia el sitio donde habíamos quedado con los colegas, que también iban a participar, aprovechando ese recorrido para empezar a calentar un poco los músculos adormecidos. Por las calles se ve mucho disfraz y gente dispuesta a cubrir esos casi siete kilómetros  con el toque de festividad que caracteriza a esta carrera.
Después de cuatro estiramientos mal hechos y unas carreras entre la multitud, me dirijo a la salida. Primero se va a dar la nuestra (denominada “elite”, aunque esto de los nombres….) y 10 minutos más tarde saldrán los que seguramente más disfruten de este evento. Cuando creo que estoy llegando a la salida, me van diciendo que siga hacia delante, que se sale más lejos, y allí me topo con los cuatro amigos de todas las carreras. Somos poca gente y la mayoría en mayor o menor medida nos reconocemos de diferentes eventos, así que entre charlar con unos y con otros se va acercando la hora de sufrir. Unos segundos antes, la concentración se puede notar en el  ambiente, se hace un silencio tremendo, y curioso a la vez,  esperando el pitido.
Y allí vamos, la carrera sale lanzadísima, sin querer y con la inercia, vamos todos rapidísimo, pero es incontrolable. El primer kilómetro lo pasamos en menos de 3:20, una barbaridad para mí. Ahí es donde se empiezan a formar un poco los grupos, los pros están muy lejos, el grupo en el que estoy se divide y unos tiran hacia delante, demasiado rápido, y decido quedarme en el otro. Aquí me doy cuenta del “error” de la carrera, yo que soy un defensor de llevar la menor ropa posible en las competiciones, he salido con maya larga térmica, camiseta manga larga y guantes, porque uno, creía que iba a hacer más frio y dos no pensaba tomarme la carrera tan en serio, así que se empieza a notar que el cuerpo no refrigera como debería.
Entramos en la calle Los Herrán y me coloco en cabeza del grupo, ya las pulsaciones se han estabilizado del apretón inicial, y por lo menos el ritmo que llevo es bueno. Muy bonito esa parte del recorrido, con la gente agolpada en los laterales animando, han acertado en poner solo 10 minutos de diferencia entre una y otra carrera. Vamos cogiendo algún que otro cadáver de adelante antes de llegar a Iparralde. Giro de casi 180º y ponemos dirección a la calle Francia, el viento sopla de cara y es difícil mantener la velocidad, me pasa uno y aprovecho para meterme detrás de él, pero es igual el viento sigue molestando. La recta de la calle Francia se hace eterna y avecina un final duro. Doblamos la esquina para empezar a subir por la cuesta de San Francisco, mucha gente, la carretera se estrecha y pica hacia arriba.
Empiezo a pensar en que hasta aquí ha llegado la gasolina, ahora toca tirar de cabeza para poder finalizar de manera digna. Me coloco por las últimas posiciones del grupo con el objetivo de que no se me escapen. Bajamos por la Pinto e intento recuperar las piernas, que recuerdos que me trae esa calle….Llegamos al final y empezamos a subir por la Herrería, aprovechando el pequeño descanso anterior consigo no desengancharme de los compañeros de batalla. “Chicán” de bajada, para entrar por Siervas de Jesús, mucha gente de nuevo animando, cada aplauso y cada grito es un empujoncito para poder acabar. El grupo se ha alargado a la llegada a la Virgen Blanca, entre la velocidad y la oscuridad es imposible reconocer a nadie entre la multitud, pero se oyen sus gritos de ánimo.
Llegamos al último kilómetro, solo queda recorrer la calle postas y subir hacia Olaguibel, que es el momento en el que se ve el arco de llegada. Sin motivo aparente empieza, una especie de sprint raro, empezamos a acelerar el ritmo a falta de 200m casi instintivamente, ya da igual un puesto más o uno menos, pero no sé qué nos hace en la cabeza, ver la meta, que desfogamos todo lo que tenemos. Y así en una constante progresión, llegamos al final de la carrera. Al parar en seco, el estómago me da un aviso, con lo que continuo andando un poco más, cogiendo aire para ventilar.
Finalmente acabo en 29ª posición con un tiempo de 23:20 (muy buenos corredores en las primeras posiciones), como era de presagiar, una carrera muy rápida. Saludos con unos, gestos con otros, y sobre todo me quedo con la humildad de un grande entre los grandes, Eneko Llanos, al que me voy a saludar con admiración y deseándole una gran temporada. 


Por ultimo tengo que pegar un tirón de orejas a la organización, porque aunque la carrera, me ha parecido correcta por recorrido y horarios de salida, hay que decir, que no nos han dado ni un miserable botellín de agua a la finalización de la prueba, que menos, que por los 5 euros de la inscripción entre esa insignificante “recompensa”.