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martes, 7 de julio de 2026

V Triatlon de Legutio 2026 Legutioko Triatloia

Sin ser habitual en mí, se juntan dos fines de semana de competición. No se puede perder la oportunidad de la cercanía del evento y, además, de que sea en distancia olímpica. Eso sí, es prácticamente lo único bueno, porque el evento en sí es duro de narices. Pero habrá que lucharlo.

Salgo de trabajar, voy directo a casa para preparar las cosas y, después de recoger a parte de la familia (la otra ya está por allí haciendo el swimrun del pequeño), me dirijo con tiempo y calma hacia Legutio. Aparco sin problemas y cojo los bártulos para ir dejando las cosas por los diferentes sitios, porque la logística de este triatlón es un poco especial.

Antes de nada voy a buscar a Aihotz para preguntarle por la experiencia de la mañana. No las tenía todas conmigo de que acabase, pero al final terminó venciendo sus miedos.

Foto Vibike Outdoor Eskola

Lo primero es dejar la bici en boxes y saludar a nuevos miembros del equipo, al menos para mí. Después, acompañado por Teje, uno de los buenos en esto, nos dirigimos a dejar las zapatillas que tendremos que coger al salir del agua para llegar hasta boxes.

Foto Sestao Triatloi Taldea

La siguiente parada ya es el pantano, desde donde vamos a salir. Quedan treinta minutos y me sorprende no ver mucho ambiente, aunque poco a poco la gente va llegando. Gano a la pereza y comienzo a prepararme para entrar al agua. De nuevo tocará nadar sin neopreno. Ya no sé si es bueno o malo, pero mira, una cosa menos que me tengo que quitar.

El agua está más fresquita que la semana pasada y en diez minutos salimos, así que toca despejar la zona. Esperamos bajo el arco hasta que nos dejan entrar en el agua, porque la salida será desde dentro. Nos acercamos a la "línea" virtual de salida. Me estoy quedando frío con la espera, así que espero que den la salida cuanto antes.

Foto Rakel

Bocinazo y empieza la pelea. No entiendo cómo una salida con 200 personas puede tener muchísimos más problemas que una de 700 como la de la semana pasada.

Empiezo nadando "rápido", pero poco a poco me van llevando hacia la parte izquierda. Me agarran, me golpean, tengo que pararme y redirigirme por detrás de los pies de la gente, que no se está dando cuenta de que vamos directos a un árbol. Paso pegado a él y, con mucha agonía, intento alejarme de los golpes, pero es increíble cómo me agarran y no puedo avanzar.

La llegada a la primera boya, más de lo mismo: empujones sin sentido. En cuanto la rebaso me voy hacia la izquierda y empiezo a nadar medianamente bien. No llevamos ni 500 metros y ya estoy sin aliento. Por suerte me quedo "solo", viendo un grupo por delante, aunque lejos, y me dispongo a hacer mi natación particular.

Llegando a la mitad del recorrido empieza a soplar el viento de cara y el ritmo se ralentiza. Muy a mi derecha veo un grupo; yo sigo a los lejanos compañeros que llevo por delante y creo que voy bastante recto.

Voy viendo el arco de salida. Todavía queda bastante, pero avanzo sin agobios hasta llegar a la zona donde ya puedo ponerme de pie. Intento andar para llegar a la hierba, pero le tengo mucho respeto a las piedras que hay y libro de milagro un pedrusco enorme (creo que fue el que lesionó al compañero de equipo Rubén) para, por fin, pisar tierra firme.

Me levanto las gafas y llego a la zona donde están las zapatillas. Entre lo turbado que sales del agua y el error de haber dejado unas zapatillas demasiado comunes, tengo que mirar una, dos y hasta tres veces para encontrarlas y afrontar los 600 metros de subida hasta boxes.

Foto Rakel

Veo un par de personas delante, pero la cuesta te quita la poca energía que te queda. Rebaso a uno y entro con el otro en boxes, mientras recupero el aliento. Transición sin neopreno, así que bastante rápida, pero de nuevo se me olvida ponerme el dorsal. Tengo que dejar la bici, colocármelo y salir otra vez.

El no tener que perseguir a ningún grupo hace que me tome el inicio del sector con calma y encaramos la sorpresa de este año: una nueva cuesta nada más salir.

Foto Rakel

Por lo menos no me molesta el glúteo, como me pasó el primer año, y espero que no se me salga la cadena, como sucedió el segundo.

A mitad de la mini subida me rebasan dos del Dida. Soy incapaz de seguirles. Llego a la bajada y continúo en solitario, así que "descansaré" hasta esperar a ser alcanzado para no inmolarme a las primeras de cambio.

Una vez enganchado a un pequeño grupo de seis o siete vamos todos juntos hasta el comienzo de la subida a Oleta, donde cada uno hace la guerra por su cuenta.

Bajo al plato pequeño, subo piñones y pongo mi ritmo de crucero. Son dos kilómetros duros para la gente y muy duros para mí. Alguno se va por delante, pero por suerte los demás estamos más o menos al mismo nivel y, después de sudar lo mío, en la cima nos reagrupamos para seguir con los toboganes.

Las bajadas me las tomo con precaución. El asfalto ha mejorado bastante desde la última vez que corrí esta carrera y se agradece para evitar disgustos.

Foto Rakel

La primera vuelta va más o menos en mi línea, manteniendo el grupo y bajando con cuidado la recién estrenada variante. Al poco de empezar la segunda vuelta llega Unzu con un buen grupo de gente. Viendo el panorama decido reservar fuerzas para la subida, pero el caballero del Peñota viene con ganas de fiesta y azuza al grupo de tal manera que me obliga a entrar al relevo mientras me río de la situación.

Poco dura la alegría y llegamos otra vez a la fatídica subida. Esta vez sí que más gente que antes se lanza hacia arriba endiablada y voy viendo con envidia cómo se alejan.

El calor empieza a hacer mella, la bici pesa muchísimo más que antes y a duras penas consigo llegar arriba. De nuevo doy gracias por no quedarme solo y, con los pocos que seguimos juntos, conseguimos dar caza más adelante a algunos que nos habían sacado diferencia en la subida.

Con ganas de empezar la fiesta del último sector me pongo en las primeras posiciones en la bajada vertiginosa que nos lleva al pueblo para evitar problemas. Me voy sacando los pies de las zapatillas y, antes de rebasar la línea, me bajo para entrar en boxes.

Foto Rakel

Dejo la bici, vuelvo a ponerme los calcetines y, después de tirar el casco a la caja, empiezo con alegría la carrera a pie.

Los primeros metros son para comprobar cómo me encuentro. No me duele nada, pero la ligera cuesta del primer kilómetro me embala tanto que tengo que echar un poco el freno cuando veo el ritmo.

Bajada larga y difícil para llanear un poco antes de la primera cuesta. He adelantado a algún corredor y veo objetivos por delante, pero la subida me pone en mi sitio reduciendo muchísimo el ritmo.

Llegamos a la zona de tierra. La bajada obliga a extremar las precauciones para no llevarme ningún susto. Nos cruzamos con los de delante, pero yo solo me centro en intentar ir rápido, aunque con cabeza.

Giro de 180 grados y enseguida llega la cuestarraca del infierno. Intento coger aire para lo que me espera y allá vamos. No sé el desnivel que tendrá. La idea es intentar subir corriendo, cosa que consigo, pero con más pena que gloria.

Los siguientes metros son para recuperar el aliento e hidratarme todo lo que puedo con los vasos que me proporcionan.

Foto Rakel

Primera de las tres vueltas. El único punto donde se puede correr un poco es ahora y mantengo la velocidad entre los ánimos de la gente del Garraitz, que, dicho sea de paso, menudo equipazo de jóvenes está haciendo.

Segundo ascenso a la cuesta. Esta vez el ancla parece engancharse un poco más y apuro todo lo que puedo la curva de arriba para llegar al descenso.

Momento para recuperar un aliento que cada vez cuesta más encontrar antes de afrontar de nuevo el muro. Ya empiezo a ver gente andando por aquí y, por suerte, piano piano y con los ánimos de Salazar hago cima antes de desvanecerme. Solo queda una más.

Foto Rakel

Entre avituallamientos y con el calor que hace se pasa bastante mal en la zona de tierra, así que me mojo todo lo que puedo e incluso aprovecho la ayuda de Diana en esta última vuelta.

Ya no me centro en ningún objetivo porque no sé quién es de mi vuelta y, psicológicamente, esta tercera se empieza a hacer muy dura.

La primera de las cuestas la afronto ya muy despacio y la segunda ha pasado de ser un muro a convertirse en una pared vertical.

Foto Jon Nanclares

Me alegra llegar arriba, donde está César animando con algo de energía, pero en las siguientes curvas, a pesar de tener bien las piernas, la caja se resiente muchísimo.

Solo queda una pequeña subida para encarar cuesta abajo la recta de meta. El cambio de recorrido, lo bueno que ha tenido, es que ahora se llega en bajada... jajaja.

Piso la alfombra y, con unas ganas tremendas, cruzo la línea de meta.

Foto Rakel
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Entro en 12.ª posición con un tiempo de 2:30:57 y, según traspaso la línea, busco una zona con sombra y me tiro al suelo para enfriar el cuerpo y coger un poco de aire.

Viene Urtzi para preguntarme cómo estoy. Le digo que estoy bien, pero que necesito quedarme un rato así. Agradezco la preocupación; ha sido un día duro para todos.

En cuanto recupero un poco voy al avituallamiento, me meto algunos hielos por el cuerpo y como lo poco que me entra.

Cuando ya estoy algo mejor voy saludando a los compañeros y la expresión de sufrimiento de todos me hace hasta gracia. La verdad es que, al final, sufrir de esta manera tiene su recompensa. Somos un poco masocas, para qué negarlo.

Recojo la bolsa para ir a la ducha antes de que se llene todo. Después voy buscando a los diferentes componentes de la aventura y esperamos la entrega de trofeos aprovechando el buen avituallamiento, una vez recogidas las cosas de boxes.

Entre las categorías tengo la suerte de haber quedado primero de V1 y me alegro mucho del detalle que ha realizado @h_ache para el evento. La verdad es que son unos "trofeos" que marcan mucho más que una medalla.

Foto Rakel

Ha sido un día duro. Este triatlón tiene todos los alicientes para que un tipo como yo no lo haga; es más, tiene todas las trampas posibles para que no me guste nada. Pero la verdad es que el mimo hacia el competidor y la gestión de los organizadores son tremendos. Tiene sus cosillas, como cualquiera, pero quizá sea por eso, o porque me gusta ponerme al límite, por lo que este triatlón sigue siendo uno de esos a los que siempre apetece volver.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

V Triatlon Olimpico Sestao 2018


Después de unas bonitas vacaciones llenas de aventuras y a pocos días de llegar a Vitoria toca poner rumbo a Sestao para correr otro año más este esplendido y duro triatlón. Da gusto ver como se lo curra la gente fuera del negocio que nos está engullendo y todavía se arriesga a hacer estas pruebas a un precio razonable y con una organización que muchas de estas “empresas” envidiarían. Espero que se mantenga y no caiga como ya le está pasando a muchas pruebas de este tipo como la de Ondarroa, todos mis respetos….seguimos. Hace un mes cuando me apunte sabía que las condiciones iban a ser paupérrimas, pero eso no iban a ser excusas para pasar una buena mañana. El sol hace su aparición en cuanto miro por la ventana y así continua hasta la llegada al pueblo en el que están realizando la previa de la carrera con el tri popular. Aparco ocupando uno de los últimos sitios en el parking habilitado para ello y descargo todo el instrumental. Primeros saludos y risas con Unai uno de los grandes del mundillo y me dirijo a recoger el dorsal. Coloco las cosas antes de meterme a boxes con mucha calma, el cuerpo todavía no está con ganas de fiesta, aun así como antes o después tengo que realizar la labor, me dirijo hacia la alfombra de entrada acompañado de Iñigo el Benetero y coloco la bici y todo lo demás.
Cuando quedan 15 minutos para la salida de las chicas me coloco el neopreno y me dirijo a la gran piscina para probar el agua y calentar como las últimas veces que tan buenos resultados me ha dado. Viendo la salida de las féminas desde el agua me voy acercando a la salida y me coloco en las primeras filas, esta salida es estrecha y hay que salir medio bien.

Foto Rakel
Bocinazo de salida, salto al agua de la forma más cutre que he hecho nunca, pero ante la gente que tenía delante no me he atrevido a tirarme de cabeza, así que llego al agua casi en bomba (me ha faltado taparme la nariz, jajaja) y en cuando toco el agua me pongo a bracear como loco. Ningún golpe que reseñar y sigo con mi peculiar sprint hasta verme más o menos en zona segura. A la llegada a la primera boya hago un amago de girar pero me doy cuenta de que hay que seguir recto hacia la siguiente, aun así es “más fácil” si tienes que seguir a la gente (es lo que tenemos los lentos). Llegada a la segunda boya y al girar y levantar la vista, sorpresa, no se ve una mierda a causa del sol, así que continuo con mi técnica de seguir burbujas. A mitad de trayecto consigo ver por primera vez esta tercera boya y me reubico para ir lo más derecho a ella. Primera vuelta finalizada y empiezan a doler los brazos, vaya eso no me lo esperaba, jajaja. Segunda vuelta casi idéntica a la primera intentando no gastar demasiado de mi barra de energía inicial. Al llegar a esta tercera boya por segunda vez, toca poner rumbo a la salida y a pesar de empezar a dar cada vez menos brazadas parece que no ha salido un mal sector.

Foto Fotos Deportivas de Aficionada Yolan de Sope
Salgo por la cuesta quitándome el neopreno y llego a mi bici sin ningún tipo de problema, esta vez sí que lo tenía fácil para recordar donde estaba. Larga recta antes de poder subir al vehiculo y lo primero que me encuentro es la cuestecita, así que con mucha calma voy llegando hasta arriba. Me aprieto bien las zapatillas y entre ponte bien y estate quito alguien me “aparta” ligeramente, sin querer me estaba yendo hacia la izquierda y Unai me corrige al pasarme. Sabiendo que es uno de los buenos en este sector intento agarrarme a él y con mucho esfuerzo lo consigo. Cada vez que tengo un poco de descanso intento darle algún relevo, son efímeros pero hay un grupillo no muy lejos y a ver si les podemos dar caza.

Foto Aita
Llega el primer repecho de San Gabriel, me mantengo con él pero con el corazón en la garganta y en el segundo arreón desisto de seguirle porque no quiero escupirlo, casi casi me paro en seco con dolor de piernas impresionante y veo cómo se va alejando. A partir de aquí me empieza cogiendo un corredor con el que hago parte de la primera vuelta y después nos alcanza ya un grupo más numeroso. El “plan” ya va a ser intentar mantenerme con ellos porque aquí ya empieza a hacer mella las vacaciones, jeje. Segunda vuelta sin muchos cambios viendo cómo se han ido formando los grupos adelante  y esperando que no nos cojan los de atrás.

Foto Rakel
La rotonda del pueblo hay que cogerla con cuidado porque suele haber bastantes caídas y solo queda dar una vuelta, así que en la salida de esta toca apretar un poco porque ya empiezo a hacer la goma en estos parones. Llegamos a la cuesta mortífera de nuevo, empiezan los ataques y yo me empiezo a quedar rezagado, así que decido coger mi ritmo para no petar del todo. Arriba me sacan unos metros, en la rotonda para volver a subir decido que no puedo perder el tren y a pesar de que me están doliendo las piernas intento hacer caso al grito de una voluntaria que dice “no los pierdas”. Por suerte de nuevo arriba contacto con ellos, no sé de dónde coger más aire para mis pulmones pero lo necesito, porque estoy muerto. La rápida bajada y los arreones que están dando me dejan otra vez casi fuera, pero consigo llevar a la T2 con ellos.
Bajada de la bici tranquila y comienzo a pensar en la carrera a pie, llego a la barra, cuelgo la bici y esta vez sí, esta vez me pongo los calcetines, es la primera vez que lo hago, pero no quiero seguir destrozándome los pies. Tardo un poco más, pero tampoco mucho y consigo salir de los primeros del grupo que hemos entrado. Este sector lo tengo más claro que nunca, conozco el recorrido y es para hacerlo con cabeza, voy con trote ligero, primero quiero ir encontrando sensaciones y sé que tampoco estoy para forzar mucho la máquina, así que me lo tomo con calma a la espera del primer acecho a la cuesta, esta vez, infernal, jajaja. 

Foto Ieltxu Mateo
La sensación es de lentitud total, pero como no tengo ninguna presión me lo tomo sin mucho agobio. El avituallamiento con los vasos y las botellas fresquitas son un puntazo y entre beber un poco y echármelo por encima llego a la vuelta para volver cuesta abajo. Recupero zancada y pulsaciones y llego al punto de inicio entre los ánimos de Jon el speaker que está retrasmitiendo impecable la carrera como es costumbre. He alcanzado a algún corredor, el primer sorprendido soy yo he incluso veo en los cambios de sentido que también reduzco diferencias con otros mientras que me mantengo con mis perseguidores, raro pero oye para mi mejor.

Foto Rakel
Segunda subidita, igual que la anterior, los ánimos de los de espectadores son una bendición y hace más llevadero el sufrimiento. Me cruzo con Joanes que va como loco a por la victoria y le animo mientras que yo me centro en llegar a la parte de arriba, porque sé que a partir de allí podre recorrer los últimos 3 Km con más brío. En la bajada me acerco a Gastañares y al pasarle le animo mientras continuo para rematar el triatlón. Ya en el paseo y después de dar el último giro de 180 veo cada vez más cerca a Asier, nos han sacado varios minutos en la bici y le tengo a tiro en el último Km así que manteniendo el ritmo puedo dar cuenta de él y a falta de 500m le rebaso animándole igualmente.

Foto Aita
Ya entre los ánimos de la gente me desvío hacia la derecha para encarar la línea de meta por la alfombra naranja. Paso en 8ª posición con 2:06:48 y a pesar de lo duro del circuito estoy bastante contento por como he gestionado todo, sobre todo una carrera a pie difícil donde he sabido contenerme e ir de menos a más. Ahora toca saludos, risas, “echarle la bronca” a Goitisolo porque solo me ha sacado 2 Km, jajaja y me voy rapidito a la ducha para poder aprovechar del buen día que hace.


Después de la entrega de trofeos improvisamos una  acampada al más puro estilo veraniego con los telerines y después de saciar el apetito retornamos a Vitoria que mañana toca empezar con eso del trabajo, jejeje.

miércoles, 25 de julio de 2018

V Triatlon Olimpico (no drafting) Getxo 2018 Memorial Agustin Ugarte


Llevaba varios años intentando ir al triatlón sin drafting de Getxo pero por unas cosas o por otras al final no podía y este año por fin me coincide el finde libre para poder acercarme hasta tierras bizkainas y saborearlo de primera mano. Horario de salida diferente al de otros tris pero que está muy bien para no madrugar en exceso y que la vuelta no se haga muy tardía. Para las 12 del mediodía ya estaba por allí danzando y después de aparcar me dirijo en bici hasta la recogida de dorsales. Lo primero después de poner las pegatinas y los dorsales es ubicarme un poco, porque por lo que veo, la salida está en otro lado con los boxes. Después de tenerlo todo claro me acerco a dejar la bici, al ser sin drafting aprovecho el préstamo y decido ir con la cabra de Inma para finalizar mi periplo con ella. Todo colocado en poco tiempo, nada comparado con lo de Vitoria y me dirijo a dejar la bolsa en consigna. Antes de dejar el arsenal me coloco el neopreno y saludo a Joanes piolín y a Oka que viene “a probar” después del accidente, si ya me conozco yo a estos 2…
Paseíto de nuevo a la playa, parece que va a hacer un día ideal, cielo nublado 20 grados y sin visos de lluvia por ningún frente. En Gasteiz me sorprendió el agua caliente y aquí algunos dudaban de la utilización del neopreno, pero al entrar compruebo que está un pelín más fresca pero estupenda igualmente.

Foto Rakel
Con la mar bastante calmada y después de tocar un poco las narices a mi sobri doy las primeras brazadas, la verdad que es un lujo poder nadar en el mar de esta manera (por lo menos sin golpes, jeje). Viendo la salida de las féminas desde dentro del agua, me voy acercando a la orilla para colocarme en salida. Todavía nos van a faltar 15 min o más para la nuestra y decido colocarme de nuevo casi a la izquierda del todo, no sé si es el lado bueno o el malo, pero como no me gusta el barullo me quedo donde estoy y a ver lo que sucede. Esperamos a la segunda vuelta de las chicas para nuestra salida (pobrecillas las ultimas que les van a pasar por encima) y así empieza el periplo. Salida a fuego que en el anterior me salió bien y esperar colocación de la gente. Alguna caricia ya recibo pero por el momento nado a gusto y con fuerza. Entre tanta burbuja mala de ser que no me ayude un poco a avanzar y así nos dirigimos hacia la primera boya, se empieza a cerrar el embudo pero sorpresivamente paso bastante limpio. Segunda boya casi al lado pasando bien de nuevo y nos dirigimos hacia la playa.

Foto Rakel
No recuerdo yo ningún triatlón en el que tuviese que dar dos vueltas, así que después de salir y dar la vuelta a la boya me vuelvo a tirar al agua, la verdad es que es más “espectacular”. Si la primera vuelta la di con soltura, esta segunda es cuando disfruto de nadar en aguas abiertas y van pasando los metros casi sin enterarme.La segunda vez que pongo los pies a tierra ya me dirijo hacia la bici, intento recuperar el aliento, porque lo que viene me parece que va a ser “elegante”. Llego a mi lugar con la buena referencia que tenía, me despojo del neopreno y cojo la el vehículo.

Foto Rakel
Transición larga para llegar a la carretera, salto del aguilucho y a luchar contra uno mismo. Ya en la salida me pasa Unai, lo “bueno” es que no tengo que matarme para no perder grupos, así que me centro en intentar dar lo que tengo y fuera, aunque la sensación de que te vayan pasando cada poco haga desmotivarte un poco hay que saber los puntos fuertes de cada uno. Llegamos a la primera subida (aunque mi sensación final fue que estuve subiendo casi todo el rato) y aunque adelanto a alguno soy más rebasado que rebasador. El transcurrir de la bici fue sin mucha variación 2 subidas interesantes y continuos subebajas rompe piernas y falsos llanos. De la mejor manera que puedo voy descontando los kilómetros cada vez que veo un cartel indicativo. He visto pasar a Zalakain, Fuentes, San Vicente...y lo único que me queda al llegar al 40 es respirar para poder llegar abajo con algo de fuerzas. 

Foto Aita
Una larga recta nos acerca al pueblo, me preparo soltando los velcros pero después de una curva de 180º pensaba que la línea de bajar estaría más lejana, pero me la encuentro solo con un pie fuera de la bota y haciendo una bajada muy cutre me pongo con los dos pies en el suelo y alzo la pierna por el cuadro para poder correr hacia boxes (por lo menos no me he caído, jajaja).
Llego a mi lugar, me apoyo en la barra para poder dejar la bici y casi la tiro, la coloco como puedo y me pongo las zapatillas para salir a lo que de el cuerpo. Tengo a un grupo cercano de corredores, no me quiero calentar mucho porque queda una barbaridad, así que intento coger ritmo e iré rebasando a gente (esa es la idea por lo menos). Los 2 primeros Km de me hacen eternos con el viento en contra y no saber exactamente el recorrido hace que este un poco perdido, por suerte está todo bastante bien indicado con la referencia de los kilómetros. Cada avituallamiento aprovecho para refrescarme un poco y beber mínimamente porque la calorina en el cuerpo está haciendo acto de presencia.
Foto Aita
El pasar a otros competidores me da esa confianza que hace falta para este último sector, cuando nos cruzamos con la gente de cabeza me doy cuenta de que hay un nivelón de la ostia, hay bastantes extranjeros y el ritmo alegre de estos y los galgos de aquí hace que te veas muy lento. El único objetivo que me marco es que no me doble el primero, cosa que aseguro al pasar por el ecuador de la carrera, jeje. Los ánimos de la gente de fuera y con algunos de dentro al cruzarme con ellos dan un cáliz especial a este deporte y así empiezo la cuenta atrás para engañar a la cabeza. Lo mismo que al principio, correr con el viento en contra hace que aminores mucho el ritmo, pero pienso en los 2 últimos Km que van a ser a favor y los males se vuelven menos males. A estas alturas empiezo a notar las rozaduras en los pies, el dolor hace que apriete menos y no corro a gusto, esto de ir sin calcetines va a tenerse que acabar, no es normal que no dé con ninguna zapatilla que no me haga heridas y tampoco puedo estar con los pies destrozados una semana, así que para la próxima habrá que experimentar con la otra variante. Llego al final del paseo, me quedan 3 Km y ahora me voy fijando en las cintas de colores para saber si es su primera vuelta o segunda, cada vez que veo una me animo un poco e intento ir a por él. En el Km 8 tomo un poco de energía con la ayuda del viento a favor y toca dar lo último que quede en el cuerpo. No tengo claro dónde va a ser la llegada, pero después de rebasar el Km 9 me van indicando hacia donde me tengo que dirigir y me hago el camino mental de lo que me queda. A lo lejos veo de nuevo a Unai no sé si voy a poder cogerle, pero ya estar cerca de él ha tenido que ser una buena remontada.
Foto Rakel
A falta de pocos metros llego a su lado, nos saludamos y al cabo de unos metros me veo pasando el arco de meta. Me paro e intento respirar, el agua que cojo es para echármela por encima, porque el motor está pidiendo refrigeración. De la que voy recuperando el aliento me acerco a beber algo para reponer, lástima que con todo lo rico que hay por aquí no tenga nada de hambre como de costumbre, pero comer por comer como que no. Lo segundo es ir a saludar a los conocidos y darles mi enhorabuena por la carrera, al final si hemos pasado la línea es que no lo hemos hecho muy mal, jajaja. Como es habitual al no moverme por puestos cabeceros no se ni como he quedado, al final 20º puesto en 2:20:36 muy contento porque estas carreras olímpicas son las que más me molan, a pesar de que el circuito no sea muy adecuado a mis características, pero dando todo lo que tengo me doy por satisfecho que para eso vengo.